Una de las grandes falacias del intervencionismo es decir que se ha privatizado la sanidad. Identificar titularidad con gestión y servicio. Para el intervencionista el servicio sólo es público si lo gestiona el poder político. Y es falso. Está demostrado, precisamente en esos países que dichos intervencionistas ponen como modelo, que la colaboración público-privada es más eficiente y que un servicio público de calidad se hace mejor con una gestión profesional, privada y no política.
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Manual de resistencia en el sillón a costa de los contribuyentes:
Soy probablemente uno de los mayores usuarios del taxi cuando estoy en España. Si la asociación del taxi revisa mi cuenta de MyTaxi comprobará que lo uso entre seis y ocho veces al día. Como usuario más que habitual, escribí hace unos meses un artículo titulado
Los presupuestos presentados por Sánchez para 2019 son irresponsables, increíbles e inaceptables. Gastan lo que no tenemos e ingresan lo que no existe.