“There’s gonna be a heartache tonight, so turn off the light”. Glenn Frey, Bob Seger.
Hace ya un año que alertamos de los importantes riesgos que se ciernen sobre la economía española y, desde hace meses, la desaceleración es más preocupante. Sobre todo, porque el Gobierno la niega.
Los efectos de la brutal subida de impuestos al trabajo -escondida bajo el subterfugio de “subir el salario mínimo interprofesional”- han vuelto a dejar importantes señales de alarma que no podemos ignorar. Tras los peores meses de enero y febrero (comparados con esos mismos meses de otros años) desde 2013, el paro de marzo muestra elementos preocupantes.
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Pedro Sánchez ha presentado el mayor expolio fiscal de la historia a familias, autónomos y empresas en su programa de 110 medidas para la ruina.
En España siempre se acude a dos falacias para negar la posibilidad de la bajada de impuestos. La presión fiscal y el déficit. Primera falacia: «Como hay déficit, no se pueden bajar impuestos». Pero bajo esa premisa nunca se podrán reducir porque, cuando se ingresa más, los gobiernos suelen gastar también más y, cuando se ingresa menos, se echa la culpa a la crisis o al fraude o a los alemanes, y tampoco se pueden reducir los impuestos.
Quisiera agradecer que El Diario publicase que era mentira que yo hubiese dicho que hay que recortar las pensiones en un 40% (