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La japonización de Europa: los tipos negativos hunden a la banca

El pasado sábado un joven lector me comentaba que estaba convencido de que los bancos se benefician de los tipos de interés negativos. “El BCE les paga por prestar”, me decía. “Es un chollo”. Mi lector se sorprendía al ver que los bancos caían en bolsa junto con el anuncio de una bajada de tipos y aumento del programa de recompras.

La realidad es que los tipos artificialmente bajos hunden los beneficios de la banca y, lo que es peor, la capacidad de la misma de sanearse y recapitalizarse.

El “efecto positivo” de que el BCE ofrezca un interés negativo por tomar liquidez (mal llamado “que te pague por prestar”) no llega a 17 puntos básicos en el margen neto de los bancos (NIM, Net Income Margin). Sin embargo, el efecto negativo de la erosión de márgenes por prestar a tipos artificialmente bajos supera los 89 puntos básicos, según Mediobanca y Morgan Stanley, alcanzando una caída de beneficios de hasta el 19% en media para la banca europea, con un aumento del riesgo de impago. Es normal, los tipos ultra-bajos incentivan invertir –y prestar- con mayor riesgo por menor rentabilidad. Con lo cual, se está buscando volver a crear una burbuja de crédito en sectores de riesgo.

Se está exigiendo a la banca prestar con unas condiciones que desincentivan a financiar la economía real pero sostienen a deuda soberana e inversión pública de dudosa rentabilidad. El propio presidente del Banco Popular, Ángel Ron, lo explicaba recientemente. “Las normas exigen mucho capital para dar crédito, sobre todo a las pymes, que son las que crean empleo. Esta situación hunde la rentabilidad de las entidades y así no es posible atraer el dinero de los inversores que, por otro lado, necesitamos para elevar el capital y el crédito”.

Vean el evidente impacto de la eterna bajada de tipos de interés en Japón en el gráfico cortesía de Morgan Stanley. Como Europa, tras el pinchazo de una burbuja inmobiliaria y de crédito fácil, se acudió a medidas de política monetaria. Seis planes de estímulo, el QE actual es el séptimo, bajadas de tipos –más de 500- y acudir al endeudamiento masivo. Hoy, tras más de dos décadas de crecimiento casi inexistente, la deuda pública supera el 200% del PIB y la subvención encubierta de los tipos bajos ha llevado a dos décadas de caídas de márgenes de los bancos y el estancamiento de la economía. La zombificación de la economía por el incentivo perverso de evitar la caída o quiebra de los sectores ineficientes, sobreendeudados y de baja productividad.

 

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No es lo que busca el BCE, pero es lo que siempre ocurre. Es el problema de estas medidas, siempre se repite el “esta vez es distinto”. Pero Europa y Japón no tienen estructuras muy diferentes. Una población envejecida, unos sectores público y cercanos al gobierno endeudados y de baja productividad, y un aumento constante del esfuerzo fiscal para mantener a esos dinosaurios.

Los tipos artificialmente bajos “zombifican” la economía. Se perpetúan los sectores de baja productividad y se incentiva al sobreendeudamiento, creando una mala asignación de capital generada -sin querer, espero- por los incentivos perversos de sostener el exceso de endeudamiento de estados y la incorrecta asunción de que la solución es aumentar masivamente el crédito tras el pinchazo de una burbuja.

El otro gran peligro de esa zombificación es el aumento de préstamos de difícil cobro encubiertos. Con la eterna refinanciación de sectores de baja productividad, cualquier cambio -por pequeño que sea- del ciclo económico aumenta el riesgo de impago. En los últimos ocho años la deuda global ha aumentado en más de $57 billones y la capacidad de repago se ha reducido a niveles de 2006, según Moody´s.

Forzar el crédito bajando los tipos de interés puede parecer un mal menor. Al fin y al cabo “el banco central sigue apoyando y aunque los márgenes bajen aún hay rentabilidad”, pero es un error. Porque el coste de capital medio -contra el que se mide la rentabilidad de la inversión- no baja tan rápido como el tipo de interés. Al aumentar el endeudamiento medio pero reducir la productividad y perpetuar los sectores zombies “mientras se recupera” la economía, se aumenta la fragilidad del sistema y se reduce el crecimiento potencial. Si encima se “solventa” cargando de tributos a los sectores de alta productividad, no solo no se cambia el patrón de crecimiento, sino que se subvenciona repetir los errores del pasado.

El error de muchos economistas es no cuestionar la medida, crear dinero de la nada y manipular su coste, sino el mecanismo. Y ese error lleva a que se propongan cada vez mecanismos más alucinantes y con peores resultados, como el helicóptero monetario y la mal llamada “teoría moderna monetaria” que es la más antigua del mundo, el inflacionismo. Ni mejora el consumo ni rescata a las familias ni soluciona problemas de productividad. Esconde desequilibrios acentuándolos. Porque el banco central no “regala” dinero. Los bienes y servicios de la economía son los mismos. El que piensa que regala algo debería ver que simplemente está dividiendo la misma riqueza existente en más partes. No la crea.

Al final, la política monetaria es solo una herramienta para solucionar problemas puntuales de emergencia. Cuando se convierte en una excusa para sostener al improductivo a costa del que genera riqueza, el resultado es el mismo de siempre. Y no se solventa con más liquidez y tipos más bajos.

 

Publicado en El Español, 11 de abril de 2016.

VIDEO: Presentación La Pizarra de Daniel Lacalle

 

El pasado 6 de Abril de 2016 en Madrid tuvo lugar la presentación del libro «La Pizarra de Daniel Lacalle», un libro que presenta las 10 reformas estructurales que el economista liberal Daniel Lacalle considera necesarias en España.

A la presentación han acompañado al autor Cristina Cifuentes, Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid y María del Pino Calvo-Sotelo, Presidenta de la Fundación Rafael del Pino.
Hablamos? tuvo el placer de asistir a dicha presentación en la Fundación Rafael del Pino, por lo que adjuntamos el vídeo y las fotografías del evento.

Gracias a Canal Hablamos? por el vídeo y la galería de fotos del evento que se pueden ver aquí.

El déficit y los chocolates del loro

“No pienso recortar de mis colegios y de mis hospitales”, comentaba Susana Díaz al anunciarse la desviación presupuestaria que ha hecho que España incumpla el objetivo fijado. Lo curioso es que se justifica el exceso de déficit utilizando el subterfugio de la sanidad y la educación y el gasto en medicamentos por la hepatitis B.

Un momento. El gasto en hepatitis C ha sido de 1.000 millones de euros y el desajuste de 10.000. Algo no cuadra.

El coste de esta partida no puede ser una excusa para entrar en mayores déficits. Como cualquier país, si se da un coste extraordinario, se debe ajustar en otras partidas, no sumar y olvidar. En Reino Unido hay 200.000 pacientes y el coste total de financiarlo al 100% por la sanidad pública –que no es el caso- habría sido de 7.600 millones de euros, según Pharmaceutical Journal y la NHS. En España hay unos 24.600 pacientes que reciben 100% tratamiento público.

Y es que, como en 2011, se acude al subterfugio de la “educación y sanidad” para justificar la enorme cantidad de gastos innecesarios. En Andalucía, una de las comunidades que más ha recortado en sanidad y educación desde la crisis, el coste de la administración paralela, que engloba a 128 empresas, y 30.000 empleados públicos, supone casi 7.000 millones al año, incluyendo presupuestos de capital y transferencias de financiación (según los presupuestos de 2015 y analizados por Cornelia Cinna).

El problema de dividir en muchos “chocolates del loro”. Achacan el problema a la Seguridad Social y el Estado Central. El déficit de la Administración Central se redujo el año pasado un 21,8% hasta 28.966 millones de euros, el 2,68% del PIB, casi un punto menos que el año anterior e inferior al objetivo. El de la Seguridad Social es coyuntural porque la subida de gasto en pensiones ha sido del 3% con un aumento de las cotizaciones efectivas del 1,7%. Se soluciona creciendo y creando empleo con mayor intensidad. Mientras tanto, solo tres comunidades cumplen con el objetivo acordado. Y ojo, que no es un objetivo agresivo –los länder en Alemania no tienen derecho a déficit- sino de un 0,7% “del PIB”… es decir, que cada una gasta entre un 12% y un 25% más de lo que ingresa.

 

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Entre las regiones que superaron el límite del 0,7%, algunas lograron reducir el déficit, fundamentalmente La Rioja, Castilla-La Mancha, Andalucía, Baleares, Cantabria, Madrid y Murcia. Aragón y Navarra, con aumentos de tres y cuatro décimas, muestran que los gobiernos “del cambio” solo cambian para gastar más y peor, incluyendo embajada en Bruselas. Las enormes subidas de impuestos solo llevan a incrementar los desequilibrios.

Cataluña volvió a ser la Comunidad con mayor déficit (2,7% de su PIB), seguida de Valencia, otro ejemplo del “cambio” que paga usted, con un 2,51%. Cantabria que subió los impuestos diciendo que “es menos que un café” se ha gastado el café y se ha endeudado para pagar el zumo y las tostadas.

Pero lo fácil es decir que hay que centralizarlo todo. No.

El problema del déficit de las comunidades autónomas es diferente, y no es porque existan modelos gubernamentales regionales. Los ingresos crecieron con fuerza, más del 3,9%, y el primer dato positivo en tres años, pero los gastos se dispararon al mayor ritmo desde 2009.

Los gastos no se adecúan a los ingresos, sino que cuando suben dichos ingresos se disparan aún más los gastos, agrandando el déficit estructural. El gráfico cortesía de Ramón Diez Guijarro es muy evidente. Con la pérdida de los ingresos extraordinarios que generaba la burbuja inmobiliaria, cuantificados en 40.000 millones, no solo no se ha reducido el gasto burocrático a la situación pre-burbuja, sino que se ha aumentado. Los gastos siguen adecuados a unas expectativas de ingresos que son simplemente imposibles en diecisiete entes cuyo tejido empresarial son sobre todo pymes de las cuales, según el FMI, más de la mitad continúan en pérdidas.

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Además, el sistema del Fondo de Liquidez Autonómica se ha convertido en algunos casos en un incentivo perverso por el cual se beneficia el que más incumple, puesto que el estado rescata con condiciones muy benignas. Lo ha alertado Moody´s y la Comisión Europea.

La exigencia de un acuerdo de no disponibilidad de créditos, condiciones adicionales, penalización por incumplimiento del plazo máximo de pago a proveedores, y solicitud de Plan Económico Financiero y vigilancia del presupuesto de 2016 se convierten en males menores comparado con la ventaja relativa –para algunos gobiernos y su estructura- de perpetuar los desequilibrios.

El modelo autonómico tiene ventajas indudables, tanto en cercanía a los ciudadanos como en fuente de promoción de las características únicas y especiales de esa región. La fiscalidad debe estar más cerca del ciudadano que la paga, pero no para “armonizar” subiendo tributos en todas las comunidades solo para sostener el entramado burocrático. El País Vasco cumple con el déficit, tiene mejor fiscalidad y menor paro. Y sin embargo, lo que “el cambio” busca es lo contrario, atacar con una fiscalidad confiscatoria para encima aumentar el déficit y reducir el crecimiento potencial.

El modelo autonómico no debe ser una excusa para que siempre paguen los mismos y cobren los de siempre, y echar la culpa al enemigo exterior. Una cosa es la solidaridad y otra la donación. Necesita revisarse a un modelo que atrae inversión y empresas, con competencia fiscal y servicios de calidad, no observatorios y administraciones paralelas. En el que cada comunidad busque crecer como los mejores, no compararse con los peores.

¿Se imaginan una empresa donde todas las divisiones fueran deficitarias? Exacto. Insostenible.

 

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Es vergonzoso que los mismos que dejaron un déficit oculto de 30.000 millones digan que la mayor parte del incumplimiento de 2015 viene de “una bajada del IRPF electoralista e insostenible del IRPF”. Llamar electoralista a devolver parte del esfuerzo a los ciudadanos que salvaron el país de la quiebra tras el despilfarro es un insulto a familias y trabajadores. Viene de volver a tirar de gasto a la mínima indicación de crecimiento.

Lo que más me preocupa de las cifras de déficit es la constatación de lo que llevo diciendo desde hace tiempo. Las coaliciones de perdedores solo se ponen de acuerdo en gastar y subir impuestos, y es casi imposible garantizar la responsabilidad presupuestaria en gobiernos en minoría. Pero nos dice más. Si queremos que el estado de bienestar no caiga junto a los gastos de época de burbuja cuando haya un shock de deuda, tenemos que trabajar ya, y exigir como ciudadanos, que los gobiernos, estatal y regionales, no lo pongan en peligro. Y está ocurriendo.

Publicado en El Español, 7 de abril de 2016.

Por qué no se quiere acabar con el paro

Los datos de empleo de marzo muestran, como llevan indicando desde enero, luces y sombras. No se pueden considerar malas cifras cuando se registra el tercer mejor marzo desde 1996, se reduce el paro desestacionalizado, y cae en todas las comunidades autónomas y en todos los sectores. La afiliación a la Seguridad Social aumentó en marzo en 138.086 personas que hay que comparar con una mejora de 60.579 en marzo de 2015. En términos desestacionalizados, la creación de empleo, 59.161 puestos de trabajo, es la más intensa en 11 meses.

Adicionalmente, el empleo indefinido crece un 4,5% con respecto al último marzo y el paro juvenil se reduce un 11,1%, dos elementos esenciales en la mejora del mercado de trabajo. En términos interanuales, la reducción del paro es de un 8,02%, casi el triple comparado con el crecimiento de la economía.

Sin embargo también se deben reconocer los elementos de ralentización. Comparado con marzo de 2015, se reduce el ritmo de aumento de la afiliación y de reducción de paro. Las altas en la Seguridad Social son especialmente importantes por la correlación, como indicador adelantado, con el crecimiento de la economía. Nos mostraría que la economía está reflejando claramente el impacto de la incertidumbre política, con un crecimiento estimado del 0,6-0,7% a nivel trimestral comparado con el 0,8% anterior.

POLÍTICAS QUE NO FUNCIONAN

Pero lo más preocupante de los datos de desempleo es que las propuestas que se ponen encima de la mesa por parte de la mayoría del arco parlamentario van en el sentido contrario al de mejorar el mercado de trabajo. ¿Por qué? Por los incentivos perversos que se dan cuando muchos se benefician de los gastos que genera el desempleo. Se acude al argumento de la precariedad y la temporalidad, cuando eran más altos en 2007 que hoy, para aumentar el dirigismo ineficiente.

El empresario español no es un multimillonario subido en un jet a Panamá.
Desde los agentes sociales que reciben enormes subvenciones por los cursos de formación a las administraciones públicas que exigen “más fondos” para “políticas activas de empleo”, mientras aumentan trabas burocráticas y suben impuestos a los creadores de empleo, el paro se convierte en una excusa política y un arma arrojadiza. Todos dicen tener como principal objetivo la reducción del desempleo pero la realidad es que la media de paro ya años antes de entrar en el euro era del 18% -con lo cual la excusa de la política monetaria y las devaluaciones competitivas es un cuento-. Es un hecho también que desde la rigidez, asistencialismo e intervencionismo no se ha conseguido reducir el paro. Tras treinta y cinco años de dichas políticas y miles de millones gastados, Andalucía sigue siendo campeona en paro y desequilibrios. No solo no ha cambiado su patrón de crecimiento sino que perpetúa uno obsoleto. Solo crea clientelismo. Tal vez eso es lo que persigue.

Es curioso que quienes han gobernado 22 años España y 35 Andalucía nos prometan la fórmula mágica para acabar con el paro con las mismas medidas que aplicaron entonces.

MODELO EMPRESARIAL

Y es que el gran problema del paro en España se encuentra en que varias formaciones políticas ignoran la realidad de la empresa española y de la fiscalidad y administración entorpecedora. El empresario español no es un multimillonario subido en un jet a Panamá. La mayoría, un 90%, son pymes, de hecho son microempresas. Más de un millón de microempresas, alrededor de 100.000 pequeñas y poco más de 4.100 grandes empresas. Con las cuotas sociales más altas de la OCDE y el tsunami burocrático al que muchas comunidades autónomas someten a autónomos y pymes, esa pobre transición a gran empresa parece que se saboteara desde las administraciones, aunque fuera de forma inconsciente –espero-. España sigue siendo el país de Europa con las cotizaciones a la Seguridad Social más altas, con más del 28%, sólo por detrás de Italia y Portugal. En los países líderes de la UE y la OCDE, las cotizaciones fluctúan entre un 15% y el 20%.

Macron propone una reforma laboral similar a la española, que aquí quieren derogar
Mientras en la OCDE la media de gasto en políticas activas de empleo no alcanzaba el 0,6% del PIB, en EEUU no llegaba al 0,15%, en la Unión Europea es de más del 1% y en España supera el 0,9%. Países que gastan mucho menos en dichas políticas o las dedican a reducir impuestos tienen la mitad de desempleo que la Unión Europea y una fracción del español.

Si gastar en políticas de empleo fuese la solución, la Unión Europea sería campeona mundial del trabajo, no reina de la OCDE de paro.

Reino Unido ha creado más puestos de trabajo en cuatro años que toda la Unión Europea junta, y, sin embargo, ¿a qué modelo queremos equiparar nuestro mercado de trabajo?. Al dirigista francés, que no solo no ha mejorado la temporalidad ni el desempleo juvenil en sus fronteras, sino que además el propio ministro Macron propone una reforma laboral similar a la española, que aquí quieren derogar.

FLEXIBILIDAD DANESA

Países como Reino Unido o Irlanda tienen mercados laborales más flexibles y más parecidos al de Estados Unidos, y bajo desempleo. Dinamarca y Holanda son países con elevadas prestaciones por desempleo, pero flexibilidad total. No solo el coste de contratación y las cuotas sociales son muy inferiores. El despido en Dinamarca es prácticamente gratis en casi todos los casos y el salario mínimo interprofesional no se impone por ley. Estos países coinciden en contar con altos índices de Libertad Económica y Facilidad para Crear Empresas. De hecho, los países con menores niveles de paro se encuentran entre los 10-20 mejores de esos ránkings. Y lo siento mucho, pero el pacto PSOE-Ciudadanos, que incorpora como “objetivo” mejorar en la facilidad para crear empresas, no lo va a conseguir aumentando impuestos eliminando deducciones y creando nuevos, subiendo cuotas al 90% de los autónomos, ni creando observatorios de “los salarios” y “competitividad”.

Un sistema de incentivos incorrecto lleva a que la tasa natural de desempleo suba y no mejore el paro. Y en un país que lleva décadas con récords de desempleo implementando el dirigismo y aumentando esfuerzo fiscal y trabas burocráticas, no lo va a reducir volviendo a implementar las mismas medidas. Necesitamos muchas más empresas y mucho más grandes. Eso no lo va a decidir un comité ni un círculo de politólogos. Acabar con el paro pasa por eliminar los incentivos económicos para que se perpetúe.

 

Publicado en El Español, el 5 de abril de 2016.