“The devil is never a maker. The less that you give, you’re a taker”. Ronnie James Dio.
Decía Jim Rogers que a él no le preocupa la incertidumbre, sino la certidumbre. En el caso de la investidura fallida, la frase es perfecta. Muchos ciudadanos sentirán alivio porque nos hemos librado, tal vez por unos meses, de tener al chavismo patrio en puestos de gobierno.
Mientras el Parlamento se convertía de nuevo en un espectáculo de reproches y personalismos y Pablo Iglesias, en un alarde de generosidad, pedía nada más que todas las competencias que suponen controlar subvenciones, la EPA y los indicadores adelantados muestran la ralentización.
No existe nada más irresponsable que aplaudir la creación de burbujas incentivada por las bajadas de tipos y, luego, cuando explotan, echarle la culpa “al mercado”…. Y repetir.
El recorte anunciado por la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMC) a los activos regulados ya ha supuesto más de 4.400 millones de pérdidas en Bolsa para el sector. Destrozo al inversor más conservador y prudente, pensionistas, fondos de largo plazo y ahorradores que buscaban activos razonablemente seguros. Aún peor, amenaza una bajada de la calificación crediticia por parte de Fitch y Standard and Poor’s contra empresas que habían conseguido mantener la mejor calificación de sus comparables incluso en medio de la crisis. Eso, en las cotizadas. Si pensamos en las pequeñas distribuidoras, muchas de ellas se enfrentan a caer en bono basura y alguna a entrar en concursos de acreedores.