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Daniel Lacalle – La6N – 23-08-15 – Pensiones y… by libertarianspanish
“No importa el problema, importa la solución” Los Rodríguez
Una de las características fundamentales del populismo es que termina destruyendo lo que finge proteger y, cuando lo hace, le echa la culpa a otro. Da mucha tranquilidad.
En el caso del sistema de pensiones público, negar la evidencia de los cambios demográficos y la necesidad de reformar para que el sistema sea sostenible, terminaría por llevarse las pensiones por delante.
Tener un sistema de pensiones estructurado para una población joven en un país que envejece de manera rápida era irresponsable. Reformar el sistema para adaptarlo a la evolución de la economía y la estructura de población no es atacarlo, es hacerlo sostenible.
Mantener un sistema de pensiones desconectado de la realidad económica y poblacional tiene tres problemas:
Además, se engaña a la gente diciendo que el sistema de pensiones se garantiza subiendo impuestos a “los ricos”, la palabra favorita del país.
En Japón se ha disparado la deuda al 240% del PIB y el país gasta un 29% del presupuesto en Seguridad Social, además de un 22% en intereses de la deuda. Más del 52% del presupuesto se va en pagar intereses de la deuda y seguridad social. Eso a pesar de que tiene un bajísimo coste de dicha deuda, una población rica, alta presión fiscal y bajo paro. El envejecimiento de la población es mucho más poderoso como factor negativo en la sostenibilidad de las pensiones que los altos salarios, cotizaciones y bajo paro.
En España
No es cierto que el sistema de pensiones se haya empobrecido. España ha mejorado el dato de importe medio de las pensiones de jubilación contributivas mensual desde diciembre de 2011 hasta julio de 2015, pasando de 923,06 euros a 1.022,09 euros, un aumento del +10,73%. Es hilarante escuchar a ciertos economistas alarmarse diciendo que estamos en deflación y a la vez decir que, a pesar de esa subida, las pensiones pierden poder adquisitivo. Ajustado por el coste de vida que publica la OCDE, las pensiones contributivas y no contributivas mejoran.
El déficit de las pensiones, que se estima en poco más de 6.000 millones de euros en 2016, no va a “vaciar la hucha” si España sigue creciendo y creando empleo. Los sistemas públicos de pensiones siempre sufren unos años de déficit mientras se recupera la economía.
El impacto de la crisis en dicha hucha, por definición, siempre se percibe con unos años de retraso.
Como se vacía la hucha es destruyendo millones de puestos de trabajo. Como se hunde la hucha de las pensiones es introduciendo más escollos al crecimiento, a la creación de empleo y a la entrada de capital.
Reino Unido y EEUU han tardado ocho años en recuperar los ingresos de la Seguridad Social a pesar del bajo paro. No existe una sola economía de la OCDE que haya salido de la recesión con empleo fijo y subiendo salarios.
Es de cajón, si no crece la economía y el capital que entra en el país, no se puede repartir. Pero aquí, los genios de la redistribución olvidan la primera regla que siguen todos los países con sistemas de pensión generosos como Finlandia, Dinamarca, Japón o Suecia. Atraer capital y ser modelos globales en facilidad para crear empresas.
Es francamente divertido también escuchar a personas que dicen que los ciudadanos no pueden permitirse su propio plan de pensiones, y a la vez asumen que se pueden permitir uno público deficitario, sumada una burocracia que lo gestione y las subidas de impuestos necesarias para cubrir el agujero.
Pasos para hundir un sistema de pensiones, cortesía del buenismo populista:
La defensa de un sistema de pensiones público que tenga en cuenta la evolución de la economía, la natalidad y la longevidad de la población es simplemente cordura. Lo ha hecho Alemania, Francia, etc.
Apoyar un sistema mixto de reparto (el actual) y de capitalización (donde cada persona vaya sabiendo lo que aporta y gana individualmente), es prudencia. Y no es una receta neoliberal. Se lleva a cabo en Suecia y tantos países que han llevado a cabo reformas para garantizar la sostenibilidad.
El 24 de noviembre publico con Deusto mi cuarto libro, Acabemos con el Paro. En él explico, entre otras cosas, que si no tenemos como pilar de la política del Estado el crecimiento y atracción de capital, podemos hacer lo que queramos a base de BOE, pero no vamos a mantener el estado del bienestar.
Pensar que las pensiones van a crecer eternamente porque lo diga un comité es irresponsable.
Luego, como Tsipras y sus amigos de la superioridad moral autoconcedida, dicen que hicieron lo que pudieron, le echan la culpa a otro, y se van a su casa. Pero dejan la quiebra.
Conferencia en El Club de Viernes.
El liberalismo garantiza un Estado de Bienestar Sostenible puesto que el progreso económico y la mayor libertad económica generan recursos para ayudar a los más desfavorecidos.
El asistencialismo, centrándose solo en el gasto, termina por destruir todo lo que finge querer proteger. Solamente reparte migajas de lo que queda de la maraña burocrática.
Los estados intervencionistas no buscan solucionar la pobreza, sino mantenerla para tener clientes cautivos.
Los estados con mayor nivel de protección social son las democracias liberales donde el sector privado y el público coexisten y compiten para dar servicios de mayor calidad y más eficientes.
Video completo aquí (vea)
– El acuerdo con Grecia
– La reestructuración de la deuda
– Los riesgos de las soluciones mágicas
Un análisis detallado de la situación económica en Grecia y España.