
La semana pasada hablamos del impuesto a la banca que en realidad es un impuesto al ahorro y a los clientes. Y siguiendo con esta moda del subterfugio lingüístico de los impuestos finalistas que no lo son, llegamos a los “impuestos medioambientales”.
Cualquiera de mis lectores recordará como, durante años, se ha incentivado la compra de vehículos de gasóleo, se nos ha repetido una y otra vez su conveniencia, porque emiten menos CO2. Para ello, la gasolina sufría más impuestos. Seguir leyendo Impuestos ¿medioambientales?

Este jueves en la CNBC comentábamos que en Europa los gobiernos viven completamente desconectados del riesgo que se cierne.
El objetivo de un gobierno es facilitar la actividad económica y la prosperidad.