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Cataluña, el bono basura y el Brexit

La postura del independentismo catalán con respecto a la bajada de calificación de los bonos de la región por parte de Moody´s a un nivel inferior a Bangladesh está siendo muy similar a la de los pro-Brexit. Negar la evidencia.

El bono catalán es equivalente a bono basura. Cualquier informe de calificación incluye una parte de posibles eventos que puedan cambiar ese rating. Pues bien, ninguna agencia concede la más mínima mejora en caso de independencia (de hecho, alertan sobre el impacto sobre la inversión, el empleo y los ingresos y reducirían más el rating).

En Reino Unido, el Director General de la Organización Mundial del Comercio, Azevedo, resaltaba el riesgo de tener que renegociar tratados bilaterales con un coste de 9.000 millones de libras anuales, y diferentes organismos mostraban un impacto para la economía británica y europea muy negativo. El propio George Osborne lo tilda de “DIY Recession” (recesión de “háztelo tú mismo”) que dejaría al Reino Unido “permanentemente empobrecido”, con estudios que cuantifican un impacto en el PIB de entre un 1% y un 3%. Y eso que Reino Unido es el segundo mayor mercado financiero del mundo, tiene un sistema bancario y monetario fiable y con historia de confianza, y lazos históricos con EEUU y la Commonwealth.

Negar la evidencia es también un error en nuestro país. Recordemos los argumentos de los independentistas:

-“Las agencias de calificación no tienen credibilidad”. Curioso argumento. ¿Por qué? Porque han sido históricamente OPTIMISTAS, no pesimistas, en sus estimaciones. Si les parece que sus calificaciones son injustificadas, piensen que seguramente lo sean por diplomáticas. En cualquier caso, les parezcan buenas o malas, la inmensa mayoría de inversores NO COMPRA bonos que no estén calificados o no sean “investment grade”. Y no es una imposición de las agencias, es decisión de los propios clientes. Los mayores fondos de inversión del mundo, y yo he trabajado en dos, simplemente no aceptan invertir en bonos basura.

-“Con una deuda de 36% del PIB no se puede considerar un bono como basura”. Claro que sí, y con menos. Argentina tenía una prima de riesgo de más de 1.000 puntos básicos con una deuda del 35,8% y monetizaba todo su gasto. Brasil, por ejemplo, tiene un 56% y es bono basura. Andorra un 41% y está a dos puntos de bono basura. Los países bálticos al independizarse no tenían acceso al mercado a pesar de su bajísima deuda. La deuda sobre PIB no es relevante cuando el flujo de pagos se desborda y la capacidad de repago se resiente de manera alarmante por un proceso rupturista. Moody’s lo explica perfectamente. La ratio de deuda directa e indirecta sobre ingresos operativos de Cataluña ha empeorado de manera alarmante, de 302% a 314%. Los países y regiones calificados tienen un máximo de 203%.

-“Están manipulados por el Gobierno español”. Pues vaya éxito manipulando. Al bono soberano nacional lo rebajan cuando consideran, y también lo han hecho a regiones “cercanas” al partido del gobierno anterior o actual.

-“La deuda catalana está garantizada por el Estado español, y si queremos no la pagamos”. Lo he explicado en muchas ocasiones. Suponga que un país le debe toda su deuda a una sola nación. Con hacer impago, todos contentos y a financiarse como reyes, ¿no? No es así. El riesgo no se reduce, se multiplica. Porque la fiabilidad como deudor se destruye. No solo no te financias más barato. Es más difícil acceder a los mercados. Ecuador, tras hacer impago tardó años en acceder a los mercados de deuda y tuvo que hipotecarse con China. Cuando finalmente acudió a emitir bonos, lo hizo en una cantidad irrisoria y al 7,95% a diez años en dólares. Hoy se financia al 10,5%. Y es un país rico en materias primas.

-“Las balanzas fiscales”. Las balanzas fiscales no son un concepto de caja y eso lo sabe Moody´s, S&P y cualquier inversor. En el día uno de la independencia Cataluña no cuenta con miles de millones más en su caja y no cuenta con la capacidad de financiación que tiene un país de la UE igual que Escocia no se podría permitir financiarse igual si saliese de Reino Unido. El propio Consejo de Transición Nacional reconoce que el supuesto Estado catalán debería financiarse con bonos patrióticos y “bonos canjeables por impuestos futuros” para cubrir el déficit por el coste de 4.500 millones que ellos mismos estiman.

Permítanme explicarles lo que es un bono “canjeable” y “patriótico”. Aquellos en que usted acepta de antemano la probabilidad de que no le devuelvan su dinero. ¿Se lanzarían ustedes a invertir? ¿O exigirían 9-10% de interés por ese riesgo, como en emisiones similares?

-“Pero tendrán que aceptarlo”. Justo lo que decía Varoufakis antes de llevar al país a un corralito. Las secesiones expansivas no existen. Siempre se ha dado un efecto negativo a medio plazo en la economía, y, como mucho, una recuperación en V, en países con recursos naturales y sistema monetario y financiero propio con décadas de historia y confianza mundial, cosas que Cataluña no posee.

Igual que en el tema británico con la UE, el problema autonómico debe valorarse desde lo que nos une y acabar con las ineficiencias. Necesitamos un modelo de financiación autonómica eficiente, no rupturas con terribles consecuencias para todos. Responsabilidad crediticia, fiscalidad cercana al ciudadano, competencia y apertura, que el sistema de autonomías no sea un incentivo perverso por el cual siempre pagan los mismos y los errores se financien con el bolsillo de otros. Un sistema servicios centralizados comunes y de servicios locales independientes, de déficit cero y responsabilidad total como el de los Länders alemanes.

Solidaridad, sí; donación, no. Un modelo de relación abierta entre regiones que sea sostenible y no se convierta en un incentivo para gastar tanto como el peor.

Publicado en El Español, 30 de mayo 2016.

Un año en las instituciones: postureo, impuestos y fuga de empresas

Se cumple un año de la llegada de los “pactos del cambio” y los resultados no pueden ser más pobres. En las comunidades y ayuntamientos donde gobiernan se repite el mismo patrón. Subir impuestos a todos, echar empresas y paralizar inversiones. Aumentos masivos de impuestos para aumentar el gasto político y el nepotismo y, encima, incumplir los objetivos de déficit más que otras Comunidades Autónomas.Es importante analizar el empeoramiento sabiendo que, además, contaban con viento de cola al llegar. La economía española creciendo un 3%, creación de empleo, financiación abundante, bajos tipos de interés y precios del petróleo.

Aragón, Baleares, Valencia, Castilla La Mancha, Extremadura y Navarra han llevado a cabo aumentos muy significativos en todas sus figuras impositivas, incluyendo el tramo autonómico del IRPF, por encima de lo que “criticaban” en las subidas de 2012, que se dieron en medio de una crisis de financiación sin precedentes. De hecho, la presión fiscal a rentas medias se ha aumentado hasta medio punto vía impuestos indirectos a pesar de que en este año computaban las bajadas de impuestos del gobierno de España.

Aragón, con una coalición de PSOE, Podemos, IU, es la Comunidad que más ha subido los impuestos a sus ciudadanos, y encima ha registrado un déficit del 2,13% comparado con el objetivo de 0,7% y un 29% más que la media de déficit del 1,66% de las Comunidades Autónomas. Ha subido todos los impuestos (IRPF, Patrimonio, Actos Jurídicos, Sociedades, Transmisiones Patrimoniales) y ha creado además tres nuevas cargas al uso de agua embalsada, a las instalaciones de transporte de energía eléctrica de alta tensión y sobre las instalaciones de transporte por cable.

Dentro de esta subida generalizada de impuestos destaca Navarra, donde la coalición de “cambio” ha llevado a cabo el mayor incremento tributario de su historia en todos los conceptos.
En Baleares, donde gobierna la coalición de PSOE, Podemos y los nacionalistas también han subido el IRPF, Patrimonio, Sucesiones y Transmisiones Patrimoniales. ¿Emergencia social? No, emergencia burocrática. Un Gobierno que hoy cuesta a los contribuyentes un millón de euros más al año en cargos. Un déficit -1,5%- que duplica el objetivo a pesar de cifras récord de recaudación gracias a la campaña turística.

En la Comunidad Valenciana, PSOE, Compromis y Podemos, han subido el impuesto de Patrimonio y el déficit fue del 2,5%, casi un 50% más que la media de las Comunidades Autónomas y más del triple del objetivo. ¿Por qué? los gastos se disparan a pesar del crecimiento de la recaudación muy por encima del PIB real. Añadan a ello más de 1.000 millones en inversiones canceladas con un impacto en empleo de 20.000 puestos de trabajo.

Dentro de esta subida generalizada de impuestos destaca Navarra, donde la coalición de “cambio” ha llevado a cabo el mayor incremento tributario de su historia en todos los conceptos. Como anécdota, subiendo los impuestos a las SICAV ha conseguido que… No haya ninguna SICAV en Navarra, y pierdan toda la recaudación. Una subida de impuestos “a las rentas altas” que ha acabado, vía impuestos indirectos incluyendo gasolinas a 2,4 céntimos por litro, siendo para todos, como siempre. Y la recaudación, que estimaban crecería un 1,5% en 2016, ya se considera difícil de alcanzar. Con la bajada de impuestos de la anterior administración, en 2014, los opositores decían que se recaudarían 70 millones menos, y aumentó en 191 millones. Con las subidas generalizadas del nuevo gobierno “del cambio”, se recauda mucho menos de lo estimado.

La reforma fiscal de Navarra sube el IRPF a todos las rentas brutas de más de 19.500 euros. A eso llaman ellos “los ricos”. Según datos de Civismo, independientemente del nivel de renta, los contribuyentes navarros pagan más en concepto de IRPF que los residentes de País Vasco, La Rioja o Madrid. Un mileurista paga en 2016 hasta 436 euros más por el Impuesto sobre la Renta en Navarra que en Madrid. Y, como parte de su “política social”, tener hijos en Navarra supone un recargo fiscal frente a Madrid que va desde el 4,8% hasta el 126%. Con una renta por debajo de 16.000 euros brutos y dos hijos, en Navarra se pagan hasta 500 euros más en concepto de IRPF que en Madrid.

Y, de nuevo, en Navarra han tenido una desviación por exceso de gasto de 25,8 millones sobre el objetivo de déficit. Un 0,84% incluso con el régimen foral. Suben los ingresos, más gasto político. Todo ello ha generado que las empresas se vayan. Más de un centenar de empresas han cambiado sede fiscal fuera de las comunidades “del cambio” en un año. Veinte de ellas en Navarra, que subió el Impuesto de Sociedades al 28% mientras en el resto de España se reducía al 25%.

Todo ello con la inversión financiera directa estancada desde hace meses. Imagínense estos resultados… Pero con la economía sin crecer. Nos lanzan a un shock de deuda.El expolio al comercio es otra característica. El ayuntamiento de Madrid subió el IBI a unos 20.000 comercios, subió el Impuesto de Actividades Económicas –que es cobrar a las empresas solo por establecerse- y aumentó más cargas eliminando las bonificaciones al ICIO. Unos 130 millones más de impuestos. En un año, Madrid ha pasado a situarse peor que la media de España (reducción de paro de 1,37%) y la Comunidad de Madrid (0,85%). En Madrid, un aumento del paro del 0,02%… Y “apuntarse” una reducción de deuda de 871 millones, contando como “suyas” las preamortizaciones hechas en 2013.

En el publirreportaje que envían a los ciudadanos madrileños, se lee “aumento del 27% del gasto social” cuando en las 21 juntas municipales el presupuesto 2016 tiene 1,1 millones menos para ayudas a mayores a domicilio y ayudas sociales que en 2015.

Para lo que sí hay emergencia es para la subvención de un millón de euros libre de impuestos –es decir, que la carga impositiva la sufragan los madrileños- para el festival de Bollywood a una empresa de Singapur –oh, los paraísos fiscales-. “Emergencia social”. Mientras, la agencia “para el empleo”, con un presupuesto de 30 millones de euros, ha “conseguido” trabajo a… 1.500 personas. En Madrid, la ciudad “libre de desahucios” según su propaganda, la policía municipal ha participado en 1.016 desahucios en el primer trimestre de 2016.

“Urbanismo para la gente” es cancelar más de 6.000 millones de euros de inversiones que supone 120.000 empleos menos y un coste de 700 millones, que reclama Fomento por la inversión perdida. “Urbanismo para la gente” es dejar a 443 familias dela cooperativa Cuatro Caminos en la calle sin sus casas. Hacer el entorno imposible escudándose en una supuesta interpretación a rajatabla de la legislación para paralizar, entorpecer y crear clientelismo.

Todo ello envuelto en postureo de radicalismo orientado a crear titulares, en temas como fiestas, tradiciones y educación para que el verdadero objetivo, el expolio del ciudadano y el parón económico desaparezca del debate….Ya le echarán la culpa a Rajoy o a Merkel. O a los dos.

Lo mejor que se puede decir de un año de “pactos de retroceso” es que podría haber sido peor. Si en vez de una recuperación, se llega a dar un entorno de máxima fragilidad, estábamos como Grecia
Estos datos no parecen preocupantes porque llegan con el viento de cola de una economía que ha dejado atrás la recesión y llevaba en recuperación desde 2013. Pero la erosión en la inversión, el empleo, y el aumento de impuestos para sufragar gasto político –que de social no tiene nada-, no es “cambio”. Es la política que piensa que los ciudadanos y empresas son un cajero y que ellos le hacen un favor al mundo por permitir invertir en nuestro país.

El atraco al ahorrador, el goteo de impuestos adicionales al comercio y la creación de empleo y el expolio a la principal forma de ahorro que tienen las familias españolas vía impuesto de sucesiones, muestra que su objetivo no tiene nada de social, sino confiscatorio. Lo mejor que se puede decir de un año de “pactos de retroceso” es que podría haber sido peor. Si en vez de una recuperación, se llega a dar un entorno de máxima fragilidad, estábamos como Grecia. Y es que, a nivel económico local y regional, se comportan como Syriza. 90% son sido subidas de impuestos y muchos de los cambios sólo han consistido en crear mucha burocracia y papeleo para hacer imposible la inversión. A uno le entristece escuchar que no merece la pena invertir en zonas de mi país.

Los ciudadanos pedían un cambio tras el desastre de la crisis 2007-2011. La frustración que ha generado el difícil proceso de salida de la misma es comprensible, y la autocrítica se ha hecho palpable devolviendo gran parte del esfuerzo fiscal a los españoles y atacando radicalmente la corrupción. Pero en el proceso se ha permitido que entre una forma de ver la política peligrosa. La deificación del intervencionismo que ve la burocracia depredadora como un fin en sí mismo para el poder político. La que asume el estancamiento como un éxito para su objetivo de crear clientes dependientes de las migajas que ellos repartan.

No les hagamos olvidar que son minoría aunque, por pactos, gobiernen. El único cambio es atraer empresas, crear empleo y crecer.

¿Quién pone en peligro las pensiones?

El debate de las pensiones siempre se intensifica cerca de las elecciones. Muchos autores han reflejado en los últimos días distintos problemas, fundamentalmente el envejecimiento de la población, desde ópticas razonables. Pero, es curioso, en la solución es donde en muchas ocasiones los políticos se entregan al partidismo, a acusarse unos a otros, y, en algunos casos, a defender soluciones mágicas que solo llevan a empeorar.

Conviene recordar los dos retos esenciales, el demográfico y el económico.

DEMOGRÁFICO:

España es uno de los países donde la población envejece más rápidamente. Lo han explicado autores de distintas escuelas como Javier Díaz Giménez, Juan Manuel López-Zafra o Ignacio Conde-Ruiz. Hay elementos muy positivos. Vivimos mucho más. Pero también tenemos cada vez menos hijos. Y el riesgo de una pérdida de población “japonesa” es relevante. El país nipón sufre caída de la población total con menos ciudadanos en edad de trabajar y más jubilados.

En España, el crecimiento vegetativo de la población, es decir, nacimientos menos muertes por cada mil habitantes, ha pasado de 10,5 a 0,7 entre 1975 y 2014, y se estima que será negativo en 2016-2017. Según el INE, si se mantuvieran las tendencias demográficas actuales, España perdería un millón de habitantes en los próximos 15 años. El porcentaje de población mayor de 65 años ya es del 18,2%. Adicionalmente, la unidad familiar ha perdido un 44% de miembros de media desde los años 70. El número de nacimientos anuales ha caído desde 669.000 en 1975 a cerca de 426.600 en 2015.

ECONÓMICO:

Hay 9,3 millones de pensiones con un poco más de 17 millones de afiliados a la seguridad social. España jamás ha tenido más de 20 millones de cotizantes y se considera que un sistema de reparto de pensiones es difícil de sostener si ese ratio es menor de dos contribuyentes por pensionista. Las pensiones ya suponen más del 11% del PIB.

Los jubilados cobran ahora de media cerca de 1.040 euros al mes, un crecimiento en términos reales de más de un 45% comparado con el periodo 2003-2004.

El Fondo de Reserva, que se creó en 2000 durante el mandato de Aznar para acometer los retos demográficos y garantizar las pensiones en periodos de crisis aprovechando los ingresos extraordinarios en épocas de bonanza, ha sido un éxito que ha permitido que se incrementasen dichas pensiones en los años difíciles. Lejos de ver la reducción de su cuantía como un problema, debemos analizarlo como lo que es, un éxito que ha evitado que se hagan brutales recortes de las pensiones como en Grecia y otros países. No es que se haya reducido a la mitad, es que ha cumplido su función. Y, con la economía ya lejos de la recesión, mantiene 32.500 millones de euros de colchón.

Pero el sistema de pensiones español es de reparto, no de capitalización. ¿Qué significa eso? Que usted no cotiza para asegurar su pensión, sino que contribuye a las que se pagan hoy con la esperanza de que en el futuro otros continúen haciendo lo mismo, aumentado por la inflación. Capitalización es lo que contribuye usted para su propia pensión, personal e intransferible.

Por ello debemos analizar el reto demográfico y el económico de una manera integral.

Si en esa ecuación (envejecimiento de población, aumento de afiliados, ingresos y gastos) no ponemos como pilar fundamental el crecimiento y el empleo, el resultado será el recorte de las pensiones, como ha ocurrido en todos los sistemas intervencionistas que prometían garantizarlas.

SOLUCIONES:

Primero, conviene resaltar que la solución en nuestro país no es acabar con el sistema de reparto, sino hacerlo sostenible y compatible con uno de capitalización. Es decir, la solución a las pensiones es recuperar el crecimiento económico y número de afiliados -20 millones- y mejorar la productividad y, con ella, los salarios y los ingresos de la Seguridad Social. No solo nos permitiría recuperar las cantidades del Fondo de Reserva, sino mantener el poder adquisitivo de las pensiones.

Si creamos muchas más empresas y atraemos más capital, con ello más empleo y más productividad, conseguimos mitigar el efecto demográfico y, a medio plazo, aumenta la población. Al fin y al cabo, eso nos diferencia de Japón, la capacidad de atraer inmigración por afinidad cultural, idioma y localización.

Nada de eso se consigue con el método “Podemos”: entorpeciendo inversiones, aumentando la burocracia y subiendo impuestos.

Porque la tendencia demográfica no se revierte desde una fiscalidad confiscatoria. En Francia se han recortado las pensiones desde 1996 con el famoso impuesto “solidario”. ¿Por qué?, porque se reduce la capacidad de consumir, ahorrar y tener descendencia si acometemos las reformas aumentando la fiscalidad y nos lanzamos al estancamiento.

SOMOS MUY POCO NÓRDICOS

En Suecia el Estado da una pensión mínima garantizada. A ese mínimo, equivalente a las pensiones no contributivas -y que solo se percibe si no se tienen otros ingresos-, se suma un sistema de capitalización personal en el que la empresa pone un 10% y el trabajador un 7% de su salario bruto en un plan individual de gestión estatal, y dicho plan se complementa con un 2,5% que se invierte en fondos, privados o públicos. Los que tildan el sistema de capitalización de “privatización” de las pensiones, mienten.

Para implementar este sistema se estableció en 2001 un periodo de transición por el cual los trabajadores nacidos antes de una fecha permanecían en el sistema antiguo y el resto pasaban al nuevo sistema. Dadas las diferencias demográficas y de desempleo, en España se podría utilizar parte del Fondo de Reserva y reducir los impuestos al trabajo para aumentar el empleo y reducir los desequilibrios. Un sistema sostenible, justo y a la vez que garantiza una pensión a todos.

Nuestro sistema de pensiones lleva criticándose desde que yo estaba en la universidad, diciendo que es insostenible. Sin embargo, se ha mantenido siempre que se ha fortalecido la creación de empleo y el crecimiento económico. Incluso si los jubilados pasaran a ser el 24% de la fuerza laboral y las pensiones el 15% del presupuesto como estima la OCDE a largo plazo, se puede mantener un sistema de reparto.

Lo que pone en peligro las pensiones públicas son las llamadas a cubrirlas desde las políticas que solo han creado salida de empresas y destrucción de empleo.

Merece la pena proponer un sistema en el que, como en Suecia, el ciudadano sepa exactamente cuánto tiene para su jubilación, sin depender de lo que diga un comité.

Porque los mismos que se rasgan las vestiduras con el poder adquisitivo de las pensiones son luego los que las hunden, sea recortándolas, devaluando constantemente la moneda y creando inflación excesiva.

Bajar impuestos para crecer y bajar el déficit

El jueves, un amigo me comentaba que lo que más le preocupaba de España es la percepción de algunos políticos de que la inversión y el empleo son favores que conceden ellos por el honor de arriesgar y emprender en nuestro país.

Los datos de la semana en economía:

DEUDA AL 100%

La indignación política en España porque la deuda haya alcanzado el 100% del PIB es simple y llanamente postureo. A ninguno de los que se están rasgando las vestiduras le importa que llevemos 685.000 millones de euros de expansión fiscal desde 2009. De hecho, es cuando menos una broma de mal gusto mostrar “indignación” por el ratio de deuda sobre PIB cuando exigen aumentar y retrasar el objetivo de déficit, programas de más gasto y cuando se tiene un historial atroz de ejecución presupuestaria.

Es todavía más aberrante leer que el problema del déficit es por las bajadas de impuestos. Se han reducido los impuestos y la recaudación ha aumentado un 4%, más que el PIB real. Porque bajar impuestos no es electoralista, es devolver parte del esfuerzo que han sufrido los ciudadanos españoles para cubrir el agujero que dejaron. Recordemos cuando aplicaban las recomendaciones de Stiglitz (no se pierdan las declaraciones aquí) . “Hay margen”, “el déficit no importa”… Y se duplicó la deuda del 36% al 70% entre 2007 y 2011.

Se duplicó a través de gasto inútil, y en 2011 dejaron 30.000 millones de euros de déficit oculto, 45.000 millones de facturas impagadas, un coste de rescatar a las cajas públicas –que decían que tenían mejores ratios de solvencia que los bancos ingleses- de 63.000 millones y 40.000 millones de rescate a las Comunidades Autónomas que, gastando “para crecer”, se fueron a la quiebra.

Y el riesgo es que se duplicará con la monserga de que subiendo gastos e impuestos se reduce el déficit. Porque si el gobierno hubiera hecho lo que reclamaban esos economistas que hablaban de “austericidio”, cuando se ha mantenido el gasto social, el déficit no habría bajado 4 puntos, se habría mantenido en el 8-9%, no creceríamos al 3% ni co-lideraríamos la creación de empleo de la UE. ¿Por qué lo sabemos? Porque con sus “recetas” -gastar más y subir impuestos- Portugal, Grecia, Francia e Italia siguen estancados. Y con ellas, hoy tendríamos una deuda pública al menos 80.000 millones más.

Pero mayor es el riesgo de los incentivos perversos que nos llevaron a esa brutal destrucción de la solvencia de las cuentas públicas. La idea de que los gastos son inamovibles, que el déficit crea empleo o que perpetuar los desequilibrios va a evitar recortes, cuando es al revés. Esos desequilibrios se traducen en menor crecimiento potencial, mayores recortes a futuro –porque no se hacen los deberes con tipos bajos y creciendo- y los empleos creados por exceso de deuda desaparecen por el abuso de la misma, pero se sale de la crisis endeudado y se entra más endeudado aún.

Con un gasto duplicado que las estimaciones más conservadoras, incluyendo las del gobierno, sitúa en 30.000 millones anuales, es una vergüenza que se tilde de electoralista devolver el esfuerzo a los españoles y no a seguir despilfarrando en observatorios, subvenciones y gasto político –que no tiene nada de social-.

IMPUESTO PARA PAGAR LAS PENSIONES “COMO EN FRANCIA”

La última entelequia de los aristócratas del gasto público es subir impuestos para “pagar las pensiones” “como el que hay en Francia”. Curioso, porque con ese impuesto, en Francia llevan recortando las pensiones en varias ocasiones desde 1996. La última en 2015. No solo eso, sino que los propios pensionistas franceses pagan ese impuesto complementario para sostener la Seguridad Social. Delirante.

El sistema de pensiones no se hace sostenible con más impuestos, que cercenan el crecimiento potencial, el consumo y la creación de empleo. Y no se garantiza ignorando los efectos demográficos y la productividad (lean). Se hace sostenible creando empleo, permitiendo que las empresas crezcan, que aumente la productividad y con ella los salarios, generando mayores ingresos a la Seguridad Social a futuro.

Desde la represión fiscal, no. El PSOE sabe perfectamente cómo hacer un sistema de pensiones insostenible porque han gobernado 21 años España y 35 en Andalucía, región campeona de paro de Europa. Destruyendo empleo y entorpeciendo el crecimiento. Durante los 21 años de gobiernos del PSOE el número de desempleados creció en 4,47 millones. Un aumento de 217.000 personas de media al año. La propuesta esconde simplemente el afán recaudatorio de unas políticas que no solo no cuestionan los desequilibrios y gastos inútiles, sino que buscan perpetuarlos.

BAJAR IMPUESTOS PARA CRECER Y REDUCIR DÉFICIT

Acusar a la bajada de impuestos del incumplimiento del déficit es un insulto a los ciudadanos y empresas que han sufrido el impacto de la subida que se hizo para cubrir el desastre dejado en 2011. Y es una afrenta a todos los que trabajan duro cada día y gestionan sus gastos desde la prudencia, y ahorrando. Es el insulto a todos los ciudadanos de una burocracia política y los que pretenden vivir de ella que se niega a ajustar gastos como lo han hecho el resto de españoles.

Una de las cosas que más les molesta a los intervencionistas es que nadie en la Unión Europea ha criticado las bajadas de impuestos, porque han funcionado. Se ha recaudado más y crecemos. De hecho, los países que han mantenido impuestos bajos o los han reducido han salido antes y mejor de las crisis. Reino Unido bajó impuestos a empresas y familias y recaudó 24.000 millones de libras más, y la política de bajos impuestos y contención de gasto ha funcionado en países como Irlanda, la propia Alemania, México, Indonesia, Corea del Sur…

Irlanda, país rescatado y de la UE y que sufrió desequilibrios muy similares a los españoles, ha bajado el déficit, crece más y crea empleo con impuestos bajos y política de apertura. Que no vengan con sandeces de lo que “exige” la Troika. No solo eso, sino que los ingresos fiscales irlandeses se dispararon en más de 3.000 millones de euros por encima de lo presupuestado, un aumento del 7,8%, llevando al gobierno a revisar tres veces a la baja sus expectativas de déficit. Irlanda ha bajado el déficit a la mitad a pesar del coste del rescate de sus bancos y tiene como objetivo el déficit cero en 2017. La deuda pública, a pesar de la losa que supuso el rescate, se ha reducido del 107% del PIB al 93,8%.

Lo que no tienen en Irlanda son partidos que sumen dos y dos salgan veintidós. Ni políticos que justifiquen el despilfarro y la enorme burocracia con el cuento del “gasto social”. Ni economistas que llamen a las duplicidades, excesos, subvenciones y despilfarros “el chocolate del loro”.

El ejemplo contrario, el fracaso absoluto, han sido las “comunidades del cambio”. Con la economía creciendo, han subido impuestos y aumentado gastos políticos con la promesa de recaudar más y cubrir ese dispendio con más ingresos y ¿qué ha ocurrido? Lo que ocurre siempre con las estimaciones de ciencia ficción. Han incumplido el objetivo de déficit, más del triple del objetivo algunas. España, desde 1980, ha sido deficitaria todos los años menos en los tres de la burbuja inmobiliaria. ¿Por qué? Porque cuando bajan los ingresos, se gasta más, y si suben los ingresos, se gasta mucho más. Paga usted.

Es por ello que el gobierno no solo debe defender las bajadas de impuestos, sino convertir las bonificaciones temporales en permanentes para dejar de ser uno de los países con impuestos al trabajo más altos de la OCDE. Para adecuar nuestro sistema de cuotas de autónomos a los de los países líderes y para recuperar los puestos perdidos en facilidad para crear empresas.

Mientras, los que se indignan con la deuda, pero quieren más déficit, que es como indignarse por la obesidad exigiendo más donuts, esos que critican las subidas de impuestos de 2012 pero los quieren subir más, que sigan recomendando las políticas que nos llevaron al borde de la quiebra.

Lo que tiene que hacer el futuro gobierno es leer sus programas, libros y propuestas y hacer lo contrario. El éxito estará asegurado.