
La semana pasada hablamos del impuesto a la banca que en realidad es un impuesto al ahorro y a los clientes. Y siguiendo con esta moda del subterfugio lingüístico de los impuestos finalistas que no lo son, llegamos a los “impuestos medioambientales”.
Cualquiera de mis lectores recordará como, durante años, se ha incentivado la compra de vehículos de gasóleo, se nos ha repetido una y otra vez su conveniencia, porque emiten menos CO2. Para ello, la gasolina sufría más impuestos. Seguir leyendo Impuestos ¿medioambientales?

Publicado en Expansión el 23 de junio de 2018.
No me preocupa la inteligencia artificial, me aterra la miopía humana. Y el debate sobre la tecnología y la sociedad que vamos a tener en el futuro se está aprovechando para engañar a los ciudadanos y que acepten someterse a unos políticos que no nos pueden ni nos van a proteger, pero a buen seguro van a lucrarse prometiéndolo.