La prensa internacional ya describe al Gobierno de Pedro Sánchez como un Ejecutivo cercado por la corrupción. Esto está deteriorando la percepción de España como destino de inversión. Aunque el Banco Central Europeo lo disfrace, aumenta la prima de riesgo político que los inversores añaden al coste de capital de sus proyectos a futuro.

Mientras tanto, el Gobierno se vanagloria de unos datos de salarios que disfrazan una realidad incómoda. Los salarios reales netos están estancados y han caído un 3% desde 2018, y los hogares se empobrecen pese a las cifras de PIB que exhibe el Gobierno.
España es un país de asalariados empobrecidos y precarios con Sánchez.
El Gobierno de Sánchez se vanagloria de que el salario medio ha subido a 29.540 euros, pero el propio INE recuerda que hay “muchos más trabajadores en los valores bajos que en los sueldos más elevados”. Este hecho da lugar a que “el salario medio sea superior tanto al salario mediano como al más frecuente”, explica el INE.
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