“Don’t waste your time always searching for those wasted years”. Adrian Smith.
En esta semana leeremos todo tipo de alabanzas a la labor de Mario Draghi. Escucharemos que salvó el euro, que bajó la prima de riesgo de España de 600 puntos básicos a alrededor de 60 y que ha hecho lo que ha podido. Y sin embargo, muchas de esas alabanzas parecen ignorar el enorme incentivo perverso acumulado en la economía europea.
Me van a permitir discrepar. La gestión de Draghi pasará a la historia como la mayor oportunidad perdida y la creación de una de las mayores burbujas de la historia.
Mientras otros países de la eurozona y de la OCDE se enfrentaban a la ralentización fortaleciendo el empleo, atrayendo inversión y bajando impuestos, alcanzando las cifras de paro más bajas en décadas, el gobierno de España decidió conscientemente llevar a cabo la política contraria: negar el frenazo y poner todos los escollos y amenazas posibles a los creadores de empleo. El resultado no podía ser más deprimente, como confirma la encuesta de población activa del tercer trimestre del año.
Durante toda la campaña electoral van ustedes a escuchar que España recauda poco y que las grandes empresas o “los ricos” no pagan. Sin embargo, y como siempre ocurre, es totalmente incorrecto.
Siempre me ha parecido fascinante el concepto de que “no se puede bajar impuestos porque hay déficit, pero se pueden subir todos los gastos aunque haya déficit”. Parte de una percepción de la economía extractiva y que siempre considera que usted gana demasiado y ellos gastan demasiado poco.