Europa no va a conseguir tener una transición energética competitiva desde el intervencionismo. Sin embargo, la obsesión del Gobierno de Sánchez es seguir destruyendo el poder adquisitivo de los consumidores con las peores ideas económicas posibles.
Ante la evidencia del riesgo de estanflación, con el IPC al 7,6%, el más alto de nuestros países comparables y el peor ritmo de recuperación, el Gobierno desempolva del cajón del que nunca deberían haber salido las mayores entelequias económicas. pacto de rentas, «autarquía» e «intervención de precios».


