Copia al «kircherismo»: el «lado correcto de la historia» no es más que sumisión sin crítica a Pekín a cambio de inversiones escasas que no garantizan la supervivencia política
Sánchez vuelve a demostrar que es muy duro y contundente contra las democracias y muy blandito con las dictaduras. El presidente de España está utilizando la relación con China como una estrategia personal de supervivencia política, no como una política de Estado alineada con los intereses estratégicos de España, de la Unión Europea o de la OTAN.
En cuatro viajes que ha realizado, no ha hecho una sola mención a las violaciones de derecho internacional y derechos humanos y la asociación «sin límites» con Rusia e Irán. Firmar un acuerdo estratégico de largo plazo y con elementos opacos con el socio estratégico y militar «sin límites» (sic) de Rusia y mayor proveedor de tecnología militar y de control social a Rusia y el régimen iraní solo tiene un objetivo: mantenerse en el poder a toda costa, vendiendo lo que sea necesario de España para conseguirlo.
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