
La prohibición de despedir mientras se mantienen impuestos y escollos es la típica medida intervencionista que finge proteger y solo empeora:
- Lleva a empresas asfixiadas por el cierre forzoso a tener que cesar actividad y negocio y echar a todos, en vez de alguno.
- Lleva a no contratar después ante el miedo a que el gobierno lleve a cabo más medidas intervencionistas en cuanto se genere un problema.

Una de las grandes falacias del intervencionismo es decir que se ha privatizado la sanidad. Identificar titularidad con gestión y servicio. Para el intervencionista el servicio sólo es público si lo gestiona el poder político. Y es falso. Está demostrado, precisamente en esos países que dichos intervencionistas ponen como modelo, que la colaboración público-privada es más eficiente y que un servicio público de calidad se hace mejor con una gestión profesional, privada y no política.