Menos crecimiento y el riesgo de ‘Brexit’

Si atendemos a los datos publicados esta semana, se constata el pobre desempeño de las economías globales. Los índices manufactureros, especialmente en China, Japón y EEUU, nos muestran algo muy evidente. Ralentización, pero no recesión. Pero tengamos en cuenta que la correlación entre estos indicadores y el crecimiento del PIB global nos muestra que éste último volverá a revisarse a la baja en los próximos meses. Si se mantiene la relación histórica entre ambas variables, estamos hablando de un crecimiento global más cercano a 2,6% que el 3,2% que asume el consenso. Ojo.

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MENOS CRECIMIENTO

La Comisión Europea ha revisado a la baja las expectativas de crecimiento de España y de la Unión Europea. Cabe resaltar dos cosas, que nos llevan a ser cautelosos. La Comisión Europea ha mantenido sus expectativas de crecimiento de Francia (1,3 % en 2016 y el 1,7 % del PIB en 2017) en un entorno que no parece cuadrar ni con los indicadores adelantados ni con la evolución de los beneficios empresariales y el consumo. Es importante, porque es probable que en los próximos meses se vuelvan a revisar a la baja, y porque Francia es nuestro principal socio comercial.

Pero merece la pena resaltar que España seguirá siendo uno de los países que más crecen a pesar de la incertidumbre política, y que en los últimos dos años la Comisión Europea se ha equivocado en las estimaciones sobre España tanto en crecimiento y creación de empleo, y ha tenido que mejorarlas una y otra vez.

Pero no debemos ignorar que el desempeño de nuestra economía puede sufrir un impacto importante si el sector exterior y el consumo dejan de suplir la ralentización en la inversión y la incertidumbre política. Recordemos que, ante las elecciones, lejos de moderarse las propuestas a terreno más realista, lo único que escuchamos es aumentar el déficit, gastar más y subir impuestos.

Sin embargo la economía española crece y crea empleo ¿En qué se ha equivocado el consenso? Claramente en el consumo. Tras un 2015 en el que se registró un incremento del 3,1% interanual, los datos del gasto de las familias siguen mejorando. Incluso si ajustamos por estacionalidad y calendario, y a precios constantes, las ventas minoristas aumentaron un 0,5% en marzo. Una muestra clara de la recuperación es que el consumo aumente un 4,1% anualizado en el primer trimestre comparado con el 3,8% en el cuarto trimestre de 2015.

La mejora del empleo también reduce el riesgo de grandes ajustes a las estimaciones de crecimiento y, si se cumplen las previsiones de creación de 400.000 puestos de trabajo, podrían demostrar que la Comisión Europea se equivoca –felizmente- de nuevo. La caída de los contratos temporales y el aumento de los contratos indefinidos (en abril ya subían un 20%) ha supuesto una reducción del empleo temporal hasta el 25,0% en el trimestre desde el 25,7% en el trimestre anterior. La correlación entre afiliación a la Seguridad Social y el PIB nos podría llevar a crecimientos cercanos al 2,7% anual, por encima de las expectativas de la Comisión.

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Pero los riesgos son relevantes. Volver a perder el control del déficit, ante las llamadas a gastar más, supone un efecto pernicioso a medio plazo que reduce el crecimiento potencial y la creación de empleo. España ha reducido de manera muy relevante sus desajustes y no podemos pensar que se ha acabado el trabajo. Aumentar el déficit no crea empleo, presiona la posibilidad de crecer en el futuro y aumenta el riesgo de muchos mayores recortes a futuro, como ha ocurrido en prácticamente todos los países, incluidos los que tienen políticas monetarias superexpansivas. España se puede beneficiar de un entorno de ralentización global atrayendo más inversión y creando mayor empleo precisamente por la imagen global de un país de enormes oportunidades que sale del agujero creado en el pasado. No lo desaprovechemos.

¿BREXIT O NO BREXIT?

Los recortes de expectativas mencionados han sido especialmente pronunciados en Italia, Holanda y… Reino Unido. Las cifras del PMI de servicios del Reino Unido siguen en expansión, pero lleva cayendo desde hace meses… Y el Brexit, que afecta, no es el problema principal, sino un sector servicios que se encuentra con un enorme aumento de costes, laborales entre otros, a la vez que el comercio internacional se resiente.

Las elecciones locales en Reino Unido han mostrado el deterioro progresivo del apoyo popular a los laboristas desde la llegada del radical populista Jeremy Corbyn (“el incompetente”, como decían anoche algunos frustrados líderes del Partido Laborista, y se consolida una mayoría que sabe que las soluciones mágicas no funcionan y que Reino Unido no quiere ser Grecia.

El impacto de una posible salida del Reino Unido de la Unión Europea no debe ignorarse. Aunque hoy los datos de las encuestas dan una ligera ventaja a “quedarse” (46 vs 43%), no podemos pasar por alto que es el cuarto socio comercial de nuestro país y que es uno de los principales contribuyentes netos a la Unión Europea. Según el gobierno británico, el Brexit le costaría 4.300 libras por familia a los ciudadanos, pero el apoyo en las encuestas a la salida de la UE no se ha reducido a pesar de las cifras mostradas por las autoridades, y la amenaza de Obama en su visita diciendo que abrir nuevos tratados comerciales llevaría años.

El Institute of Economic Affairs estima un coste de la permanencia del Reino Unido en la UE cercano a un 3% del PIB mientras que el CBI asume un impacto positivo cercano al 4% del PIB. Eso nos da una idea de lo difícil que es predecir el impacto, y la razón por la que creo que probablemente gane la opción de quedarse.

Si el Reino Unido se queda, puede seguir influenciando y defendiendo su posición, pero si se va, se convierte en una apuesta que algunos ven como demasiado arriesgada hacia lo desconocido. Pero el problema es más que económico. He vivido once años en el Reino Unido y nunca he conocido a nadie que defienda a la Unión Europea. Los hay que la ven como un mal menor, o como un potencial de cambio donde ejercer influencia, pero casi todo el mundo reconoce el coste y las desventajas de una burocracia cada vez mayor.

La razón por la que nos debería preocupar el posible Brexit es por la deriva de la Unión Europea hacia un modelo burocrático y dirigista copiado de Francia. No por el impacto del Reino Unido solamente, sino porque choca frontalmente con el espíritu de apertura, libre comercio e iniciativa privada de muchos otros países, incluida Holanda o Finlandia. Y no nos podemos permitir una Unión Europea que se conforme con crecer menos, crear menos empleo y tener más deuda que sus potencias comparables

Ya sufrimos esos errores. Hemos tardado el doble que los países líderes en salir de la crisis. Si ser un mastodonte burocrático y estatalizado hubiera sido la solución para evitar dicha crisis, no habríamos caído en ella y, desde luego, no habríamos salido los últimos. El que piense que el problema fue de política monetaria, tiene la evidencia ahora de que no es así. Seguimos revisando a la baja las estimaciones de crecimiento. La política del avestruz no funciona.

Feliz fin de semana.

Publicado en El Español, 7 de mayo de 2016.

SÍ al TTIP, NO al estancamiento

Esta semana se han “filtrado” parte de los documentos con los que se está conformando el tratado de libre comercio (TTIP, por sus siglas en inglés= entre Estados Unidos y la Unión Europea. Es curioso que lo único que se ha filtrado sea que –oh, sorpresa- EEUU negocia desde su regulación y Europa desde la suya.

Para Europa, el TTIP supondría la oportunidad de dejar atrás la crisis y recuperar el crecimiento y cuota de mercado en el comercio internacional. Pero además, existe un riesgo de pretender mantener la política del avestruz actual. Tras la firma del Tratado Transpacífico (TPP) por parte de EEUU y once países, si la Unión Europea permanece al margen, corremos el riesgo de profundizar el estancamiento. Ese acuerdo transpacífico abarca casi el 40% de la economía y comercio mundial. Se estima que generará un efecto positivo de entre el 2% y 3% del PIB de los países involucrados y un aumento de la renta per cápita de hasta un 10% en las naciones menos ricas.

Si la Unión Europea bloquea el acuerdo con EEUU, sus posibilidades de perder importantes cuotas de comercio global son relevantes. Pero la probabilidad de que a medio plazo nuestros países sufran en liderazgo global y bienestar es enorme. Está demostrado que el libre comercio no reduce el empleo, ni lo precariza, sino todo lo contrario. En los últimos 50 años, desde que se han reducido las barreras comerciales y se ha integrado a nuevos países en el comercio global, no solo ha mejorado la renta per cápita y el empleo, sino la calidad del mismo y se ha reducido la pobreza, según el Banco Mundial.

Según el análisis del Instituto de Estudios Económicos (IEE), el TTIP supondría para España más empleo, más actividad económica, y mejoras salariales. El PIB español crecería un 0,7% adicional al año, y se generarían hasta 335.000 nuevos empleos en los cinco primeros años, además de aumentar las exportaciones a EEUU. Según el CEPR, el impacto en el PIB de la UE superaría los 120.000 millones de euros (0,5% del PIB) y de EEUU en 95.000 millones de euros (0,4% del PIB), un beneficio mayor para la UE que para EEUU.

¿ES BUENO O MALO?

Tengamos una cosa clara. El TTIP no sustituye ni se antepone a ninguna norma o ley europea. Que se creen tribunales de arbitraje internacionales no elimina el cumplimiento de la ley, sino que evita el abuso y los cambios unilaterales a medio partido contra la seguridad jurídica. Y tampoco, como tratado, tiene nada de “ultraliberal”, como les gusta decir a algunos. En los círculos liberales se critica… por mantener el intervencionismo que permea gran parte de las políticas de la Unión Europea desde 1990. De hecho, en EEUU la principal crítica al TTIP es que envía a su país al estancamiento y desempleo europeo a través del intervencionismo y de la hiperregulación.

¿Cómo puede ser malo algo que no se conoce? El principal beneficiado, las pymes. Las principales críticas sobre “favorecer a las grandes empresas” no se sostienen
No es sorprendente, por lo tanto, que aquellos grupos europeos que buscan el control estatal total consideren un acuerdo de libre comercio como algo malísimo. No es por el acuerdo, sino por el odio a las palabras “libre” y “comercio”. El que ataca el TTIP suele decir que es un acuerdo para las grandes empresas y contra el medio ambiente. Es un sinsentido. Por un lado, dicen que las grandes empresas lo controlan todo y por otro, parecen necesitar este acuerdo transnacional.

¡Menudo control! Por un lado dicen que el acuerdo es malísimo y por otro que es secreto. ¿Cómo puede ser malo algo que no se conoce? El principal beneficiado, las pymes. Las principales críticas sobre “favorecer a las grandes empresas” no se sostienen. El libre comercio, y la ventaja principal del TTIP, es para las pymes.

Las grandes empresas no tienen problemas en contratar a baterías de abogados y consultores para llevar a cabo actividades en EEUU o Europa. Son las pymes, las que tienen más barreras a la hora de comerciar y navegar entre la marea de equerimientos burocráticos. Por ejemplo, EEUU impone tasas de hasta el 40% al textil europeo. Eliminar ese disparate crearía decenas de miles de puestos de trabajo en Europa.

Dentro de las empresas exportadoras regulares en España, el crecimiento más significativo ha sido el de las pymes, las más de 10.000 empresas que exportan hasta 12 millones de euros. No se trata de acabar con la regulación, sino de evitar requerimientos y papeleo duplicado (“Why TTIP is good”)

¿CONTRA EL MEDIOAMBIENTE?

Pensar que el TTIP va a cambiar las directivas y regulaciones medioambientales de la Unión Europea es simplemente faltar a la verdad. No solo no se cambia nada, sino que desde el punto de vista energético. Europa se beneficiaría de poder importar gas natural licuado de EEUU, por ejemplo, y reducir su dependencia de Rusia y del carbón.

Adicionalmente, Europa y EEUU se beneficiarían en renovables al poder competir de manera unificada con China en paneles solares y aerogeneradores. De hecho, la batería de quiebras de empresas solares en Europa y EEUU se habría reducido considerablemente de haber tenido un mercado único, abierto y normativas similares en EEUU y Europa. Desde un acuerdo común, no se eliminarían las leyes internas, pero se reducirían las trabas para continuar en la descarbonización del mundo, que sólo se puede dar desde un punto de vista global.

¿CONTRA LA SALUD PÚBLICA?

Ninguna ley europea se deroga o elimina por el TTIP. Los propios papeles que han “filtrado” muestran que el modelo del TTIP es el CETA (Comprehensive Economic and Trade Agreement) con Canadá y que mantiene la gestión de “servicios públicos” y no cambia la potestad de las autoridades de regular o gestionar la sanidad ni tener sus propias las leyes sanitarias. De hecho, la Unión Europea mantiene estas cláusulas en todos los acuerdos de libre comercio que ha firmado siempre.

El TTIP garantiza que los derechos y la industria de Europa y EEUU se fortalezcan respecto al gigante chino. Decir que las multinacionales norteamericanas van a acabar con las europeas es ridículo

POR QUÉ LA IZQUIERDA DEBERÍA DEFENDER EL TTIP

La izquierda europea, antes de ser secuestrada intelectualmente por el marxismo más caduco, siempre ha reconocido los beneficios para los trabajadores y las industrias del libre comercio. Porque sufrió el terrible impacto de las políticas proteccionistas. Como explica The Independent (“TTIP is something the left should fight for”), es precisamente una izquierda que defienda una industria competitiva y con derechos para sus trabajadores la que debería apoyar el TTIP, que, por ejemplo, supondría un aumento de exportaciones de hasta el 26% para la renqueante industria del automóvil o las dinosáuricas telecomunicaciones europeas.

Precisamente, el TTIP garantiza que los derechos y la industria de Europa y EEUU se fortalezcan respecto al gigante chino. Decir que las multinacionales norteamericanas van a acabar con las europeas es ridículo. Nuestras grandes transnacionales compiten con ellas sin problema en todo el mundo. Y quien crea que se van a proteger desde la hiperregulación y el intervencionismo tiene un problema. Sólo tiene que mirar a los conglomerados semiestatales y ver que no funciona.

El que piense que lo que hay que hacer es renegar de los estadounidenses pero convencer a chinos, rusos, brasileños o coreanos de que tienen que incorporar las rigideces, trabas y burocracia europeas, tiene un problema con la realidad. Pero si encima pretende exportar más aumentando el proteccionismo y entorpeciendo los acuerdos bilaterales, entonces delira. Hay muchas razones para defender el TTIP y solo una para rechazarlo: la demonización del comercio. Mientras seguimos pensando que la política del avestruz nos va a garantizar mantener nuestros privilegios, el mundo seguirá adelante. No nos quedemos atrás.

La falacia del «austericidio»

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Gráfico cortesía perpe.es

El cuento de la «austeridad», que no ha sido más que moderación presupuestaria.

Casi €685,000 millones en términos reales de gastos por encima de los ingresos acumulados en los últimos 8 años.

Entre 2004 y 2009 el gasto público en términos reales creció casi un 20%, y entre 2009 y 2015 se redujo apenas un 5,7%. «Austericidio»

España ha sido deficitaria todos los años -menos tres, los de la burbuja inmobiliaria- desde principios de los ’80.

Con la pérdida de los ingresos extraordinarios que generaba dicha burbuja (40.000 millones anuales), no solo no se ajustaron los gastos, sino que aumentaron. Desde 2007 el gasto público siempre ha estado muy por encima de los ingresos.

Vea el vídeo sobre la evolución del déficit (aquí).

¿Austericidio?

El gasto social en España no solo se ha priorizado sino que no se ha reducido en estos años a pesar de la caída de ingresos tributarios por la crisis. Las cifras oficiales de gasto en sanidad, muestran que en 2015 se destinan casi 4.000 millones de euros más que antes de la crisis (61.238 millones en 2007, 64.130 millones en 2015).

El gasto en educación por alumno se ha mantenido y España sigue invirtiendo un 14% más que la media de la OCDE, con los últimos datos oficiales.

Gasto anual en educación por alumno:

– España: 7.861€
– OCDE: 6.829€

De hecho, el gasto social total ha aumentado un 17% en los últimos cuatro años. El presupuesto para 2016 asume 249.166 millones de euros, más de 35.200 por encima de la cifra de 2011 y superior a la de 2007 en gasto social directo e indirecto. También el directo se ha mantenido (187.000 millones). Todo ello con un nivel de desempleo inferior al de 2010.

¿Un problema de ingresos?

La Administración ingresó por tributos un 5,2% más en 2015 que en 2014 hasta llegar a los 242.265 millones de euros, un montante que no se embolsaban las arcas públicas desde 2007. En 2008 era de 229.579 millones de euros, y en plena burbuja inmobiliaria, 267.610.

Si quitamos los tres años de burbuja, los gastos siempre crecen más que los ingresos (lean).

¿Por las bajadas de impuestos?

Pese a que el año pasado el Gobierno bajó el Impuesto sobre la Renta y el de Sociedades, la suma de ambos alcanzó los 105.570 millones, un aumento del 4% respecto a 2014.