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La gran mentira: “Los bancos han sido rescatados con dinero público”

Por su interés reproduzco este artículo de Gregorio Hernández Jiménez originalmente publicado aquí.

En España hay dos tipos principales de entidades financieras.
Los bancos, que son entidades privadas, y que en la mayoría de los casos cotizan en Bolsa y cuentan con miles o millones de accionistas, según su tamaño.

Las cajas de ahorros, que son entidades públicas gestionadas por políticos y sindicalistas.

Los bancos no han sido rescatados con dinero público en ningún caso, salvo la excepción del Banco de Valencia. El Banco de Valencia era una filial de Bancaja (nombre comercial de la Caja de Ahorros de Valencia, Castellón y Alicante), y por tanto era un banco semipúblico. Los gestores del Banco de Valencia eran elegidos por los políticos y sindicalistas que gestionaban Bancaja.
A principios de 2013 cotizan en la Bolsa española los siguientes bancos: Banco Santander, BBVA, Banco Popular, Bankinter, Banco Sabadell y Banesto (que en el primer semestre de 2013 será absorbido por el Banco Santander).
Ninguno de estos bancos ha recibido ayudas públicas.
En los últimos años han desaparecido varios bancos que antes de la crisis cotizaban en Bolsa, absorbidos por otros bancos. El Banco Popular absorbió a sus filiales (Banco de Andalucía, Banco de Castilla, Banco de Vasconia, Banco de Galicia y Banco de Crédito Balear) y al Banco Pastor. El Banco Sabadell absorbió al Banco Guipuzcoano. Tampoco estos bancos absorbidos recibieron ayudas públicas.
Todas las entidades que han recibido ayudas públicas eran cajas de ahorros, y por tanto estaban gestionadas por políticos y sindicalistas: Bankia (Caja Madrid, Bancaja, Caja de Canarias, Caixa Layetana, Caja Rioja, Caja Ávila y Caja Segovia), Caja Castilla la Mancha, Caja de Ahorros del Mediterráneo, Caixa Catalunya, Novacaixagalicia (Caixa Galicia y Caixanova), Unnim (cajas de ahorros de Sabadell, Tarrasa y Manlleu), etc.
Muchas cajas de ahorros han cambiado su nombre para incluir en él la palabra “banco”, o algo similar, pero no por ello se convierten en lo que no son.
Un ejemplo es Bankia.
Otro es Novacaixagalicia Banco, que es el nombre que ha adoptado Novacaixagalicia. Esta misma caja de ahorros ha creado una filial, Evo Banco, con las sucursales que tenía fuera de Galicia, Asturias y León.
Banco Ceiss es la unión de Caja España y Caja Duero.
Liberbank es la unión de Cajastur, Caja de Extremadura, Caja Castilla La Mancha y Caja Cantabria
Banco Caja 3 es la unión de CAI (Caja de Ahorros Inmaculada, de Aragón), Caja Círculo (de Burgos) y Caja de Badajoz.
Banco del Mare Nostrum es la unión de Caja Granada, Caixa Penedés, Sa Nostra (también caja de ahorros) y Caja Murcia
Como ve, la tantas veces oída y leída frase “¡Están rescatando a los bancos con nuestro dinero!” es rotundamente falsa.
Lo que ha sucedido en realidad es que los políticos y sindicalistas han cogido el dinero de los ciudadanos para ayudarse a sí mismos, inyectándolo en las cajas de ahorros, que eran las entidades financieras que ellos mismos gestionaban, y que en muchos casos han llevado a la quiebra por una mezcla de corrupción e incompetencia.
Y, por otro lado, ese clamor popular de “¡que sean los accionistas de los bancos los que paguen los errores de los bancos!” se está cumpliendo a rajatabla.
Porque, por desgracia, los “accionistas” de estas entidades corruptas e ineficientes que son las cajas de ahorros somos todos los contribuyentes, ya que son entidades públicas. Así que los “dueños” de estas cajas de ahorros, los ciudadanos, estamos pagando “nuestros” errores con nuestro dinero (este “nuestro” ya sin comillas, porque el dinero nos lo han quitado de verdad), a través del dinero que nos quitan con los impuestos.
Y es evidente que no puede ser de otra forma, porque es imposible encontrar a alguien que pague estos agujeros voluntariamente de su bolsillo, como cualquiera puede entender fácilmente. Los agujeros de la caja de ahorros X no los van a pagar los accionistas de Bankinter, ni los del Popular, ni los de Iberdrola, ni los socios del Betis, ….
Por todo ello creo que debería prohibirse la existencia de la banca pública, y que los hechos que se han producido en el pasado en las cajas de ahorros deben ser investigados penalmente.

Gregorio Hernández es autor en el blog Invertirenbolsa.info

Más:

La banca privada tuvo que aportar 60.000 millones de euros para el Fondo de Garantía de Depósitos cuando las cajas entraron en colapso.

Prescindiendo de líneas de liquidez y de emisiones avaladas por el Estado, el primer concepto que debemos incluir es el dinero público que se ha inyectado a través del FROB (salvo en CCM, que se intervino cuando todavía no existía el FROB) en forma de capital en cada entidad para cubrir sus pérdidas y sanear su balance.

Esto asciende a los 61.366 millones citados, según cálculos del BdE.

Este dinero se han entregado en tres fases: el FROB 1, las ayudas concedidas en 2010 a las entidades que tenían «debilidades transitorias pero eran viables» para que se fusionaran como panacea para solucionar sus males; el FROB 2, las inyecciones directas de capital cuando se nacionalizaron al 100% CatalunyaCaixa, NovaGalicia y Unnim en septiembre de 2011; y el FROB 3, el dinero del rescate europeo recibido en 2012 para tapar los agujeros detectados en los test de estrés, por un importe que dejaba ridículas las cifras de las dos ocasiones anteriores.
Sumando los tres procesos, Bankia ha recibido 22.424 millones, Catalunya Caixa se ha llevado 12.052 y NovaGalicia, 8.981; en realidad, el FROB inyectó 9.052, pero ha recuperado 71 por la venta de acciones. En un segundo escalón aparecen Banco de Valencia, 5.498 millones y CAM,  tras cubrir el agujero patrimonial de 5.249 con dinero público. En un tercer nivel tenemos a Liberbank, que entre las ayudas por la compra de CCM y los CoCos del rescate europeo ha recibido 1.808 millones; BMN, con 1.645, que otorgan al FROB el 65% de su capital; Ceiss (Caja España-Duero), que lleva 1.129 a la espera de que Unicaja se decida o no a absorberla; Banca Cívica, que recibió 977 millones que su comprador, La Caixa, ya ha devuelto; y Unnim, con ayudas de 953 millones. Completan la lista Caja3, absorbida por Ibercaja, con 407 millones, y Banco Gallego (también comprado por Sabadell), con 245.

«Las cajas no eran públicas»

¿No son públicas? Los políticos nombraban a los gestores y administradores y además lo hacía según su representación en el parlamento autonómico. Busque un solo sector no público donde los políticos decidan a los gestores y además según un reparto en base a resultados electorales.

¿No son públicas? No tenían accionistas privados ni pagaban dividendos. ¿Qué eran, ONGs?

¿No son públicas? Si no eran públicas ¿por qué no acudieron a ampliar capital a sus accionistas? Porque no los tenían.

Lo que pasa es que los defensores de la banca pública, ante su evidente fracaso, siempre te dirán que lo que falla no es público. Porque niegan la evidencia: las empresas públicas no son del pueblo, son de los políticos.

Proteccionismo y devaluación, camino de depresión

16/2/2013 El Confidencial

“Protectionism teaches us to do to ourselves in time of peace what enemies seek to do to us in time of war”. Henry George

El G20 se presenta divertido. Guerra de divisas, proteccionismo, represión financiera y todos diciendo que la culpa es del otro.

«No escucho nada más que devaluación, desconfianza e intervencionismo». Estas palabras me las decía ayer un ex-colega de Citadel que vive en Moscú y está invitado a la reunión de los ministros de finanzas de los veinte países más poderosos del planeta. «Nadie se fía de nadie. Todos los países quieren que los demás dejen de intervenir, pero seguir haciéndolo ellos».

Y es que no me creo el espejismo del acuerdo de «libre comercio» con la UE que anunció Obama a bombo y platillo (léanse el post de McCoy). ¿Por qué?.

– Porque lo que esconde bajo el titular es proteccionismo bilateral, y los otros estados del mundo, de los que dependen nuestras exportaciones y la energía que consumimos, no lo van a consentir fácilmente.

– Porque empobrece a los países en vías de desarrollo, que son el futuro de dichas exportaciones. Arruinar a tus clientes nunca es una buena política.

– Porque la historia nos ha demostrado que los acuerdos bilaterales entre administraciones intervencionistas nunca fructifican porque las dos partes quieren lo mismo, pan para mí, promesas para ti. La administración Obama y la Unión Europea han multiplicado por cuatro sus medidas restrictivas al comercio durante los últimos siete años, y además las dos partes necesitan de la debilidad del otro para tapar el agujero de desindustrialización que comentamos aquí. Un agujero que se agranda precisamente por las medidas intervencionistas y restrictivas, aunque se nieguen a admitirlo.

La gente se asusta con la crisis, pone demasiada fe en unos estados obesos e incompetentes y espera soluciones milagrosas.

Queremos proteccionismo en casa, defender nuestros derechos adquiridos y salir de nuestra crisis exportando a los mismos países a los que les negamos acceso («protect at home, stay open abroad», World Trade Organization). Primero entregamos el futuro de nuestras economías al crecimiento chino y brasileño, proteccionistas donde los haya, y ahora estamos en el callejón sin salida. Hemos caído en la trampa, y queremos ser China, pero con sueldos y privilegios americanos. Y no funcionará.

Según el instituto Nielsen, el 40% de la población europea pide medidas que restrinjan las importaciones del extranjero. Todos sabemos cómo termina esta carrera, pero la gente –asustada- pide repetir los mismos errores del pasado. Devaluaciones competitivas, proteccionismo, acusaciones mutuas… 1930.

Todo esto enmascara un problema de unos países que van perdiendo competitividad a medida que el peso del estado fagocita más del 50% de la economía y, consecuencia de ello, el endeudamiento se dispara. No es casualidad que los más endeudados y con más gasto público «exijan» que su modelo se financie gratis, pero«los que quieren vivir del estado olvidan que éste vive de todos los demás», como decía Bastiat.

En vez de entender que creamos estructuras que consumen más de lo que producen, y cuya productividad marginal empeora, buscamos proteger el bienestar del estado –que no el estado del bienestar- poniendo puertas al campo. Directos a 1930 con el aplauso del pueblo, sin el pueblo.

Verán ustedes como las conclusiones del G-20 son que no hay guerra de divisas y que no se deben poner barreras al comercio mundial. Y el lunes volverán todos a casa intentando devaluar y restringir.

Proteccionismo es negar la realidad

Una economía de alta productividad sobrevive un mercado globalizado y genera sectores ganadores que venden incluso en países «proteccionistas». ¿Ven ustedes a las empresas de alta tecnología y fuerte valor añadido –no dependientes de subvenciones y favores estatales- preocuparse por restricciones en algunos países? No. Pero seguimos empeñados en sacar la última gota de sangre a un modelo industrial global obsoleto.

Si todos los estados quieren pelearse por defender las migajas de una tarta decreciente, por fabricar coches baratos, planchas de aluminio, ladrillos, molinillos o tubos de plástico, la carrera es hacia cero. Nunca se gana. Se enmascara la realidad. Pero lo pagan los ciudadanos empobreciéndose. El que no se empobrece es el monstruo estatal, que crea más y más comités para regular.

Intentar proteger industrias y sectores indefendibles no solo niega la realidad, sino que imposibilita que los países en vías de desarrollo crezcan. Somos tan arrogantes y avariciosos que endeudándonos y devaluando, o subvencionando a granjeros para que no produzcan, dejamos que la inflación y la pobreza hundan a nuestros vecinos. Fastidiar a tus clientes. Luego mandamos unas ONG a estudiar el problema. Pero eso sí, queremos «exportar para salir de la crisis».

El proteccionismo y la intervención son el problema. Gobiernos miopes que solo saben parar y entorpecer, cobrando, no facilitar.

Guerra de divisas global: cuando todos suspenden, solo pasa de curso el menos malo

Siempre lo digo, una economía de alta productividad sobrevive a una moneda fuerte. Sin embargo, una economía de baja productividad no sobrevive ni siquiera con una moneda débil. Los bancos centrales siempre niegan que haya guerra de divisas, igual que el chaval al que pillan haciendo una trastada. Siempre dice que no es culpable.

Si piensan que los otros países del G-20 se van a quedar tranquilos con elcomunicado vacío de este fin de semana y no contraatacar haciendo lo mismo –devaluar y restringir-, piénsenlo de nuevo. ¿Unos países que han aumentado sus medidas restrictivas en periodos expansivos van a dejar de hacerlo en periodo de crisis? Sí, todos saben que saldrán perdiendo a medio plazo, pero a pesar de la evidencia empírica (lean «This time Is Different», de Ken Rogoff), prefieren llevar a cabo medidas de «shock» que den la apariencia de «acción» y «protección».

Devaluar es una excusa para sostener un gasto político excesivo y no soluciona un modelo productivo de bajos márgenes. Es una salvajada que crea inflación,empobrece a los ciudadanos y transfiere rentas de los trabajadores y ahorradores al gobierno y a sectores en decadencia. Se empobrece a los ciudadanos, enriqueciendo solo a unos pocos porque suben los activos de riesgo -inflación-… La ilusión de crecimiento económico falso. Nuestras devaluaciones «competitivas» de los 90.

Dónde invertir

Ojo. Cuando todos hacen lo mismo, el efecto «enriquecimiento falso» bursátil no funciona y cuando lo hace, dura poco… Pero cuando añadimos intervencionismo, los resultados empresariales se desploman –represión financiera-, bajan los márgenes y se contraen los múltiplos. Eviten los valores en sectores «estratégicos», que pasan a ser «cajeros para los estados». ¿Materias primas?. Solo aquellas donde se controle el suministro –petróleo, por la OPEP- porque proteccionismo con devaluación implica demanda decreciente. Y no olvidemos las palabras de Jim Rogers: «Tras las guerras de divisas vienen las guerras comerciales, y detrás de ellas las guerras convencionales». Ojala nos equivoquemos y paremos esta locura. Pero no olviden el riesgo geopolítico en esas empresas tan «diversificadas», porque las valoraciones sufren.

¿Más estado y devaluación? Desastre seguro

Ante esta situación, el modelo que nos proponen nuestras «plataformas ciudadanas de prime time TV» está en Latinoamérica. Gasto público, modelo social y devaluación. Chávez sin petróleo. Las devaluaciones como las de Venezuela o Argentina, no son consecuencia de la guerra de divisas ni de ataques especulativos. Chávez ha hecho cuatro devaluaciones desde que ha llegado al poder por el gasto excesivo; ha arrasado la caja de la petrolera nacional, PdVSA, en «proyectos sociales» (11.000 millones de dólares al año), convirtiéndola en la petrolera más endeudada del mundo; y vaciando de dólares sus arcas no ha mejorado la pobreza de un pueblo devastado por la inflación del 22% y entregado a la economía sumergida. En Argentina, un empleo subvencionado y la intervención masiva de la divisa han disparado la inflación al 27%. En 1997, los empleados del sector público eran 720.000. En 2011, 1,5 millones, más del doble (Idesa). Un 5% del PIB son subsidios, con un gasto de estado hipertrofiado. «Demanda interna» lo llaman. Un éxito social. Devaluación constante e inflación desbocada.

…Y esos países tienen petróleo.

En España, para poder exportar cualquier bien hay que importar energía y materias primas, y al devaluar, éstas se encarecen. Correr para quedarse en el mismo sitio, el cuestionable efecto positivo a corto plazo se disipa a medio («Contractionary Effects of Devaluation», Journal of International Economics).

Si todos los países intervienen, la economía global se estanca. La velocidad del dinero, que ha caído estrepitosamente, se desploma, y la inversión también. Pocos invierten en proyectos a largo plazo cuando se manipula las monedas y se introducen medidas restrictivas. Si devaluar e intervenir fuera la solución, Venezuela, Argentina o Zimbabwe serían los reyes del mundo.

De donde no hay no se puede sacar. Tanto que critican algunos a Reino Unido, aprendamos de sus errores y de la inutilidad de imprimir moneda. No reduce los recortes, ni mejora la deuda -porque se sigue generando déficit – ni soluciona el modelo productivo.

https://mail.google.com/mail/u/0/images/cleardot.gifMientras tanto, la demanda mundial de oro alcanzó un récord de 236.000 millones de dólares en 2012. Los bancos centrales compraron a niveles no vistos desde 1964. Confianza incuestionable.

Espero ansioso ese comunicado del G-20 diciendo que no hay guerra de divisas ni proteccionismo y que todo es mentira.