Sumamos para quebrar. Intervencionismo y más impuestos

El “programa” presentado por Podemos con Izquierda Unida, “50 Pasos para Gobernar Juntos” se puede resumir en: Más impuestos, más gasto político, más deuda y referéndums para el separatismo.

Lo primero que hay que admirar es la intención evidente de ambas formaciones de “semi-diluir” sus propuestas para hacerlas asimilables para el PSOE y los nacionalistas.

El problema es que es el programa de Syriza en Grecia, que tan buenos resultados ha dado. Sobre todo en lo que nos preocupa a todos, el empleo y la fiscalidad.

La solución para todos los problemas es más rigidez, un mayor endeudamiento y mayores impuestos. Para dos formaciones que repudian los mercados, sorprende lo que les gusta la deuda.

En términos económicos, es una carta a los reyes magos de un burócrata. Pero, sobre todo, es un documento que -como los previos, más alucinantes, de Podemos e IU separados- agranda los desequilibrios de la economía española acudiendo al gasto corriente y los elefantes blancos, fiándolo todo a un déficit creciente -más deuda- pero, eso sí, guardándose la posibilidad de hacer impago si les conviene.

Présteme mucho -y barato-, verá qué risa cuando no se lo pague.

Si uno escucha los comentarios de políticos, nos parecerá que mucho de lo que se dice aquí es de lo más “normal”. Y es que se nos ha vendido el cuento del austericidio a pesar de 685.000 millones de euros de expansión fiscal.

Se nos dice que el gasto social se ha cercenado, aunque en 2015 se destinen casi 4.000 millones de euros más a sanidad que antes de la crisis, gastemos un 14% más que la media de la OCDE en educación por alumno y el gasto social directo e indirecto haya aumentado a 249.166 millones en 2016, un 17% más en los últimos cuatro años.

Y es una sarta de mentiras defendida por la élite de la burocracia para justificar que usted gana mucho y ellos gastan poco. Y sobre todo les promete una arcadia feliz de gasto que no solo nos llevó al borde de la quiebra en 2011 sino que volverá a hacerlo, mientras les echan a ustedes, a los empresarios o a otro chivo expiatorio, la culpa.

El documento solo habla de gasto y nada de productividad. Nada de eficiencia, de eliminar duplicidades. El objetivo es gastar. Paga usted. Si tenemos más déficit y más impuestos creceremos más y crearemos más empleo.

Empieza con mantras históricos de ambas formaciones. Intervenir el sector energético y, mientras defiende el ahorro energético y medidas de eficiencia (con diferencia lo mejor del documento), plantea salvajadas que llevarían a un problema de deuda al estado y al sector con una auditoría del déficit y de los costes creado durante la época de lo que ellos defienden, la planificación de burbuja y la fiesta renovable. Como si no existiera hoy en día, tanto externa como la supervisión de la CMC- .

Imaginen el impacto en la deuda pública española cuando los campeones de ‘Quebremos’ pongan la garantía estatal de las titulizaciones en duda. La semi-nacionalización de algunas fuentes de generación vía intervención de precios es otro error. Un sistema que ha supuesto en Grecia un desastre para su eléctrica estatal, una de las más ineficientes del mundo. Todos los mercados eléctricos de Europa son marginalistas. Intervenirlo es volver a los errores del desastroso marco que supuso endeudamiento, quiebras y peor servicio. En vez de profundizar en competencia, para reducir costes, hiperregulación, que los ha disparado. Eso sí, muy verdes ellos pero de acabar con las subvenciones al carbón, solo vaguedades de “a medio plazo” bajo el genérico “energías fósiles” … que se nos enfadan los sindicatos.

Volver a la rigidez laboral de los 80-90 no solo no reduce la temporalidad, sino que ataca el empleo y aumenta la precariedad.

Entre 1977 y 1985, con los sindicatos al mando del mercado laboral, el desempleo se disparó al 21,6% y estuvo 11 trimestres por encima del 20%. Antes de la entrada en el euro, estuvo 20 trimestres por encima del 20% de paro y llegó al 24,5%. La temporalidad en España era del 35% antes de la crisis y el porcentaje de contratos temporales sobre fijos era la misma que hoy antes de la reforma laboral de 2010 y 2012 que quieren derogar.

Y es que el documento fía la garantía de derechos laborales al intervencionismo y el control sindical, dos factores que no han mejorado el mercado de trabajo en toda la democracia.

La ignorancia de la estructura empresarial de España se evidencia en la delirante propuesta de regulación del despido. En España el despido es un último recurso y en la inmensa mayoría de casos se da por cierre de actividad. Eso sí, de facilitar la contratación, reducir la burocracia y mejorar la posición de España en facilidad para crear empresas, nada.

El hecho de que, adicionalmente, se aumenten impuestos fijando un mínimo efectivo de sociedades, llevaría a acabar con la creación de empleo y nacimiento y desarrollo de empresas. Adiós sector del automóvil, para empezar. Pero ataca a la línea de flotación de la inversión al eliminar deducciones. En Grecia hemos visto como medidas similares destruyen 3.800 empresas al trimestre y 45.000 empleos.

Las estimaciones de ingresos son de ciencia ficción (más mala que Alien 3) son otro clásico del populismo (lean El cuento de subir impuestos a los ricos). Podemos e IU piensan aumentar la recaudación más de lo que se ha conseguido subiendo todos los impuestos, aflorando economía sumergida y creciendo y creando empleo… Pero destruyéndolo. Teniendo en cuenta que el déficit ya se aumentaría en sus propias previsiones, tras años incumpliendo el objetivo, no es difícil llegar a un 8-9% de déficit anual estimando la batería de nuevo gasto y la experiencia histórica de la UE en cumplimiento de previsiones de ingresos fiscales. Eso nos lanzaría, con o sin apoyo del BCE, a un shock de deuda y un 123% mínimo de deuda sobre PIB en 2019.

Subir el salario mínimo es una medida muy populista pero irrelevante. ¿Por qué no lo suben a 2.000 euros, digo yo? Destruirá empleo en sectores de baja productividad y condena al paro a muchos trabajadores en proceso de transición a nuevos sectores tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria.

El programa supone mucho más paro y volver a los errores de intervención del mercado laboral que hacían que España tuviese tasas de desempleo superiores al 18% en el pasado. La hipersindicalización, poniendo los convenios sectoriales por encima de los de empresa, ignora que nuestro tejido empresarial es un 90% pymes y condena a las empresas a emplear menos.

Podemos e IU hablan de “indexar al IPC” las pensiones y aumentar impuestos para pagarlas. Si las pensiones se hubieran indexado al IPC habrían bajado en los últimos dos años. Subir impuestos para pagar pensiones es un error de incidencia económica de primero de carrera. Se penaliza a las clases medias, que son las que consumen, tienen hijos y se labran el futuro para cubrir un déficit de las pensiones que no necesita de represión fiscal, sino de mayor crecimiento, más empresas, mayor productividad y, con ello, mayores salarios e ingresos de la Seguridad Social.

A los autónomos, Podemos e IU les regala con un aumento de impuestos a más del 90% aumentando las cuotas de acuerdo a los rendimientos por encima del salario mínimo, lo cual supone el desincentivo más evidente a la creación de empleo autónomo y emprendimiento.

Lo terrible del programa es que, a pesar de pasarse el día criticando en medios de comunicación, no reduce ninguna de las duplicidades, gastos inútiles y se lanza a hablar de Investigación y Desarrollo desde el gasto (público, claro), no desde el número de patentes y empresas.

¿Qué vamos a decir de la banca pública que no hayamos sufrido los españoles con las cajas? Ah, que ellos piensan que sí van a funcionar porque las van a gestionar ellos. Los errores de la banca pública son evidentes (lean). Existen muchos estudios que muestran que la banca pública presta con fines políticos, tiene peores ratios de capital, caja y calidad crediticia (aquí)

La glorificación del gasto público y el encorsetamiento del sector privado hasta ahogarlo impregna el 90% del documento. Y, como hemos visto en la Grecia de Syriza, la consecuencia es que las promesas de arcadia feliz estatista no se cumplen.

Lo más triste, y preocupante, de este documento, es que, al leerlo, ustedes habrán pensado: “pues es más o menos lo que proponen casi todos los demás”. Y eso, tras los esfuerzos llevados a cabo por todos para salir de la crisis, tras conseguir remontar la recesión creando empleo y creciendo, es descorazonador. Que pensamos que volver a 2008, pero a lo bestia, es la respuesta.

Y, con una sonrisa, volveremos al precipicio.

GDP per capita

Capitalismo vs comunismo: economía planificada, desastre seguro

Una de las ironías de nuestro tiempo es que la mal llamada ‘nueva política’ rescata del cajón de donde nunca debieron salir algunas de las ideas económicas más desastrosas. En los últimos debates a los que he asistido, aparece como gran idea, como novedad para mejorar el desempleo y la temporalidad, la glorificación de los regímenes comunistas y la economía planificada. Seguir leyendo Capitalismo vs comunismo: economía planificada, desastre seguro

Entrevista en Plan Magazine

 

Daniel Lacalle (Madrid, 1967) es economista, profesor de Economía Global y Finanzas, además de gestor de fondos de inversión. Casado y con tres hijos, reside en Londres.

Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Autónoma de Madrid, posee el título de analista financiero internacional CIIA (Certified International Investment Analyst), máster en Investigación Económica (UCV) y postgrado (PDD) por el IESE (Universidad de Navarra).

Su carrera en gestión de carteras e inversión comenzó en Estados Unidos y continuó en Londres, (en Citadel y Ecofin Limited) abarcando renta variable, fija, capital riesgo y materias primas.

Ha sido votado durante cinco años consecutivos en el Top 3 de los mejores gestores del Extel Survey, el ranking de Thomson Reuters, en las categorías Estrategia General, Petroleo y Eléctricas.

Previa a su etapa como gestor, trabajó como analista financiero en ABN Amro (hoy RBS), y llevó a cabo distintas responsabilidades en Repsol y Enagas, donde recibió el premio a la mejor OPV (IR Awards 2002).

Escribe una columna diaria en El Español, y colabora habitualmente en La Razón, Inversión, la CNBC, BBC, El Mundo, Intereconomía, 13TV, Espejo Público, La Sexta, The Commentator, y The Wall Street Journal.

Daniel Lacalle ha dado clases en la London School of Economics (verano 2013, 2014 y 2015), Instituto de Empresa (Economía para Inversores), Instituto de Estudios Bursátiles, Escuela AFI (2012, 2016) y en el master MEMFI de la UNED (2013 y 2014).

 

¿Cree que en el momento actual hay posibilidades de financiación para las empresas de menor tamaño, más allá de los bancos?
Se ha llevado a cabo un gran avance en cuanto a financiación no bancaria con el crowd-funding, el mercado alternativo bursátil y de renta fija y la financiación privada por parte de fondos de inver- sión, pero hace falta profundizar y cambiar la cultura de empresas e inversores para desarrollarlo a niveles similares a los de EEUU o Reino Unido.

¿Cómo pueden afectar las recientes medidas de política monetaria sobre los mercados financieros y cree que éstas decisiones pueden terminar incidiendo sobre el acceso y las condiciones de financiación de las pymes?

Claramente el BCE busca reducir el coste de financiación y aumentar el crédito a la economía real. El BCE busca a su vez reducir el peso de la financiación bancaria, creando mecanismos adicio- nales de transmisión de la política monetaria. Pero el problema de Europa no es de liquidez, sino de demanda de crédito solvente. Eso hace que las medidas hayan tenido un impacto muy pobre, y que probablemente siga siendo así.

No contaría con un efecto positivo en la economía real, ya que en Europa sigue dándose un problema de sobrecapacidad, pero desde luego las pymes se beneficiarán de mejores condiciones porque el BCE penaliza que los bancos mantengan liquidez sin uso.

¿Qué factores tiene en cuenta un inversor a la hora de invertir en una empresa pequeña o mediana?

Fundamentalmente que el equipo gestor sea profesional, el proyecto detallado y bien construido y que el plan de negocio no esté sustentado en estimaciones optimistas o irreales.

¿Qué ventajas tiene atraer capital hacia las pymes sobre otros instrumentos para financiar sus proyectos de inversión?
Muchas pymes son reacias a deshacerse de parte de su capital porque piensan que su negocio tiene un valor que está alejado de la realidad. Atraer capital, además de ser la forma de financiación más adecuada, nos permite incluir en el proyecto a inversores que aportan otro tipo de ideas y ofrecen nuevas perspectivas.

¿Qué cambios cree que se deben dar en las pequeñas y medianas empresas para acercarlas a la financiación procedente de los mercados de capitales?
La pyme en España es fundamentalmente familiar y además suele estar orientada a negocios de medio valor añadido. La profesionalización de la empresa familiar es esencial, separar propiedad de gestión, y además tener un proyecto de generación de valor añadido que evite subvenciones o necesidad de apoyos políticos locales o regionales.

En su libro “Acabemos con el paro” afirma que la maraña normativa en España entorpece la creación de empresas y desincentiva el crecimiento de las mismas, ¿Qué medidas cree que deberían llevarse a cabo para avanzar en la mejora de la regulación para mejorar el acceso de las empresas a los recursos financieros procedentes de inversores privados?

Debe ser normativo y fiscal. Las pymes, a partir de 3-4 millones de euros de facturación y 50 empleados se enfrentan a lo que llamo el “Tsunami” burocrático y fiscal. Debemos avanzar hacia una normativa que sea sencilla, rápida y sobre todo, facilitadora. Cambiar el chip de la administración, que vea a la pyme como una futura gran empresa, no como un ente inerte cuya perspectiva sea solo la recaudación. La fiscalidad debe promover el crecimiento. El propio FMI alerta de la mal entendida fiscalidad progresiva, que es regresiva al impedir el crecimiento de la pyme. Deberíamos pensar en tramos diferentes y más facilidades para que la pyme tenga incentivo a convertirse en gran empresa.

¿Hasta qué punto estas dificultades administrativas encarecen el crecimiento empresarial y desincentivan potenciales vocaciones emprendedoras?
Es muy evidente, no hay más que ver el bajo nivel de transición a gran empresa y las dificultades que sufren las pymes en entornos recesivos. Se calcula que si España tuviese el mismo nivel de transición a gran empresa de los países de su entorno se crearía hasta un millón de puestos de trabajo más y se recaudarían entre 3 y 4 puntos de PIB adicionales.

¿Cree que serían necesarios mayores apoyos financieros y fiscales en los inicios de la actividad empresarial?

Menos subvenciones y más deducciones. Esa es la manera de empezar. Las subvenciones y subsidios dan una idea equívoca de demanda. Las deducciones fiscales apoyan en un entorno competitivo.