Bienvenido G20, una oportunidad para Argentina

Artículo publicado en Diagonales Argentina aquí.

Un país que termina el año en los rankings mundiales con puestos muy bajos tiene la oportunidad de ligarse y seguir a potencias. Los factores internos de sus cíclicas crisis

Bienvenido G20, una oportunidad para Argentina

Es una gran noticia que la cumbre del G20 se haya celebrado en Buenos Aires. Es una gran oportunidad para despertar de los errores del pasado y pensar en unirse a los países líderes en libertad económica y facilidad para crear empresas.

En 2018 la Argentina estará entre los cuatro países del mundo con mayor inflación, solo superado por Venezuela, Sudán del Sur e Irán, según el Fondo Monetario Internacional.

Argentina también está entre los países con más altos impuestos, con la carga impositiva total más alta del mundo, según el World Economic Forum. La tasa impositiva total llega a absorber todas las ganancias corporativas.

En el índice de libertad económica que publica la Heritage Foundation, Argentina ha mejorado; pero sigue en uno de los peores puestos, el número 144 de un total de 180 países.  Debemos resaltar que los países nórdicos, que tanto se utilizan en los debates televisivos en Argentina como ejemplo, están entre los países con mayor libertad económica, en puestos entre el 12 (Dinamarca) y 26 (Finlandia). Conviene recordar este factor cuando se habla de prosperidad y redistribución. No existe política social si no se pone como objetivo primordial la libertad económica y la prosperidad.

De manera similar, en el índice Doing Business -de facilidad para crear empleo y empresas del Banco Mundial-, Argentina aparece en un puesto ligeramente mejorado con respecto al último año, pero muy por debajo de donde debería estar. Argentina ocupa un muy pobre puesto 117 de 190 países. De nuevo, los países nórdicos aparecen entre los puestos 3 y 13, en la cabeza de la tabla.

Alta inflación, altos impuestos, baja libert

ad económica y muy altos escollos a la creación de empleo y empresas. Cuatro factores que empeoraron de manera notable en la etapa de Cristina Fernández de Kirchner y que estuvieron deteriorándose anteriormente, y que la nueva administración no ha hecho lo suficiente por mejorar.

Para que nos hagamos una idea, solo con eliminar la impresión de pesos desbocada del Banco Central y el gasto político inútil financiado con aumento de masa monetaria, Argentina escalaría al menos veinte puestos en estos índices. Si la carga impositiva y burocrática se redujera a niveles similares a los de los países del entorno y de la media de la OCDE, Argentina sería -como merece- un centro internacional de atracción de capital e inversión global, y uno de los países con un crecimiento más sólido. Solo cercenando la inflación empobrecedora, la impresión de pesos alocada y reduciendo la fiscalidad y burocracia, Argentina escalaría a los puestos 50 en los ranking mencionados, acercándose rápidamente a Chile y Costa Rica, y acortando la enorme distancia con Francia, Reino Unido u Holanda.

Y esa es la gran oportunidad. Argentina tiene todos los ingredientes para ser una economía líder global. Pero la errada política monetaria, el gasto político desbocado y la burocracia y fiscalidad extractivas hacen del país una promesa que parece ser siempre una decepción por factores internos.

¿Cómo puede un país rico, con altísimo potencial y con una población educada caer en una recesión tras otra y tener inflación de países dictatoriales y en vías de desarrollo? Negando la evidencia que cualquier analista de la economía percibe. Negando el efecto depresor del gasto político extractivo, dentro de un gasto público que ya alcanza más del 45% del PBI; y negando el efecto devastador de la política monetaria depredadora de salarios reales, ahorros e inversiones que lleva a constantes e ininterrumpidas crisis de moneda, inflaciones desbocadas y a echar del país a la inversión a largo plazo y el ahorro prudente. La imprudente utilización de la moneda nacional como subterfugio para cubrir enormes desequilibrios internos solo ha llevado a que, de nuevo, haya perdido un 51% de su valor en 2018 y que la inflación, el impuesto de los pobres, siga cercenando el potencial del país.

La oportunidad que supuso para Argentina ser el organizador de la cumbre del G20 es única. Argentina puede mostrar que esta vez se va a cambiar la política de incentivos perversos y que mira hacia los países líderes con un plan de crecimiento, atracción de capital y productividad, porque sabe que puede unirse a ellos.

Todos los factores que harían de Argentina un líder global existen ya en la economía. Desafortunadamente, los factores que impedirían que Argentina despegue y que harían que siga perdiendo competitividad global y oportunidades también están dentro. Y son muy fuertes.

La próxima vez que oigan o lean que la política monetaria del Banco Central argentino no causa inflación y la alta fiscalidad no es un impedimento para alcanzar el potencial de la Argentina, pregúntense cómo entonces un país rico y con potencial se encuentra constantemente abocado a los últimos puestos en liderazgo y los primeros en inflación.

Si Argentina recupera la cordura económica y una política que atraiga inversión y empleo, la próxima vez no albergará el encuentro del G20. Estará entre los líderes. Adelante.

Acerca de Daniel Lacalle

Daniel Lacalle (Madrid, 1967) es Doctor en Economía, profesor de Economía Global y Finanzas, además de gestor de fondos de inversión. Casado y con tres hijos, reside en Londres. Es colaborador frecuente en medios como CNBC, Hedgeye, Wall Street Journal, El Español, A3 Media and 13TV. Tiene un certificado internacional de analista de inversiones CIIA y un máster en Investigación económica y el IESE.

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