Sánchez: 100 subidas de impuestos y desplome del salario real neto

Empieza 2026 y Pedro Sánchez corona un hito inédito en nuestra democracia: 100 subidas de impuestos desde 2018, y sigue aumentando la deuda y haciendo a los españoles más pobres.

Sánchez: 100 subidas de impuestos y desplome del salario real neto

Las 100 subidas de impuestos y cotizaciones que reflejaba EL ESPAÑOL esta semana suponen un factor clave del sanchismo: el expolio al sector productivo y las familias para crear un país dependiente. Jamás en democracia se había visto un gobierno que combinase una voracidad fiscal de tal magnitud con un deterioro tan acusado del poder adquisitivo de los ciudadanos y del salario real neto.

Los datos son alucinantes: Sánchez ha disparado los impuestos al trabajo con la excusa de “llenar la hucha de las pensiones” y ha aumentado la deuda de la seguridad social un 260% hasta los 136.000 millones de euros, con un déficit contributivo de 51.000 millones de euros.

La seguridad social estaba en dificultades en 2018 y Sánchez la ha dejado con patrimonio neto negativo de más de 100.000 millones de euros y un agujero imposible de solventar con políticas socialistas.

Sánchez ha contado con el mayor estímulo fiscal y monetario de la historia y ha acumulado 513.000 millones de euros de recaudación extra desde que llegó a la Moncloa

Sánchez ha contado con el mayor estímulo fiscal y monetario de la historia y ha acumulado 513.000 millones de euros de recaudación extra desde que llegó a la Moncloa y, al mismo tiempo, ha incrementado la deuda pública en unos 507.000 millones, lo que evidencia que el gigantesco esfuerzo de familias y empresas no ha servido para sanear las cuentas, ni para mejorar los servicios públicos, sino para alimentar un gasto público descontrolado.

Peores servicios, infraestructuras desatendidas, trenes que no funcionan, apagones y empeoramiento generalizado en los servicios públicos. Ningún español puede decir que los servicios españoles han mejorado en 513.000 millones.

Mientras el Gobierno vende un relato de justicia social, crecimiento inclusivo y mejora de servicios, la realidad es que los españoles trabajan más para el Estado, cobran menos en términos reales netos y soportan unos servicios públicos que no mejoran.

El artículo de EL ESPAÑOL me pareció especialmente relevante al detallar las 100 subidas de impuestos y cotizaciones junto a la evidencia de que ese dinero no ha servido para nada más que engordar una maquinaria estatal extractiva.

Empieza 2026 y la voracidad recaudatoria de Montero y Sánchez no se sacia.Entra en vigor otro paquete de alzas y, además, finalizan varias rebajas temporales en energía y alimentos. Cualquier análisis independiente deja claro que cada excusa coyuntural –pandemia, guerra, inflación, “crisis climática”– se ha utilizado para elevar el expolio fiscal y consolidarlo después. 

El ochenta por ciento de la factura de estas subidas de impuestos recae sobre las clases medias, los autónomos, las pymes y los trabajadores asalariados 

El Gobierno de Sánchez nos ha acostumbrado a anun​ciar que “moviliza” miles de millones en ayudas de manera propagandística que nunca se materializa y después cobrártelo con creces.

El Gobierno habla de justicia redistributiva, pero el ochenta por ciento de la factura de estas subidas de impuestos recae sobre las clases medias, los autónomos, las pymes y los trabajadores asalariados que no pueden optimizar su carga fiscal.​

El gran botín fiscal: 513.000 millones de recaudación adicional y más deuda.

Uno de los aspectos más injustos de este récord de expolio es la “progresividad en frío”, que supone no deflactar los impuestos en un entorno de inflación disparada, de forma que los salarios suben nominalmente, pero saltan a tramos más altos y pagas más impuestos que nunca.

Funcas y otros análisis independientes llevan años advirtiendo de que esta estrategia ha supuesto unos 30.000 millones de euros adicionales de recaudación “silenciosa” a costa del contribuyente medio. ​

¿Política fiscal prudente? Es lo que dice Carlos Cuerpo. La realidad es que la deuda pública se ha incrementado en torno a 507.000 millones en el mandato de Sánchez, se ha endeudado hasta niveles récord y en 2026 tendrá que endeudarse en otros 55.000 millones de euros. 

¿No hay presupuestos? No importa. El Gobierno no para de firmar todo tipo de gastos como si no hubiera mañana y ha gastado más de 19.000 millones de euros por encima de lo que limitaba el presupuesto.

No hay consolidación fiscal ni mejora estructural del déficit, sólo más presión sobre una economía que ya sufre la tasa de paro más alta de la OCDE y un paro oculto que se eleva a casi un millón de personas escondidas como “inactivos” y un estancamiento crónico de la productividad. ​

El castigo al trabajador.

Donde se comprueba claramente el modelo Sánchez es en el mercado laboral. El Gobierno presume de más afiliados, pero oculta que el coste total de contratar se ha disparado mientras el salario real neto cae.

Es más, el gobierno esconde que el “récord de empleo” de 22 millones de afiliaciones incluye récord de pluriempleo y de empleo público pagado con deuda. Por eso la tasa de actividad está estancada en un 59%.​

Los impuestos al trabajo -cotizaciones sociales- han subido de forma sistemática: Mecanismo de Equidad Intergeneracional, destope de bases máximas, “cuota de solidaridad” para salarios altos, y un alza continua de la factura para empresas y autónomos.

Los estudios cifran en unos 23.000 millones el sobrecoste laboral acumulado por estas medidas y por las alzas del salario mínimo que suponen un aumento de impuestos a todos al subir las bases mínimas de cotización.

Mientras tanto, la OCDE y el INE confirman que los trabajadores españoles han perdido poder adquisitivo desde 2019: los salarios reales netos han caído en torno a un 2,5% en promedio, es decir, hoy un empleado medio puede comprar menos que antes de que Sánchez llegara al Gobierno.

Con una inflación acumulada superior al 24% desde 2019, con los alimentos disparados más de un 40%, Sánchez ha erosionado brutalmente la renta disponible después de impuestos de los españoles.

No se trata sólo de salario real bruto, sino del salario real neto, el que llega al bolsillo después de impuestos y cotizaciones, que es lo que determina realmente la capacidad de consumo. En España, un trabajador soltero y sin hijos destina ya alrededor del 40,6% de su salario bruto al pago de impuestos y cotizaciones, un esfuerzo muy superior al que sugiere el relato oficial de “impuestos sólo a los ricos”.

La pérdida de poder adquisitivo se sitúa en el entorno del 5,5% para el hogar medio desde la pandemia. La combinación de inflación y presión fiscal hace que el salario neto real sea hoy menor que al inicio de la etapa Sánchez.

Es una forma de empobrecimiento lento, pero constante: el Estado se queda con una parte creciente del esfuerzo de los ciudadanos mientras el valor de lo que cobran se diluye por los precios. ¿Y qué dispara los precios? La inflación no es la subida de los precios, sino la pérdida del poder adquisitivo de la moneda, creada destrucción inflacionaria generada por el gasto público desbocado.

Más impuestos, peores servicios y más pobreza

El Gobierno insiste en que esta batería de subidas financia un Estado del bienestar más robusto, pero los indicadores sociales cuentan una historia distinta. El gasto social está en máximos, pero la ratio de población en riesgo de pobreza o exclusión supera el 25% y se dispara al 34–35% en el caso de los menores, niveles propios de un país mucho más pobre de lo que refleja el PIB per cápita.

No solo eso, sino que la carencia material severa ha aumentado con Sánchez y España, con Sánchez, ha pasado de ser el sexto país en porcentaje de población en riesgo de pobreza y exclusión a ser el tercero, según Eurostat.

Al mismo tiempo, las listas de espera sanitarias baten récords, la educación no mejora en los rankings internacionales, las infraestructuras están abandonadas y la presión fiscal sobre empresas y clases medias ahoga la inversión, la productividad y el crecimiento potencial. España es un ejemplo perfecto de “Estado obeso” que recauda y gasta como nunca, pero que ofrece servicios mediocres y empobrece a la población en términos absolutos y relativos.​

Las 100 subidas de impuestos de Sánchez no son una casualidad, sino una estrategia: poner al sector productivo y las familias al servicio del Estado depredador. El sanchismo es un modelo donde la prioridad es recaudar y controlar y en el que el salario real neto de los trabajadores se reduce para controlar a la población y someterla a un gobierno que promete derechos mientras fagocita el futuro de los españoles. La oposición debe derogar este modelo si gobierna, o fracasará.

Acerca de Daniel Lacalle

Daniel Lacalle (Madrid, 1967) es Doctor en Economía, profesor de Economía Global y Finanzas, además de gestor de fondos de inversión. Casado y con tres hijos, reside en Londres. Es colaborador frecuente en medios como CNBC, Hedgeye, Wall Street Journal, El Español, A3 Media and 13TV. Tiene un certificado internacional de analista de inversiones CIIA y un máster en Investigación económica y el IESE.

6 comentarios en “Sánchez: 100 subidas de impuestos y desplome del salario real neto

  1. Estimado Daniel, como le va a parecer relevante el artículo del periódico si es un estudio de su amado instituto Juan de Mariana con datos hasta noviembre del 2024( lo sabe usted de sobra)
    Incluyendo subidas como el IVA de las bebidas azucaradas o la subida de dos puntos a rentas superiores a 300.000 euros.

    Además, sobre el número de subidas, explican que, en caso de que un impuesto se baje o se elimine, revisarían el caso antes de tomar una decisión (cambiar o no el dato de 81 incrementos), como es hasta noviembre de 2024 le viene muy bien no contar esto.
    Habla de subidas y no es correcto que estas supongan siempre una mayor recaudación. Por ejemplo, puede subir el valor catastral de un inmueble y no tener subida fiscal porque, por ejemplo, no se paga el Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana si tiene pérdida en la venta.
    Otro ejemplo, la subida del valor catastral no tendrá efecto en el Impuesto sobre el Patrimonio en la mayoría de los ciudadanos porque no lo pagan.
    Más ejemplos, el informe incluye la creación del impuesto a las energéticas. Pero el 22 de enero el Congreso rechazó el real decreto ley que recogía dicho gravamen, por lo que desde entonces dejó de estar en vigor
    También incluyen incluyen el Impuesto Temporal de Solidaridad de las Grandes Fortunas. En principio, está pensado para los años 2023 y 2024.
    En definitiva, esconden la fuente original porque la fama del think tank es la que es, lo cual me parece absurdo y esconden que los datos son hasta noviembre de 2024 y se piensan que no hay mas economistas que ustedes en este país. Lo que no me sorprende es leer su artículo sabiendo que usted conoce perfectamente este informe desde hace tiempo.
    En definitiva, el que pueda hacer que haga, por eso no publicará mi comentario

    1. Sorprendentemente, en su lista, olvida las subidas a los impuestos a los seguros, al ahorro, a la vivienda, a la compraventa, la no deflactación de los impuestos, seis subidas del IRPF, que se concretan en dos alzas de tipos del impuesto, dos del ahorro y otras dos reducciones de los límites a las aportaciones a los planes de pensiones, ha incrementado todos los años la cuota de los autónomos, a lo que se une otras tres alzas por cambios normativos, al eliminar una deducción por baja siniestralidad e introducir el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) y la Cuota de Solidaridad. Tras estos incrementos, las cotizaciones a la Seguridad Social por parte del empleador suponen el 29,9% del salario bruto, frente al 21% de media de la UE o el 16,3% de la OCDE.

      2019
      Tres de ellas correspondieron a las cotizaciones sociales, al subir las base mínima de 858,6 euros en 2018 a 1.050. También se produjeron cambios en el impuesto sobre Hidrocarburos al incorporar a escala estatal la antigua tarifa autonómica unificada al alza. Asimismo, hubo siete incrementos patrimoniales por las actualizaciones catastrales, lo que supuso el aumento del IBI, ITP, AJD, Sucesiones, Donaciones, Plusvalía Municipal y Patrimonio.

      2020
      Se volvió a incrementar la base mínima, y hubo un alza también para autónomos de un 1%. Se eliminó la reducción de las cotizaciones por contingencias profesionales a las empresas que disminuyen la siniestralidad laboral y, como en 2019, se actualizaron los valores catastrales, afectando a los siete impuestos patrimoniales . Ese ejercicio se aprobó también el Impuesto sobre Determinados Servicios Digitales (Tasa Google) y el Impuesto sobre Transacciones Financieras (Tasa Tobin).

      2021
      Además de entrar en vigor la tasas Google y Tobin, la cuota de autónomos se incrementó entre tres y doce euros, mientras que la cotización mínima volvió a subir otro 1,58%. Se produjeron, además, tres subidas en el IRPF, dos de las cuales recayeron directamente sobre el ahorro y se rebajó el límite de la reducción de las aportaciones individuales a planes de pensiones de 8.000 a 2.000 euros.

      El Impuesto de Sociedades también se vio afectado, ya que se redujo la exención de dividendos y plusvalías al 95%, lo que supuso un incremento de facto de la fiscalidad de las empresas con inversiones o filiales en el exterior, al mismo tiempo que se limitó la deducibilidad de los gastos financieros.

      Se modificó la Ley del Impuesto sobre el Valor Añadido para subir el IVA de las bebidas azucaradas del 10% al 21%, y el Impuesto sobre las Primas de Seguros pasó del tipo general del 6% al 8% En los PGE 2021. En junio de ese año, el Gobierno aprobó en Consejo de Ministros la Ley de Lucha contra el Fraude Fiscal, que entró en vigor en noviembre, y que incluyó un nuevo coeficiente para la valoración de los bienes inmuebles que afectó a todos los impuestos patrimoniales. Esta misma Ley eliminó el beneficio fiscal de los pactos sucesorios en el IRPF, y se subieron los tipos impositivos del Impuesto sobre Hidrocarburos.

      2022
      Aumentó la base mínima de cotización un 5,2%, los autónomos tuvieron que pagar un 2,0% más en su cuota Un vez más, hubo cambio en la valoración catastral, afectó a los 7 impuestos patrimoniales. Se modificó la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas para reducir nuevamente el límite de las aportaciones a los planes de pensiones y, el 1 de enero, entró en vigor la modificación del impuesto de matriculación WLTP, con una subida del 20%. En el mismo ejercicio, se aprobó la nueva Ley de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular, que incluyó dos nuevas figuras: el Impuesto sobre Residuos, con una recaudación estimada de 861millones; y el Impuesto sobre los Plásticos de un solo uso, con una recaudación prevista de 491. Ambos entraron en vigor en enero de 2023. El 1 de julio de 2022 se aplicó la reforma del Impuesto sobre los Gases Fluorados. En la Ley de Aguas, se recuperó el Canon Hidroeléctrico, anulado por sentencia del Tribunal Supremo en 2021.

      2023
      Se aumentan las bases mínimas en un 8,0% y se creó un nuevo recargo del 0,6% que pagan tanto empresas como trabajadores. Al mismo tiempo, entró en vigor el nuevo sistema de cotización de autónomos, que suponía una mayor carga en la cotización de los trabajadores por cuenta propia. La escala de ahorro por encima de 300.000 euros también se incrementó en el IRPF, y, en Sociedades, bajó al 50% la compensación por pérdidas anteriores. Y hubo una nueva actualización de los valores catastrales.

      2024
      Este año las bases mínimas han subido un 5%. También lo ha hecho la cotización de los trabajadores por cuenta propia, tal y como estaba previsto en el nuevo sistema de cotización de autónomos, y se ha aprobado una nueva cuota de solidaridad, que será efectiva en 2025, así como una actualización de los valores catastrales.

      Pues nada, a disfrutar…

  2. Buenas noches, el dato de la tasa de actividad no está estancada en el 59%, de hecho es el máximo histórico en el tercer trimestre del 2025 con un 59,3%.
    Por otro lado , Las personas solteras sin hijos que cobran el salario medio, que se sitúa en 30.237 euros, abonaron el 15,6% de IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas). A ello se suman las cotizaciones a la Seguridad Social que suponen el 6,45% de su salario. Es decir, esto suma un total de 22,05% para las arcas del Estado y usted dice un 40,6% , entiendo que es un error. El artículo sinceramente no hay por donde cogerlo

    1. Es completamente incorrecto lo que dice.

      La tasa de actividad NO está máximo histórico. Es falso. Estaba por encima del 60% durante muchos trimestres, datos del INE. Está por debajo del tercer trimestre de 2007, de 2008 y todos los terceros trimestres hasta 2016. De hecho, con la variación metodológica incluida, la tasa de actividad está estancada desde 2016. En aquella época, con la tasa de actividad en 59,5% el partido socialista decía que «no se crea empleo, se trocea» ahora te venden como «máximo histórico» un dato por debajo del 60%, que era la norma en España.

      El dato de fiscalidad es incorrecto también. Los datos de Taxing Wages de la OCDE son los que cito, y la fuente, porque usted olvida parte de la carga fiscal, y lo mismo refleja el estudio de IEE y la Tax Foundation.

      Su comentario final, sinceramente, revela ignorancia o mala intención.

  3. Estimado Daniel, sinceramente prefiero la ignorancia a la mala intención. Lo que si noto es que a usted es difícil comentarle nada o debatir con usted, no se ofenda pero parece que esta a la defensiva continuamente. Los datos que le he dado son del INE, o medios como Infobae. Lo que si me sorprende es que usted sabe que es un estudio del think tank que le nombré y no un artículo del Español. Yo creo que es mas honesto citar la fuente original y no estoy diciendo con esto que usted sea deshonesto, simplemente creo que las personas podemos estar en extremos opuestos ideologicamente sin llegar a comportarnos como los 350 que están en el Parlamento.
    Le deseo lo mejor y seguiré viendo sus opiniones en su página sobre todo por salud democrática si me permite la expresión. Compartimos «profesión» pero sobre todo compartimos el mismo país, país que todos( y me refiero a TODOS los partidos políticos)se han propuesto dividir en bando bueno y bando malo. Yo creo que figuras visibles como usted deben dar una lección de evitar ese tipo de enfrentamientos y de paso dar a conocer su opinión que para los que no pensamos igual podamos conocerla y escucharla. Realmente en mi caso se hace difícil llegar a un debate , no porque usted tenga el control del blog, que así debe ser sino por la sensación de estar mas en un combate que un debate. Ambos lados creo que deben ser capaces de admitir cosas buenas y cosas malas tanto de unos como de otros pero sin llegar a cruzar esa línea que los 350 han cruzado hace tiempo.
    Le deseo lo mejor y aquí estaremos para ver sus opiniones aunque sin cruzar la raya de la participación. Un saludo.
    P.D: El estudio es del instituto, no un artículo elaborado por El Español

    1. Ni le he contestado mal ni estoy a la defensiva. Le he recordado que los datos del INE muestran lo contrario a lo que usted dice, y que el informe Taxing Wages de la OCDE refleja el dato que publiqué y que su mensaje no es correcto. Es curioso que acuda ahora a menciones de «debate» y diálogo por mi parte cuando su mensaje original afirmaba como datos empíricos algo que es demostrablemente incorrecto, culminando con un «no hay por donde cogerlo» insultante, merecedor de que no se le contestase. Sinceramente, el tono despreciativo y además con datos incorrectos lo instauró usted, no yo. Y se le ha contestado con datos. El artículo que citamos es de El Español y lo cité así en el medio porque el autor y el director me lo pidieron, como es normal (este post se publicó primero en El Español). Su afirmación de que el Instituto Juan de Mariana no es creíble para posteriormente ponerme datos «de Infobae» sorprende. Le deseo lo mejor y, si quiere debates «serios» no empiece por frases como «no hay por donde cogerlo» además usando datos incorrectos con objetivo de desmentir. Que tenga usted un buen día.

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