China. Una Recuperación Suave y Lenta.

China. Una Recuperación Suave y Lenta.

La confianza de los analistas financieros estaba depositada en un crecimiento robusto de China tras la reapertura. Supondría un importante elemento de comparación para entender las posibilidades de una recuperación en forma de “V” para la eurozona. Sin embargo, los datos dejan bastante que desear si lo que queríamos era un relanzamiento económico espectacular.

Cuando analizamos la economía china siempre debemos desagregar al máximo y evitar caer en la trampa de seguir el Producto Interior Bruto (PIB), que suele estar soportado por la actividad gubernamental. Siempre es mucho más revelador analizar los componentes individuales, en especial la formación bruta de capital. Si atendemos a los indicadores de actividad diaria que publica Bloomberg, nos encontramos con un retorno a la actividad pobre, con grandes divergencias entre sectores y además muy lejana del concepto de “recuperación en V”.

Los beneficios empresariales de las empresas estatales han caído un 52,7% anualizado en el periodo enero-mayo. Aunque sea cierto que se han recuperado entre abril y mayo, están muy lejos de reflejar el rebote. Lo más interesante es que las ventas dentro de China se han recuperado muy poco mientras los costes parecen estancados y el capital circulante ha aumentado. ¿Qué significa eso? Que probablemente estén produciendo cosas que no están vendiendo.

Los beneficios de las industrias extranjeras en China cayeron un 18,4% en el mismo periodo y las empresas privadas chinas, cuyas ventas se concentran en el país asiático, han mostrado una caída del 11%. No son datos de una economía que, aparentemente, se ha recuperado al 100% y está creciendo a niveles del 2% anualizado.

Hay datos que nos muestran una mejora evidente. Las ventas de autos ya están en terreno positivo en el año, pero con unos descuentos en precios no vistos en casi una década.

Si miramos el índice de actividad diaria por componentes, nos muestra que en la economía china se ha dado una fuerte subida de aquellas áreas más dependientes del gasto gubernamental, como es el cemento. Nos muestra también que las cifras de mayo son más suaves que las de abril. Si atendemos al consumo, las ventas de tecnología (iphones por ejemplo), se han moderado en mayo y la venta de dispositivos de Apple mostraba una sorprendente caída entre abril y mayo del 7%.

Otro factor que se puede interpretar de diferentes maneras es la caída de inventarios de cobre. Dichos inventarios han caído al nivel más bajo en 17 años. Esto puede ser un fuerte indicador positivo, ya que el consumo de cobre suele estar claramente relacionado con la actividad industrial. También muestra que la calidad del aumento de préstamos es mayor de lo habitual, ya que en muchos casos las empresas chinas usan prestamos ligados al cobre para financiarse más barato en circunstancias en las que su negocio es de alto riesgo.

Un elemento de alto riesgo en esta recuperación es el rápido aumento del endeudamiento. La deuda total de China ya supone un 315% del PIB, un máximo histórico, y su dependencia del dólar norteamericano se ha disparado. Por un lado, sus reservas de moneda extranjera se mantienen en unos 3 billones de dólares pero sus necesidades de financiación en esa moneda se han disparado, hasta el punto en que esas aparentemente enormes reservas cubren fundamentalmente sus pasivos en dólares. Es decir, la escasez de dólares de la economía china ha aumentado durante la recuperación.

En este sentido es importante recordar que China tiene suficientes reservas para evitar un problema monetario, pero no dispone del exceso de activos monetarios que a veces se le atribuyen.

¿Qué podemos aprender de la recuperación china de cara a las empresas y economía europea?

La primera lección es que el rebote de mayo-junio, que es lo que se puede comparar con los datos de abril-mayo en China, no debe llevarnos a la euforia. Una parte muy importante de dicho rebote viene de efecto base y gasto público. Es decir, la calidad del PIB en el rebote es mucho menor de lo que esperaríamos.

La segunda, e importante lección de la recuperación china es que no podemos esperar lo mismo en Europa. En China el consumo se ve apuntalado por un desempleo más bajo y una pirámide demográfica más sólida que la europea. No podemos esperar que se trasladen los buenos datos de China a Europa.

La tercera lección es que el mercado doméstico no suple la caída en exportaciones. China tiene un mercado doméstico potente y creciente y, a pesar de ello, el crecimiento económico no se va a apuntalar solo por la demanda interna. En Europa, donde el 22% del valor añadido bruto viene de viajes y entretenimiento y donde casi otro 20% viene de aportación del sector exterior, no podemos esperar una salida de la crisis en forma de V.

No podemos olvidar la importancia del efecto base, que en el caso europeo va a ser muy fuerte. Y puede generar una percepción distorsionada de recuperación rápida. Lo bueno de analizar los datos de China es que el efecto base es menor y los datos son más homogéneos, lo cual nos enseña qué tipo de reacción tienen los consumidores y empresas en un escenario normalizado.

Debemos monitorizar la recuperación del comercio mundial. Para China y la eurozona es un factor clave, como economías exportadoras y muy dependientes de la actividad internacional. Según la Organización Mundial del Comercio, la actividad comercial internacional caería entre un 13% y un 32% en 2020, con una recuperación lenta. Para China, potencia exportadora, este es un dato clave a la hora de entender su evolución económica en 2020 y, sobre todo, en 2021.

Si algo nos enseña la crisis y recuperación china es la importancia de tomar medidas drásticas desde el principio para combatir la pandemia. No podemos esperar milagros, y los datos de China nos muestran que el crecimiento será débil a pesar de los esfuerzos en mejora de competitividad que están llevando a cabo las empresas y los gobiernos, locales y nacional. Nos muestra también que será una recuperación endeudada y con bajo crecimiento de la productividad. La evolución del empleo y del comercio internacional serán claves para entender el desempeño de las economías europea y china de cara a 2021 pero, de momento, la forma de la recuperación es más parecida a una L con ligera pendiente positiva en la base en vez de una V de crecimiento rápido con bajo impacto del cierre forzoso.

Acerca de Daniel Lacalle

Daniel Lacalle (Madrid, 1967) es Doctor en Economía, profesor de Economía Global y Finanzas, además de gestor de fondos de inversión. Casado y con tres hijos, reside en Londres. Es colaborador frecuente en medios como CNBC, Hedgeye, Wall Street Journal, El Español, A3 Media and 13TV. Tiene un certificado internacional de analista de inversiones CIIA y un máster en Investigación económica y el IESE.

3 comentarios en “China. Una Recuperación Suave y Lenta.

  1. Cuando haces un análisis de las economías latinoamericanas? Al menos de Colombia?? Va a estar tu libro Libertad o Igualdad a la venta en Colombia??

  2. Podría ud explicar , en caso de que España reciba prestamos de la UE, ¿ Como se controlarían los gastos que nos demandan? ¿Que herramientas dispone la UE para hacer que prevalezcan sus recortes ? Y por ultimo ¿ Considera ud que lo mas adecuado para nuestra realidad política sea que nos intervengan ?
    Gracias adelantada y un saludo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.