“Bend your body to the will of the machine”. Andy McCluskey.
El Banco Central Europeo continúa inflando de manera desproporcionada la burbuja de deuda de la Eurozona. Lo que se diseñó como una herramienta para “dar tiempo” a los Estados para llevar a cabo reformas estructurales y reducir desequilibrios, se ha convertido en un peligroso incentivo a endeudarse y aumentarlos, bajos dos excusas más que dañinas a largo plazo: que la deuda es barata y que no hay inflación.
Como un conductor que circula a 200 km por hora y, al mirar por el retrovisor, dice “no nos hemos estrellado, aceleremos”, la política monetaria ha pasado de convertirse en una herramienta para apoyar reformas a una excusa para no hacerlas.
¿Qué sucede cuando los políticos ven que sus monstruosos estímulos no han llegado? Sacan al siguiente conejo del sombrero. Necesitan un nuevo nombre y una nueva solución mágica para que los ciudadanos crean en la magia de las políticas del lado de la demanda a pesar del fracaso constante de esos mismos planes.
La semana pasada comentábamos que los ingresos fiscales registraban
Nuevo varapalo de Bruselas a los planes económicosdel gobierno. No podía ser de otra manera, ya que el Plan de Estabilidad es más parecido a la Carta a los Reyes Magos de un burócrata que a un plan económico creíble. Al recuperar todos los errores e inconsistencias de los presupuestos de 2019 y aumentarlos, el gobierno simplemente juega a ganar tiempo y esperar que les acepten más déficit, más desequilibrios y más impuestos por aburrimiento.