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La Falacia de que las grandes empresas no pagan casi impuestos

Artículo de Javier G. Echegaray, cortesía de Libertad Digital y disponible completo aquí.

Suele ser habitual leer en los medios noticias sobre lo poco que pagan las grandes empresas por Impuesto de Sociedades -en adelante IS-. El objetivo de este análisis es aportar datos que ofrezcan luz sobre la cuestión, para lo que me basaré en la última Memoria de la Administración Tributaria disponible a fecha de hoy y que corresponde al ejercicio fiscal de 2011, así como datos de Eurostat para comparar el caso español con otras economías europeas.

En primer lugar, ¿de verdad pagan tan poco las grandes empresas?En el siguiente gráfico resumo cómo se calcula el IS con datos acumulados de dos categorías de empresa: entidades pertenecientes o no a un grupo consolidado. En el primer caso, se encuadran las empresas de menor dimensión; en el segundo, al formar parte de un grupo de sociedades, se consideran empresas de mayor dimensión.

El punto de partida es la base imponible, que, a su vez, se calcula sobre el resultado contable obtenido en el ejercicio y sobre el que se aplican diversos ajustes, desde excluir el gasto contable por impuesto de sociedades -que no es lo que efectivamente paga una empresa por IS- hasta eliminar diversas provisiones que no son fiscalmente deducibles o compensar las bases imponibles acumuladas por pérdidas de ejercicios anteriores.

De esa forma, se obtiene la base imponible: si es positiva se tributa, y, en caso contrario, se acumula para compensar en la liquidación del IS los beneficios que se registren en el futuro.

Como se puede observar en el anterior gráfico, las entidades de mayor dimensión tributaron en 2011 a un tipo superior del 30% frente al tipo reducido del 25% de las pequeñas. Y aunque disfruten de mayores minoraciones en la cuota, pagan lo mismo. En comparación con su base imponible, las grandes empresas pagan un tipo efectivo del 18,7% mientras que las de menor tamaño pagan un 18,6%.

En cuanto a las minoraciones a la cuota, se trata principalmente dededucciones por doble imposición que se producen porque la empresa obtiene ingresos por dividendos de otras empresas. Estos dividendos son beneficios que ya tributaron en la empresa de origen, por lo que para evitar una doble tributación se procede a excluirlos del cálculo del impuesto a pagar.

El impacto de estas deducciones -totalmente justificado- es notable. Mientras las grandes empresas tienen un tipo efectivo inferior (18%) al de las Pymes (19%/20%), si se ajusta por las deducciones, éste es muy similar (22% vs 21%/23%).

Hay que considerar que en el caso de los grupos consolidados, las sociedades cabecera o holding de las que depende el resto de empresas del grupo son las que, por lo general, deben hacer frente a las deudas y, precisamente, el ingreso obtenido por el dividendo de las filiales es su principal vía de obtener recursos para hacer frente a los pagos.

De todas formas hay que destacar que el IS es sólo una parte de los impuestos y tasas a los que deben hacer frente las empresas. En el caso español, el sistema fiscal aplicable a las compañías incluye un total de 71 figuras tributarias, que, si bien pueden parecer muchas, se quedan cortas en comparación con las 128 existentes en Italia.

Además, si se analiza la composición fiscal por el tipo de contribuyente, las empresas y autónomos soportan en España una mayor carga fiscal relativa frente a otros países de nuestro entorno.

De hecho, si bien en España la recaudación medida sobre el PIB es relativamente baja (puesto 20 de 29 países), en términos de carga impositiva sobre las empresas y autónomos, su posición asciende alnúmero 10 de la UE.

En este punto, conviene destacar que el grueso de la recaudación por IS recae en las grandes empresas. Así, tal y como puede comprobarse en el siguiente link de @Absolutexe, en 2013 el 0,079% de las empresas aportaron el 53% de la recaudación total del IS. Es decir, son las empresas de mayor dimensión las que concentran el grueso de la recaudación en esta materia.

Por último, recordar que la evolución de la recaudación por IS está determinada por la actividad de las empresas. Así pues, debe ponerse en contexto el negativo impacto de la crisis en las empresas según al sector al que pertenezcan. Desde el estallido de la burbuja inmobiliaria hasta 2011, la recaudación por IS bajó a la mitad, pero si se excluyen las actividades vinculadas con el ladrillo (construcción, servicios inmobiliarios o banca), la pérdida se limita a poco más de una tercera parte.

Durante los años de crisis, el resultado contable de las empresas se ha desplomado (un 94% menos), pero el de las sociedades con resultado positivo -mejor referencia de la recaudación positiva- ha descendido un 34%, bastante menos. Es la evolución de las sociedades en pérdidas la que explica esa diferencia.

Precisamente, son esas pérdidas acumuladas en los últimos años -visibles en la barra roja del siguiente gráfico- la principal razón que convierte en un ejercicio absurdo el cálculo del pago de impuestos sobre el resultado contable positivo, dado que esos números rojos permiten compensar la factura fiscal sobre futuros beneficios.

Dicho de otro modo, dichas pérdidas funcionan como una especie de crédito fiscal que el Estado concede a las empresas (los números rojos aminoran el pago de impuestos sobre futuros beneficios) y que, como comentamos anteriormente, es uno de los ajustes a realizar entre el resultado contable y la base imponible.

En definitiva, las grandes empresas no pagan pocos impuestos con respecto a las pequeñas, asunto diferente es plantearse la existencia o no de ciertas deducciones, pero lo que pagan está vinculado, en última instancia, con el entorno de mercado en el que operan. De hecho, lo que demuestran los datos es que las empresas y autónomos en España soportan una carga fiscal relativamente elevada en comparación con otros países europeos.

DATOS ACTUALIZADOS 2015 (cortesía Diego de la Cruz)

La contribución fiscal de las empresas del Ibex 35 aumentó un 3% a lo largo del año 2015. En total, las compañías incluidas en el selectivo dejaron al fisco alrededor de 8.524 millones de euros en concepto del Impuesto de Sociedades, tal y como se desprende de las cuentas presentadas ante la CNMV.

Según ha determinado Cecilia Castelló en Cinco Días, la suma total aportada por las 35 empresas del Ibex a lo largo de 2014 ascendía a 8.254 millones de euros. Por tanto, entre 2014 y 2015 vemos que las cotizadas han aportado 270 millones de euros más a la Hacienda española.

El grupo que más impuestos pagó fue el Banco Santander, con 3.120 millones de euros, frente al los 1.274 millones que aportó BBVA. El top cinco de las empresas del Ibex 35 que pagan más a Hacienda lo cierran Inditex, con 861 millones, Gas Natural, con 573 millones, e Iberdrola, con 527 millones.

El términos efectivos, esta liquidación fiscal se traduce en que las grandes empresas pagaron a Hacienda un 23% de sus beneficios. El tipo general del Impuesto de Sociedades estaba fijado en el 25% en 2016. Por tanto, pagar un 23% no supone un descuento significativo frente al tipo general.

Mitos y realidades de la fiscalidad empresarial

Lamentablemente, el debate tributario se ha contaminado de afirmaciones falaces que sostienen que la fiscalidad empresarial en España se sitúa por debajo del 5%. Este dato proviene de interpretar equivocadamente que la forma de calcular los impuestos aportados por las empresas pasa por comparar sus aportaciones al fisco español con sus beneficios obtenidos a nivel mundial. En realidad, la base imponible de los impuestos pagados en España son los beneficios obtenidos en España, por lo que los cálculos que insinúan que las grandes empresas de nuestro país apenas pagan impuestos no pueden estar más equivocados.

Por otro lado, como explicó Libre Mercado, los datos de Hacienda muestran también que:

la aportación fiscal de las grandes empresas es notable. Así, apenas el 0,1% de las sociedades registradas en nuestro país aporta la mitad de la recaudación derivada del Impuesto de Sociedades. Hablamos de 1.171 compañías que generan 11.000 millones a Hacienda.

De esos 11.000 millones que generan las firmas de mayor tamaño, unos 8.500 millones vienen de las 35 empresas que están incluidas en el Ibex. Por tanto, las sociedades que están en el selectivo aportan alrededor del 30% de los ingresos que obtuvo Hacienda por el Impuesto de Sociedades.

 

Entrevista con I-Ambiente sobre Fracking

Publicada en 2014 (aquí)

Daniel Lacalle tiene más de 24 años de experiencia en los sectores de la energía y las finanzas, 10 de los cuales los ha desarrollado en una compañía petrolera. Es gestor en uno de los fondos más activos en energía, y ha participado en inversiones en solar, biomasa, viento y gas en todo el mundo. Tiene una amplia experiencia en geología petrolera yexportaciones en Norte África y Oriente Medio.

Lacalle es autor del libro “Nosotros, los Mercados” (Deusto) y «Viaje a la Libertad Económica«, que cuentan ya con la quinta y sexta edición a la venta respectivamente, además de colaborar habitualmente con El Confidencial (cada sábado), la CNBC, The Wall Street Journal y The Commentator. Es también autor del libro «La Madre de Todas las Batallas», en el que Lacalle y Parrilla analizan el mundo energético.

Desde el Portal i-ambiente, agradecemos al señor Lacalle (@dlacalle) que haya aceptado nuestra invitación a ser entrevistado, para exponer su punto de vista acerca del uso de la técnica de fractura hidráulica o “fracking”.

 

SOBRE EL FRACKING

Pregunta: ¿Cómo se puede explicar con brevedad en qué consiste esta técnica?

Respuesta: La fracturación hidráulica es una técnica de extracción que permite la extracción de gas y petróleo del subsuelo mediante la inyección a presión de algún material en el terreno, con el objetivo de ampliar las fracturas existentes en el sustrato rocoso que encierra el gas o el petróleo, y favoreciendo así su salida hacia el exterior. El gas o petróleo se encuentra atrapado en capas de pizarra a gran profundidad. Habitualmente el material inyectado es agua con arena, aunque también se usa gas o espuma. Se perfora verticalmente en el terreno para introducir una tubería a gran profundidad, entre cuatro y cinco kilómetros, y alcanzar la capa de pizarra, donde se realiza una perforación horizontal que recorre la pizarra y donde se inyecta el líquido para romper la roca y liberar el gas o el petróleo.

 

P: ¿Cree que en términos de mercado va a compensar la inversión o bien que vamos a estar en presencia de un sector subvencionado como el del carbón?

R: Ninguno de los países que ha llevado a cabo esta práctica ha dado subvenciones, como el carbón. La industria petrolera en Estados Unidos y resto del mundo no recibe subvención alguna por llevar a cabo el fracking. Es unaactividad privada exenta de apoyo del sector público. En Reino Unido y otros países se conceden algunas exenciones fiscales, pero son mínimas, pero nunca un gasto del erario público.

 

P: ¿Qué ahorro podría suponer para España en su factura energética la utilización de esta técnica?

R: En Estados Unidos el fracking ha llevado a que la electricidad (factura final al consumidor) sea un 50% más barata que en Europa y el gas industrial un 75% más barato. En España, solamente reduciendo las importaciones de gas y la necesidad de subvenciones a otras tecnologías, supondría una bajada del precio de la electricidad y del gas cercana al 15% (factura final), según cálculos de CERA podría llegar al 25%-30%.

 

P: ¿Qué vida útil tendrían las diferentes explotaciones?

R: Una explotación (un pozo) normalmente recupera un 50% a un 75% del total en los dos primeros años, pero luego tiene una curva de recuperación muy prolongada una vez declina. Además, se llevan a cabo nuevas perforaciones adyacentes a las horizontales para recuperar la máxima cantidad.

 

P: ¿Cuál es la ocupación del espacio que se hace y qué infraestructura aneja lleva implícita, pistas, gaseoductos, depósitos, tuberías,  desmontes…?

R: Una explotación de gas pizarra o petróleo pizarra no ocupa un gran espacio. Visto desde al aire es como una fábrica pequeña con un área de almacenamiento. Si usted hace una fotografía aérea en Eagleford (EEUU) o Polonia, verá que son explotaciones con muy poca infraestructura. Se conecta a la red de gas u oleoductos de distribución adyacentes.

 

P: ¿Una vez agotados, cuáles serían los impactos finales sobre el entorno?

R: Tenemos una percepción de agotamiento un poco agresiva. Los ratios de declino no son tan problemáticos, y tenemos ejemplos en todo el mundo de explotaciones con una vida útil muy larga. El impacto final es mínimo. La limpieza del entorno es total, y como la gran parte de la explotación es un tubo recubierto de cemento es muy fácil de sacar, y tapar. De hecho vemos áreas en Estados Unidos donde se plantan todo tipo de árboles y conviven áreas residenciales con explotaciones petroleras.

 

P: ¿Hay previsto mecanismos para evitar, mitigar o remediar los impactos que se produzcan con esta técnica?

R: Claro. La industria petrolera siempre lleva a cabo esos procesos, además de una manera muy intensiva de acuerdo con la EPA (Environmental Protection Agency) en EEUU, y las comunidades donde invierte. Por ejemplo, en las poblaciones donde se explota, se analiza semanalmente con las autoridades todo tipo de asuntos, desde calidad del agua o residuos, a planes de contingencia. Por eso, con más de 10.000 pozos anuales, sólo hemos visto cuatro accidentes de cierta consideración.

Vea video «pioneer in water recycling» (Devon)

P: ¿Existe en España tecnología propia o estaríamos en manos de empresas extranjeras?

R: Igual que en paneles solares se compran productos chinos o alemanes o norteamericanos, la tecnología es una cuestión de calidad, servicio y coste. La tecnología no es en sí misma “dependiente” de un país u otro. Repsol tiene una larguísima experiencia en fractura hidráulica, por ejemplo. En la parte de servicios, Polonia se ha llevado a cabo una utilización mixta de empresas locales y extranjeras, pero es una cuestión de coste. Las empresas de servicio más baratas y eficientes en fracking son norteamericanas y británicas.

 

P: ¿No cree usted que los hipotéticos beneficios económicos que se podrían obtener van a ser a costa de sacrificar valores ambientales de alto valor que quedarán irreversiblemente dañados?

R: No. Por la misma razón que no creo que el efecto dañino de los paneles solares sobre la  migración de las aves, o de los molinos de viento sobre las mismas. Tome como ejemplo Estados Unidos o Reino Unido. Se monitoriza de manera muy importante cualquier impacto medioambiental, como debe ser. Estamos magnificando unos “supuestos” daños que primero, no se han dado, son elucubraciones o estimaciones en muchos casos, además, con colaboración e investigación, son cada vez menores. Como cualquier tecnología, tiene un riesgo. Lo importante es desarrollarla de manera que sea respetuosa con el medioambiente y que se permita que cada problema se cree una solución a través de la investigación y la actividad privada.

Les recomiendo: What is in fracking fluids? o Industry develops nontoxic fracking fluids. Reduced Emission Completion (REC) technologies, por ejemplo, captura el gas emergente y lo reutiliza.

 

P: ¿No cree usted que las técnicas de fractura hidráulica o fracking  entrañan un riesgo tan alto de contaminar los acuíferos que no compensaría el hipotético beneficio a obtener?

R: No. La fracturación se hace a kilómetros de los acuíferos. Kilómetros. Los líquidos que se utilizan contienen 99,98% agua y arena, y cada vez menos productos químicos, las tuberías están forradas de cemento, la propia EPA en una administración como la de Obama ha comentado en infinidad de ocasiones que los riesgos son mínimos y el US Geological Survey ha demostrado que la energía utilizada para el fracking no es riesgo de actividad sísmica. (Secretario de Energia de EEUU Steven Chu: “Se puede extraer gas pizarra de manera que se protejan los acuifeiros”  “We believe it’s possible to extract shale gas in a way that protects the water, that protects people’s health.We can do this safely.”

 

P: ¿Es cierto que es una técnica que demanda cantidades ingentes de agua dulce que se ven irremediablemente contaminadas?

R: Eso era antes. Desde hace mucho tiempo se utiliza agua reciclada y otros elementos (espumas, gas). Un grupo de seis pozos no consume más de 54.000 litros de agua… Lo mismo que una piscina deportiva de 12x3x1.5.

 

P: Se dice que como consecuencia de los cambios que se llevan a cabo en la corteza terrestre se incrementa sustancialmente el riesgo sísmico de las zonas de influencia de las perforaciones. ¿Son ciertas estas afirmaciones?

R: El US Geological Survey ha demostrado que la energía utilizada para el fracking no es riesgo de actividad sísmica. El National Research Council mostraba que en más de 90 años de análisis la actividad humana solo ha generado 154 terremotos, 60 en EEUU, comparado con 14.450 terremotos por causas naturales al año. Sólo dos temblores (en Oklahoma y en  Inglaterra, ambos de magnitud menor a 2,8) han sido atribuidos al fracking de un total de más de 10.000 pozos anuales.

 

P: ¿Desde cuándo, dónde y con qué éxito se están aplicando estas técnicas?

R: El fracking no es una novedad. Se conoce y se utiliza desde hace muchas décadas, de manera relevantes desde los años 80 y con regularidad global. El éxito es espectacular. No sólo en productividad y tasa de retorno energético, que es muy superior a las arenas bituminosas o el carbón convencional. El número de accidentes y problemas medioambientales es el menor de toda la industria energética, según la EPA y el Oil Council.

 

P: Y por último, ¿por qué cree que las diferentes comunidades autónomas se ha apresurado a apoyar a los movimientos ecologistas y ciudadanos que se oponen a estas técnicas, a pesar de suponer un recurso económico importante?

R: Es normal. La gente se asusta ante el “demonio de las petroleras” y es algo políticamente muy vendible. Ladesinformación es muy grande, y la propia industria petrolera tiene parte de la culpa por no adelantarse e informar de manera continuada, un error que comete pensando que si informa y hace publicidad se le acusara de hacer “lobby”. Pero sobre todo la población olvida la importancia del coste y de desarrollar nuestra energía autóctona y nuestros recursos naturales como motor de crecimiento y empleo. La industria del fracking no sólo ha reducido los precios del gas y la electricidad, sino que ha creado 2,1 millones de puestos de trabajo en EEUU, 75.000 millones de dólares en ingresos fiscales y 283.000 millones de PIB (según CERA). En un país con casi un 27% de paro y un modelo económico orientado a la construcción y la obra civil, me sorprende esa “reticencia” que no se tiene, por ejemplo, a la hora de urbanizar media España o gastar centenares de miles de euros en mantener el alumbrado de los monumentos al despilfarro de 2004-2011.

Es curioso que esas mismas organizaciones no digan nada sobre los miles de kilómetros de redes subterráneas que se construyen para soportar las necesidades de la industria renovable, o que nadie se queje del carbón nacional, que es caro, sucio y subvencionado. No entiendo la política de “no en mi jardín” (not in my backyard) en un país en el que, a pesar de ser el que más renovables ha construido con respecto a su parque de generación (viento ya es casi un 50% de la electricidad generada), seguimos importando un millón de barriles al día. Esa transferencia de renta no es algo que debamos ignorar. Y no podemos darnos un tiro en el pie con un mix energético subvencionado y caro.  Sustituir petróleo a $110/barril por solar o viento a un equivalente de $190/barril es suicida. La energía debe ser abundante y barata. El fracking ayuda a desarrollar un mix energético autóctono y barato, mientras otras tecnologías demuestran –a ver si pasa- que son baratas.

La energía debe ser barata. Y el fracking ayuda a ello. El petróleo no sustituyó al aceite de ballena porque lo decidiera un comité. Lo hizo por ser más abundante y barato.

Lo que hay que entender es que el fracking no es un sustituto ni va contra las energías renovables, que tiene que demostrar que sus costes (todo incluido, primas, red, etc) son competitivos. Necesitamos de todo. Un ejecutivo me decía “España debe ser muy rica o muy estúpida para rechazar inversiones multimillonarias por el miedo a algo que no es evidente pero tal vez pueda pasar si confluyen una serie de eventos en algún momento remoto”. El miedo a todo. Prohibamos los coches, que muere mucha gente en las carreteras. Prohibamos el aceite de oliva, que se quema uno si salta en la sartén. Prohibir es un lujo que no nos podemos permitir. Es un elemento esencial en un mix energético donde se importe menos energía, donde se aprovechen los recursos naturales de manera limpia, eficiente y monitorizada.

 

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¿Por qué no baja la gasolina tanto como el crudo?

La gasolina no refleja la caida del crudo por tres razones: el crudo ha caido un 41% en dólares USA, pero el euro se ha depreciado mucho (un 9% desde junio) contra el dólar por la política del BCE, con lo cual el efecto en euros es menor. Adicionalmente, el crudo supone menos del 43% del precio de la gasolina. Finalmente, el problema es que los impuestos suponen más del 48% del precio final, por lo que no se notan las bajadas del crudo como en EEUU donde la gasolina ya está a casi 60 centimos de euro por litro equivalente.

Existe un elemento relevante adicional, la gasolina no es petróleo crudo. Hay que refinarla y los márgenes de refino en Europa han aumentado un 7,5% el último año. Teniendo en cuenta estos factores, euro-dólar, peso del crudo y los impuestos en el precio de la gasolina y márgen de refino, que es un indicador internacional y no manipulable, llegamos a que el beneficio de las comercializadoras es un elemento muy pequeño del precio final, no llega al 4-6%.

Como explico en La Madre de Todas las Batallas, para que se notase la bajada del crudo de verdad en la gasolina deberían reducirse los impuestos, que son el mayor peso del precio final, y evitar depreciar el euro artificialmente.

 

La Madre de Todas las Batallas (Deusto)

 

All of Daniel Lacalle’s views expressed in his books, interviews and this blog are strictly personal and do not reflect the strategy or philosophy of any specific firm.

La encrucijada de la OPEP

Publicado en El Mundo, 7/12/2014.

El 29 de noviembre del 2014 posiblemente pasará a la historia como un punto y aparte en la historia de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP), no desde un punto de vista oficial, pero sí desde un punto de vista práctico.

En esta gran partida de ajedrez que es la economía mundial, la nueva realidad de la oferta y su incapacidad para controlar el precio del petróleo de forma sostenible (por lo menos a medio plazo) ha llevado a Arabia Saudita (y por defecto, al resto de la OPEP) a conceder la derrota en su batalla contra la tecnología y los consumidores, acelerando lo que era quizás era inevitable: la pérdida de control sobre el precio del petróleo.

A pesar de haber telegrafiado sus intenciones desde hace meses -cuando de forma histórica Arabia Saudita rebajó el precio de su crudo, en lugar de cortar su producción- la decisión de la OPEP parece haber cogido por sorpresa a gran parte del mercado.

Pero la caída del precio del petróleo asociada y el fin del monopolio de la OPEP era una cuestión de tiempo, y una de las conclusiones del aplanamiento energético que Daniel Lacalle y yo presentamos en nuestro libro La madre de todas las batallas, y que a través de 10 fuerzas aplanadoras está transformando los mercados, la economía y el orden mundial de forma imparable… e irreversible.

Durante los últimos 40 años hemos vivido en un mundo de desigualdad energética en el que, primero la disponibilidad, y segundo el precio de la energía han variado de forma extrema en diferentes partes del mundo. Y la implicación es clara: desigualdad energética genera desigualdad económica.

‘En la batalla por la igualdad energética, los consumidores siempre han tenido de aliada a la tecnología’

La desigualdad energética es evidente en el petróleo, clave para el transporte y la globalización, pero como argumentamos en el libro, el mundo no sufre de escasez de petróleo, sino de concentración de sus reservas. La idea de que el petróleo se va a acabar es un mito, y como bien dice mi coautor Daniel Lacalle, «el último barril de petróleo no valdrá millones, valdrá cero».

La desigualdad energética también ha sido evidente en el gas natural, clave para la generación eléctrica y producción industrial. Al igual que con el petróleo, el mundo no sufre de escasez de gas, sino de falta de infraestructura para producirlo, transportarlo y almacenarlo. Hay gas de sobra. Y lo mismo ocurre con el carbón o la energía solar, hidráulica, eólica, o nuclear.

En la batalla por la igualdad energética, los consumidores siempre han tenido como aliada a la tecnología. La revolución del fracking -combinación de fracturación hidráulica y perforación horizontal- ha transformado la oferta tanto del gas natural (shale gas) como de petróleo (tight oil, también conocido como shale oil) hasta un punto en el que el que el petróleo y el gas natural están pasando de ser considerados recursos escasos a recursos excedentarios. ¡Quién nos lo hubiera dicho hace sólo unos años!

El potencial transformador de la energía en el orden mundial es enorme y evidente. La caída del petróleo de los últimos meses ha deteriorado la frágil situación económica de muchos países productores, como Rusia o Venezuela, a la vez que la coyuntura de deflación energética ha permitido al Banco Central de Japón introducir una nueva ronda de incentivos monetarios y, en mi opinión, será un factor determinante que permitirá a Mario Draghi y el Banco Central Europeo introducir nuevas medidas de política monetaria en Europa en los próximos meses.

Pero los expertos y los mercados parecen estar divididos. ¿Es la bajada del precio del petróleo algo temporal y transitorio? o ¿se trata de una bajada permanente y estructural? La OPEC parece pensar que se trata de algo transitorio. En su 2014 World Oil Outlook, publicado hace sólo tres semanas, la OPEP reconoce el impacto de la nueva oferta, pero cree que su impacto y crecimiento se va a estabilizar, y mantiene el pronóstico oficial de 110 $/bbl en el 2020 (*). Uno de los argumentos en favor de tan elevado precio es que creen que el potencial del fracking es limitado. Otro argumento (como suele ser habitual en la industria) se basa en el crecimiento de la demanda. Y existen, por supuesto, otros muchos otros factores que podrían impactar el precio como, por ejemplo, la geopolítica. En cualquier caso, sabemos que ceteris paribus una subida de precios hacia los 110 $/bbl, como asume la OPEP, devolvería la competitividad a los productores marginales, posiblemente devolviéndonos a la misma problemática que estamos viviendo ahora. Por otro lado, hay otros muchos factores que apoyan la tesis de que el aplanamiento energético no sólo es permanente y estructural, sino que va a continuar.

En La madre de todas las batallas analizamos la industria energética al completo a través de las 10 fuerzas aplanadoras, e introducimos conceptos como el ancho de banda energético, clave entender no sólo quienes serán los ganadores, y perdedores en el mercado de la energía, sino también en la economía mundial. Aún queda mucha batalla por librar. Las oportunidades son enormes. No te las pierdas.

Diego Parrilla es coautor de ‘La madre de todas las batallas’, gestor de carteras de inversión e ingeniero de Minas por la Politécnica de Madrid. @parrilladiego

(*) Que ya en sus estimaciones anteriores supone menos que aumentar anualmente el precio con la inflación.

 

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La madre de todas las batallas

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