‘Brexit’: entre la incertidumbre y la urgencia

Ya se ha puesto en marcha el brexit. El consenso está pasando las fases típicas de enfado (no puede ser), shock (solo han votado los tontos, los viejos y los fachas), negación (lo parará el parlamento o los comunes) y ahora nos acercamos, lentamente a la de aceptación.

Y ya hay artículo 50.

Lo primero que debemos ser es intelectualmente honestos y reconocer que las estimaciones de una debacle económica -para un lado y otro- no se han dado. El consenso estimaba impactos solamente por el hecho de perder el referéndum que no aparecen por ningún lado. El “desplome” de la libra no es nada más que perder la prima que alcanzó con el miedo a la ruptura del euro, y cotiza a niveles medios de diez años. Todo el resto de indicadores, en la UE y Reino Unido, han sido de fortalecimiento. Se ha revisado al alza el crecimiento y la creación de empleo en Reino Unido por parte del Banco de Inglaterra y las casas de análisis. La economía sigue creciendo, con un incremento de dos décimas con respecto a las estimaciones post-referendum, situando el crecimiento del PIB para 2017 en el 1.6%, además de la reciente revalorización de la libra con respecto al euro, que deja lejos el fantasma de la paridad. Para la Unión Europea, una mejora similar, con crecimientos estimados que se han revisado al alza hasta un 1,6% para 2017.

¿Qué bien, no? La realidad es que todo ello ocurre porque existía ya un marco muy independiente en el Reino Unido y eso hace el riesgo mucho más bajo. Pero no podemos olvidar que la llegada a EEUU de la administración Trump añade un apoyo esencial a Reino Unido para mitigar riesgos.

El hecho de que dichos riesgos no se hayan manifestado aun, no significa que no existan, sobre todo ante una negociación tensa, larga y dura en la que ambos lados parten de posturas muy diferentes. A ello se añaden llamadas a referéndums de Escocia e Irlanda. En Reino Unido, curiosamente, muchos ven una Escocia separada como la oportunidad histórica de que el laborismo desaparezca de las opciones de gobierno en Inglaterra, ya que Escocia es un bastión de la izquierda.

Parece que el proceso para llegar a un acuerdo puede durar entre dos y tres años, un periodo que, seguramente, estará lleno de mensajes agresivos en los medios de comunicación.

La Unión Europea no querrá dejar un mal ejemplo de negociación débil para no generar un efecto llamada, mientras lidia con el auge de los euroescepticismos internos. Si fuéramos inteligentes, usaríamos esta oportunidad para fortalecer a la UE como un espacio de libertad, flexibilidad, atractivo inversor y comercio global. Si caemos en el error de utilizar el brexit para lo que algunos llaman “más Europa” (que esconde más burocracia e intervencionismo), estamos abocados al fracaso. Más Europa debe ser más inversión, empleo, y crecimiento, menos impuestos y menos escollos. No más comités y subvenciones. Lean.

Así que esperen un par de años de incertidumbre, pero seamos honestos en acotar las expectativas, tanto optimistas como de debacle.

Exportaciones e Importaciones

Las estimaciones de posible impacto para España que utiliza el FMI y el Gobierno pueden llegar a entre 2.000 y 4.000 millones de euros de impacto, afectando de manera relevante a los sectores exportadores, agricultura, pesca y automoción, en cifras estimadas de hasta 1.000 millones de euros. Pero de momento, el impacto en Reino Unido no es tal.

La producción solo se ha reducido un 0,4% con los datos oficiales de momento en 2017, por una caída en el sector farmacéutico de 0,9%, más por la incertidumbre del plan de sanidad de Trump y el efecto cíclico que “por el brexit”.

El déficit comercial de Reino Unido se ha reducido en 4.700 millones de libras en los tres meses hasta enero. Las exportaciones han crecido al ritmo más rápido en diez años en el trimestre, alcanzando un récord histórico, y las importaciones también se han disparado. Por lo tanto, el impacto para el sector exterior no es tal, de momento. Reino Unido es uno de nuestros mayores socios comerciales, y lo seguirá siendo.

¿Quién paga?

Reino Unido es el segundo contribuyente neto, después de Alemania, al presupuesto de la UE. Ese coste se tendrá que repartir entre los demás, y a España le tocaría alrededor de 1.000 millones de euros anuales adicionales.

Inmigración

Un tema extremadamente importante. La inmigración neta desde Europa se ha más que doblado desde 2012, según un informe de Capital Economics, alcanzando 185.000 personas. La inmigración neta total también se ha disparado, alcanzando más de 320.000 personas, comparado con una media de 150.000 histórica, según el gobierno británico.

La libre circulación de personas y los derechos y situación de los trabajadores comunitarios en Reino Unido y los de los británicos en Europa serán el comodín que se utilizará para acelerar las negociaciones. Reino Unido no quiere subcontratar su política de inmigración a una Unión Europea que ni tiene política clara, ni ejerce liderazgo ante retos geopolíticos. Sea como sea, los días del libre movimiento de trabajadores con Reino Unido se han acabado, y se espera una política similar a la estadounidense.

Comercio

Casi la mitad de las exportaciones de Reino Unido van a la UE, pero -desagregado- de los 28 países, 26 tienen enormes superávits comerciales con Reino Unido. ¿Qué quiere decir eso? La UE, país por país, exporta más a la Isla de lo que importa. Esa es la baza que quiere jugar Reino Unido, sobre todo con el país que tiene mayor superávit con ellos, Alemania.

Reino Unido tiene un alto déficit en comercio de bienes, pero un enorme superávit en servicios. Todo ello hace que la salida del mercado único pueda tener un impacto, pero que la solución para unos y otros dependa de un acuerdo rápido y específico para Reino Unido.

Sector Financiero

Con los últimos datos disponibles, el Reino Unido exporta 19.400 millones de libras al año en servicios financieros a la UE, el superávit para Reino Unido es cercano al 0,9% del PIB. Este es el gran escollo. Si las entidades financieras tendrán pasaporte para operar con la UE o si se limitan las facilidades para la financiación. Reino Unido origina casi el 20% de los préstamos para proyectos de infraestructura de la UE, según el informe de la City.

Regulación

Según Capital Economics y Open Europe, el coste para el Reino Unido de las 100 normas y regulaciones más onerosas de la Unión Europea es de 33.000 millones de libras. La excesiva burocracia y altos impuestos han limitado el crecimiento potencial y la inversión en Europa desde hace ocho años.

Si la Unión Europea no toma la iniciativa y empieza a desmontar el ‘leviatán’ burocrático que supone, este coste va a ser un problema para muchos países. Pero, además, no se nos debe escapar que Reino Unido, ya, es uno de los principales países en facilidad para crear empresas (doing business). Por ello, eliminar regulación innecesaria y burocracia es uno de los ases en la manga para atraer inversión del Reino Unido post-brexit.

Inversión Extranjera

La Unión Europea supone casi el 46% de la inversión extranjera a Reino Unido, fundamentalmente por la compra por parte de empresas multinacionales de otras empresas británicas. No se espera que ese flujo se reduzca y, desde luego, sería fácilmente sustituible. Ya en los últimos años se ha reducido la inversión comunitaria y se ha aumentado y sustituido por otros países.

La inversión de Reino Unido hacia la UE no va a reducirse por el brexit. Si acaso, aumentará, ante la oportunidad de desarrollar actividades en la UE y trasladar parte de las actividades.

Nos acercamos a un periodo de máxima incertidumbre, pero la oportunidad es enorme. La Unión Europea puede salir de estas negociaciones reforzada, aprendiendo de sus errores, reduciendo burocracia y atrayendo inversión y capital.

El brexit no va a ser un juego de suma cero. Los retos que se presentan son solo oportunidades. Si las tomamos, es una oportunidad para crecer, ser más prósperos, y recuperar liderazgo.

Si los burócratas ven una oportunidad para avanzar en una Unión Europea consumida por el dirigismo y el tsunami fiscal y administrativo, seremos culpables de nuestro propio fracaso. Yo creo que la Unión Europea puede salir de su cueva y convertirse en un líder mundial de comercio, crecimiento, empleo y atracción de inversiones.

Pero no caigamos en el error de pensar que la Unión Europea es estupenda, debe seguir siendo un dinosaurio burocrático y no tiene riesgos. Como dicen en Inglaterra, “hope for the best, prepare for the worst” (espera lo mejor, pero prepárate para lo peor). La combinación de arrogancia e ignorancia es muy peligrosa.

Acerca de Daniel Lacalle

Daniel Lacalle (Madrid, 1967) es Doctor en Economía, profesor de Economía Global y Finanzas, además de gestor de fondos de inversión. Casado y con tres hijos, reside en Londres. Es colaborador frecuente en medios como CNBC, Hedgeye, Wall Street Journal, El Español, A3 Media and 13TV. Tiene un certificado internacional de analista de inversiones CIIA y un máster en Investigación económica y el IESE.

Un comentario en “‘Brexit’: entre la incertidumbre y la urgencia

  1. Desgraciadamente una vez que un gobierno se mete en el camino de la burocracia y la intervención es dificilísimo que salga de ella. Implicaría pérdida de poder y eso no está dispuesto a afrontarlo ningún gobierno.

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