El Estado de Vigilancia de Sánchez: jóvenes controlados y más inmigrantes

El Estado de Vigilancia de Sánchez: jóvenes controlados y más inmigrantes

Sánchez se ha presentado en una cumbre con líderes autocráticos y antidemocráticos de Georgia y Burundi para hablar de proteger a los ciudadanos y la democracia. Es muy revelador.

El presidente del Gobierno habla de proteger a los menores de 16 años de los males de las redes sociales y lanza soflamas contra los tecno-oligarcas. Sin embargo, la evidencia es que para ese supuesto «noble» titular de proteger a los menores está la introducción de identidades digitales, control biométrico a todos y censura previa con vigilancia estatal.

A nadie se le escapa que el objetivo es callar a los medios independientes.

Si esa ley de control digital la hubiera implementado en 2018, Koldo sería hoy todavía consejero de Renfe, Ábalos, el mejor ministro, Salazar, un socialista ejemplar, Delcy, una visitante VIP nocturna, Berni, un ejemplo, y Cerdán, «super Santos».

Para Sánchez todo eso era «desinformación» y «bulos» de la «ultraderecha», no lo olvides.

Si le preocupara que los adolescentes tengan acceso a mensajes de odio y desinformación, que les prohíba acceder a los medios y televisiones socialistas. Si le preocupasen los adolescentes, no les condenaría al paro y la ruina y daría mayor responsabilidad a los padres desde la libertad. Pero él quiere prohibir porque el objetivo es callar a la disidencia.

No sorprende que sus palabras hayan sido recibidas con gran entusiasmo por billonarios como Alex, el hijo de George Soros, o defensores de la censura y la propaganda que ven su sueño de ingeniería y control social desvanecerse. ¿Esta inquisición no se había ido a Bluesky, que iba a acabar con X y representar a la verdadera mayoría social? Como si Bluesky fuera una ONG, por otro lado. Curiosamente, no le preocupan esos tecno-oligarcas cuando sirve a sus intereses. Elon Musk era un ejemplo mundial cuando estaba con los demócratas. Sánchez se acercó a Soros, Gates, Fink y todo aquel que podía durante años.

Si alguien ha utilizado las redes sociales para difundir odio, división, polarización y desinformación han sido su gobierno y sus socios de ultraizquierda. Pero no se equivoquen ustedes, su objetivo no es que los jóvenes no tengan acceso a esos mensajes de propaganda comunista, sino que no voten a la derecha.

Los adolescentes les parecían perfectos y pedían que pudiesen votar cuando pensaban que iban a ser estultos borregos y votarían a la izquierda. Ahora, cuando ven que los jóvenes no les sirven, se lanzan a su otra herramienta deingeniería social favorita: la regularización masiva de inmigrantes irregulares.

Ahora que Sánchez está acorralado por la corrupción y la desastrosa gestión de las infraestructuras y servicios públicos, lanza la enésima cortina de humo.

Para la izquierda, X es un peligro, pero TikTok es maravilloso. Uno es libre, y el otro está controlado por una dictadura. Fascinante. A la izquierda las redes sociales y los billonarios les encantan cuando sirven a su propósito de control. Lo que les molesta es la libertad y la diversidad.

Si Musk llama traidor y tirano a Sánchez, es un grave insulto a Sánchez y España, pero si socialistas y ultraizquierda llaman asesino, dictador, fascista, nazi, terrorista y racista al presidente electo de Estados Unidos o al de Argentina, eso es fantástico y normal. Fíjate si X es independiente y plural que, cada vez que entro en la aplicación, me salen posts de todos los palmeros del socialismo, gente a la que ni sigo ni busco.

Todo esto es otro ejemplo de la maestría de Sánchez en el uso de los 11 principios de la propaganda, especialmente el de enemigo único y transposición, demonizar a un supuesto enemigo todopoderoso para presentarse como víctima y salvador, y acusar a todos los demás de ser culpables de la corrupción y la negligencia, señalando a los demás para taparse él.

Un señor que es incapaz de ganar las elecciones se presenta como la voz de la mayoría social. Es ridículo, cuando está secuestrado por las minorías que le mantienen en el poder. Y es el poder lo único que le importa. Por eso busca a toda costa la censura, para callar a la mayoría que no le interesa. Por cada caso de corrupción y de negligencia en gestión, Sánchez crea una cortina de humo contra prensa, redes, algún presidente o algún país que le convenga. Y como no le funciona, acusa a otros de hacer lo que hace él.

Sánchez quiere crear un estado de vigilancia y censura en España con la excusa de la «protección» digital. A toda la prensa «sanchista» que está defendiendo la aberración contra la libertad de expresión que ha anunciado, pensando que ser comisario político les beneficiará, me gustaría recordarles que detrás vienen las purgas.

El riesgo de desinformación y polarización en una sociedad libre no es inexistente, pero esos riesgos cuando la información la controla el Estado son del 100%.

Acerca de Daniel Lacalle

Daniel Lacalle (Madrid, 1967) es Doctor en Economía, profesor de Economía Global y Finanzas, además de gestor de fondos de inversión. Casado y con tres hijos, reside en Londres. Es colaborador frecuente en medios como CNBC, Hedgeye, Wall Street Journal, El Español, A3 Media and 13TV. Tiene un certificado internacional de analista de inversiones CIIA y un máster en Investigación económica y el IESE.

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