“This time you’ve gone too far, I told you”. Peter Gabriel.
No existe nada más irresponsable que aplaudir la creación de burbujas incentivada por las bajadas de tipos y, luego, cuando explotan, echarle la culpa “al mercado”…. Y repetir.
Y eso es exactamente lo que está haciendo el Banco Central Europeo con su autocomplacencia ante el exceso de riesgo acumulado en toda la economía.
El recorte anunciado por la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMC) a los activos regulados ya ha supuesto más de 4.400 millones de pérdidas en Bolsa para el sector. Destrozo al inversor más conservador y prudente, pensionistas, fondos de largo plazo y ahorradores que buscaban activos razonablemente seguros. Aún peor, amenaza una bajada de la calificación crediticia por parte de Fitch y Standard and Poor’s contra empresas que habían conseguido mantener la mejor calificación de sus comparables incluso en medio de la crisis. Eso, en las cotizadas. Si pensamos en las pequeñas distribuidoras, muchas de ellas se enfrentan a caer en bono basura y alguna a entrar en concursos de acreedores.
La derrota de Tsipras en Grecia es la derrota de los que llegaron al poder prometiendo que dos más dos sumarían veintidós, del populismo mentiroso, de las promesas de papel prometiendo lo imposible para acabar, como ha sido el caso de Tsipras claudicando ante la realidad.