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¿Sobra petróleo? El estímulo escondido

“The formula for success is rise early, work hard and strike oil”. John Paul Getty

Los fans de los estímulos monetarios siempre ignoran el mayor empuje para una economía. Energía barata. Encontrar petróleo y gas.

Estados Unidos ha conseguido un estímulo económico equivalente a un 1,3% del PIB gracias a la revolución energética que ha supuesto el fracking, que comentábamos en mi artículo “Fracking sí, por favor”. Es un efecto positivo muy relevante, tanto por la parte del suministro como por la de la demanda.

– Por el lado del suministro, ha llevado a Estados Unidos a ser independiente energéticamente en gas y dentro de poco en petróleo. En octubre de 2013, la producción doméstica de crudo sobrepasó a las importaciones por primera vez desde 1995 (7,74 millones de barriles al día comparado con importaciones de 7,57 millones de barriles por dia). De hecho, las importaciones de crudo en Norteamérica han caído al nivel más bajo de los últimos 17 años.

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– Por el lado de la demanda, aunque la economía crece y la producción industrial aumenta, la eficiencia tecnológica está mejorando de manera muy importante el consumo. En 2008, Estados Unidos gastaba un 10% de su producto interior bruto en energía. En 2013, no llegará al 8,5%.

A cierre de este artículo, el diferencial entre el petróleo de referencia norteamericano (West Texas Intermediate) y el de referencia en Europa (Brent) se situaba en casi 19 dólares. La falta de infraestructuras no permiten evacuar y exportar los excedentes desde EEUU al resto del mundo, y eso aísla la evolución de precio en EEUU y Canada como un mercado separado y con una dinámica autónoma. Así, el precio del crudo norteamericano responde estrictamente a factores de suministro y demanda internos y el descuento con el Brent lo refleja. El precio del gas norteamericano es de $3,9/mmbtu, comparado con la media europea de $8,5/mmbtu. Más del doble. Mientras tanto, en Japón, los costes energéticos se han disparado en 2013 y el precio al que importan gas natural licuado supera los $15/mmbtu… cinco veces más caro que el gas norteamericano.

No solo EEUU importa menos –efecto positivo para balanza comercial-, sino que el coste es más bajo que el de sus países competidores de la OCDE. Es elcamino hacia la independencia energética de EEUU que yo comentaba ya en 2012 aquí.

El efecto que genera esta revolución energética es doble:

imagen-sin-titulo (1)Se reduce enormemente la “prima geopolítica” que se añadía al precio del crudo. Ni siquiera el crudo Brent refleja un riesgo geopolítico evidente, porque el balance entre suministro y demanda está muy bien cubierto. Que el precio del Brent esté “solamente” a 110 dólares el barril en un entorno de crecimiento de demanda decente y problemas en Libia, Siria, Irak e Irán es una clara prueba de lo bien suministrado que está el mercado.

Fíjense, la dinámica de precio es lateral, a pesar de los problemas de suministro de Libia debido a las protestas internas, que han llevado al país a exportar menos de 90.000 barriles al día (comparado con la capacidad del país de 1,25 millones de barriles al día), las sanciones a Irán (que han llevado al país a exportar alrededor de 1 millón de barriles al día, comparado con su capacidad de 2,5 millones) y las dificultades políticas para elevar la producción en Irak tras la liberación del país.

imagen-sin-titulo (2)No solo la capacidad excedentaria de los países de la OPEP es adecuada para atender a riesgos puntuales, sino que el precio del crudo todavía incluye un cierto impacto negativo de incidentes de producción – cortes de suministro inesperados, derivados de crisis militares o políticas – de 2,7 millones de barriles al día. Si se normalizan esos cortes inesperados, la prima geopolítica del precio del crudo caerá aún más.

Hay capacidad excedentaria suficiente y la producción incremental viene de países denominados “seguros”, EEUU en particular. De la nueva capacidad productiva añadida a la cadena de valor petrolera -1,3 millones de barriles por día en 2013 y 1,7 millones en 2014 -la mayoría viene de Norteamérica (incluida Canadá), a coste bajo y con una tasa de retorno energético superior a 8x, es decir, competitivo y sostenible-. Esto genera mayor estabilidad y menor riesgo.

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En un entorno de precios adecuado para productores y consumidores, donde la factura petrolera de la OCDE -el coste de importar petróleo extranjero- no llega al 6,5% de su producto interior bruto, nos encontramos ante una posibilidad, no pequeña, de exceso de suministro y precios laterales en los próximos tres años. Hay petróleo de sobra y el crudo adicional que llega al sistema viene de países con menores dificultades políticas.

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La EIA (Energy Information Administration) ya anunciaba que en el segundo trimestre de 2013 la producción global de crudo superaba a la demanda. Aunque dicha dinámica cambie, como esperamos muchos analistas, no va a llegar ni a un 55% de la media de diferencia entre consumo y producción de los últimos cinco años.

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En mi opinión, el suministro de crudo y líquidos superará probablemente a la demanda aunque se cumplan las estimaciones de crecimiento de la misma de 1,1 millones de barriles al dia en 2013 y 1,2 en 2014. ¿Por qué? Porque dicho aumento depende fundamentalmente de que China siga creciendo de una manera que muchos consideramos cuestionable, como explicaba aquí, y el efecto “eficiencia” que ya es parte de la política del propio Partido Comunista Chino. Las importaciones de crudo de China han caído un 13,8% en 2013 (4,8 millones de barriles/día hasta octubre).

¿Qué significa todo esto?

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Que la demanda incremental de crudo se centra en países emergentesque, como todos sabemos, tienden a sufrir periodos de expansión y decrecimiento abruptos. De hecho, mis estimaciones de crecimiento de demanda indican más un aumento extremadamente moderado, que llevaría a que los precios del petróleo evolucionen poco más que con la inflación.

Que la OCDE se encuentra ante un futuro a medio plazo donde los shocks de precio del crudo son cada vez menos frecuentes y tienen menos impacto, por el efecto desplazador de nuevas tecnologías -renovables-, tecnología y aumentos de eficiencia. Y si los países de la Unión Europea se lanzan a desarrollar sus reservas de hidrocarburos convencionales y no convencionales, a la vez que empiezan a generar energía renovable barata y no subvencionada a precio “deluxe”, el efecto “estímulo” será similar -aunque no tan positivo- como el de EEUU. Menor precio relativo y reducción de importaciones.

La sorpresa de 2014 puede ser que los precios del crudo sigan perdiendo esa “prima geopolítica” mientras la revolución energética norteamericana sigue su curso. Un “estímulo regalado” para los países de la OCDE que no nos vendría nada mal. Sí, ya lo sé, los agoreros dirán que se acaba el petróleo, que los líquidos no cuentan -como si usted no los pudiera poner, una vez refinados, en su coche- que todo es mentira, que la demanda va a crecer siempre como si la tecnología y la eficiencia fueran unicornios, que se separan los U2 y que va a nacer el hijo del Diablo, pero la realidad es otra.

El último barril de petróleo no va a costar millones de dólares. Valdrá cero. Porque para entonces, si la amenaza fuese remotamente real -y no lo es- ya se habría sustituido. “Never bet against human ingenuity” (nunca apuestes contra el ingenio humano), me decía un colega en Nueva York esta semana.Ni los más optimistas hubiéramos estimado el éxito de la revolución energética que se ha dado en EEUU. El mercado del petróleo está bien suministrado y el impacto de shocks de precio es cada vez menor. Miren la dinámica en el carbón, donde las exportaciones siguen creciendo un 3% anual y el precio sigue deprimido, a pesar de haber pasado años desde la supuesta “crisis” de reservas de 2008. Que no se enfaden los cazadores de unicornios, que van a tener petróleo para muchas, muchas décadas.

Los detalles de la gran revolución energética los discutimos en:

LA MADRE DE TODAS LAS BATALLAS (Daniel Lacalle con Diego Parrilla, Deusto 2014) ya a la venta aquí

Important Disclaimer: All of Daniel Lacalle’s views expressed in this blog are strictly personal and should not be taken as buy or sell recommendations.

“La dependencia del gas ruso es cada vez menor. Moscú necesita a Europa”

14/4/2014 Audio Foro Emergentes sobre situación Ucrania donde analizamos el impacto de los últimos eventos.

4/3/2014 El Confidencial

“Debemos entender que la dependencia del gas ruso es cada vez menor. Rusia depende tanto de que Europa siga consumiendo ese gas que, si analizamos quién necesita a quién, la situación es muy equilibrada. Moscú nos necesita mucho más de lo que nosotros creemos”.

Habla el economista Daniel Lacalle, gestor especializado en mercados energéticos. Con más de 20 años de experiencia en el sector financiero, el columnista de El Confidencial reflexiona en esta entrevista sobre los efectos para Europa que conlleva el espinoso conflicto entre el gigante ruso y Ucrania, viaducto del gas hacia el Viejo Continente, a cuenta de la península de Crimea.

Pregunta: En crisis diplomáticas recientes, el presidente ruso Vladimir Putin ha utilizado el gas como un instrumento de presión, podríamos decir incluso que como un arma bélica… ¿Qué papel juega el gas en el conflicto actual?

Europa tiene los inventarios de gas a máximos históricos. La amenaza del gas, por tanto, no es tan importante, porque se puede recurrir a Noruega, al gas natural licuado (GNL). Desde que empezó el conflicto, British Gas y Royal Dutch Shell se han preparado para traer barcos de GNL hacia Europa

Respuesta: El tema del gas ruso tiene dos componentes: primero, el componente ucraniano, la deuda de Ucrania con Gazprom, que asciende a 1.500 millones de dólares. Rusia ofreció a Kiev un precio con descuento, 256 dólares/mcm (millón de metros cúbicos) a cambio de que mantuviese sus importaciones. Dicho precio es uno de los aspectos del conflicto. El Kremlin ya ha comentado que podría subir el precio hasta 460 dólares.Ucrania depende absolutamente del gas ruso, ha intentado desarrollar sus reservas de gas pizarra pero este es un proyecto aún en fase exploratoria, no de desarrollo.

Segundo, la mayoría de los gasoductos que van desde Rusia hacia Europa pasan por Ucrania. Gracias a ello, Kiev se lleva un arancel que Moscú decide no abonarle. Si no se lo paga, Ucrania puede responder que corta el paso del gas, pero perdería todos los ingresos que recibe por ello.

P: ¿Cómo afectaría a Europa un posible corte del suministro? ¿Hay peligro de escasez?

R: El gas ruso supone aproximadamente el 15% del gas que recibe Europa. Habría una amenaza de suministro, pero Europa tiene los inventarios de gas a máximos históricos. Dicha amenaza, por tanto, no es tan importante, porque se puede recurrir a Noruega, al gas natural licuado (GNL). Desde que empezó el conflicto, British Gas y Royal Dutch Shell se han preparado para traer barcos de GNL hacia Europa.

Además, hay reservas. Ucrania tiene cuatro meses de demanda cubiertos y Europa dispone de unas reservas incluso más considerables. Hay suficiente para otros cuatro meses aproximadamente. El riesgo de que corten el suministro en bajísimo, por no decir inexistente.

P: ¿Y qué hay del petróleo?

R: En relación al petróleo, el conflicto es irrelevante. Sólo tendría impacto si se adoptasen sanciones contra Moscú, del tipo de las aplicadas contra Irán. Rusia produce unos 10 millones de barriles diarios y la parte de dicha producción que exporta a países que estarían implicados en la imposición de dichas sanciones es relativamente baja.

P: Es decir, los tan extendidos temores por las posibles consecuencias energéticas del conflicto son infundados…

R: Los países suministradores de gas natural licuado tienen mucha flexibilidad. Entre reservas o lo que trae vía metaneros (buques dedicados al transporte de gas licuado) desde Argelia, Noruega o Nigeria hay más que suficiente. Hay muchísimas fuentes de gas disponibles para compensar el corte (que podría acarrear un agravamiento del conflicto).

P: Entonces, ¿cuál es el verdadero nivel de dependencia del gas ruso?

R: Hay un punto interesante. El dominio de Gazprom sobre la región a nivel geopolítico y el mal diseño de los gasoductos, que pasan todos por Ucrania. Tres proyectos, Nord StreamSouth Stream y Nabucco, pretenden cambiar esta tesitura. Imagina que se reducen a la mitad los volúmenes de gas que pasan por Ucrania. Gazprom está negociando a la baja los contratos del gas que exporta a Europa porque cada vez hay menos demanda. Incluso ha estado negociando con China.

Hay que entender que la posición de Rusia es una relación comercial de dependencia bilateral (con Europa). Ellos sin nosotros no harían nada, porque no tienen tanta demanda interna de gasEs importante entender que la dependencia del gas ruso es cada vez menor. Rusia depende tanto de que Europa siga consumiendo ese gas que, si analizamos quién necesita a quién, la situación es muy equilibrada. Moscú nos necesita mucho más de lo que nosotros creemos. Hay que comprender que la posición de Rusia es una relación comercial de dependencia bilateral (con Europa). Ellos sin nosotros no harían nada, porque no tienen tanta demanda interna.

Qatar, Rusia, Argelia… todos los países productores de gas han tenido que negociar a la baja (los contratos) porque la demanda cada vez es más débil, debido al uso de renovables, carbón o al hecho de que cada vez llega más gas de otros países a través de ese GNL.

P: ¿Debe interpretarse el conflicto en clave energética?

R: Sí. No es un conflicto político entre prorrusos y nacionalistas ucranianos, es un conflicto energético. La prueba son esos tres proyectos de gasoductos que intentan no atravesar Ucrania. Todos luchan en realidad por su trozo de pastel en las comisiones de los volúmenes de gas que pasan por territorio ucraniano. Dichas comisiones cada vez son menores, cada vez hay menos pastel a repartir.

Repsol, Argentina y el fastidioso hedor del intervencionismo

21/4/2012 El Confidencial

A Repsol no se le ha expropiado. YPF es una concesionaria de unos activos que pertenecen a las provincias argentinas. Los “recursos naturales” pertenecían al “pueblo” – a los oligarcas, pero eso es otra cuestión- desde hace décadas. Aquí lo que se ha hecho es confiscar a un accionista mayoritario. No se ha expropiado a todos. Se ha confiscado a Repsol y no a su socio y gestor local. ¿Por qué?. No solo es una confiscación, sino una confiscación xenófoba restringida a un país. 

Cuando a Exxon le expropiaron en Venezuela no vi un solo partido político, blog de izquierda o de derecha en EEUU apoyar a Chávez. Me da asco escuchar a IU y a Amaiur apoyar que se confisque a una empresa que genera más impuestos y empleos que ninguna de las aventuras destructoras de empleo y del PIB que ellos hayan promovido o apoyado jamás, directa o indirectamente.

La expropiación llega cuando la economía de Argentina se desploma a pesar de unas cifras oficiales que parecen a simple vista atractivas, PIB creciendo el 8,8%, desempleo del 6,7%, superávit y producción industrial creciendo un 2%. ¿Suena bien, no? Excepto que al superávit oficial de $143 millones en enero le acompaña un déficit fiscal de casi $1.000 millones anuales.

Las cifras oficiales esconden un paro que se estima es varias veces superior al oficial y un empleo subvencionado. De acuerdo a un estudio del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), el empleo público en Argentina creció cinco veces más que la población en los últimos quince años. La tasa de crecimiento promedio del empleo público fue del 5% anual, mientras que los habitantes crecieron a razón del 1% anual. En 1997, los empleados del sector público eran 720 mil. En 2011, tras ocho años de gobierno de Néstor y Cristina Kirchner, alcanzaron la cifra de 1,5 millones, más del doble. ¿Les suena? Grecia, etcétera…

¿Quién paga esos empleados públicos? Una economía masivamente subvencionada. Un 5% del PIB son subsidios, con un gasto publico que sólo se dirige a pagar una casta política hipertrofiada y a enmascarar el coste real de los bienes y servicios con tarifas injustificablemente bajas, sin invertir un peso en infraestructuras, para tapar el agujero que hace sobre el bolsillo del ciudadano una moneda en devaluación constante y una inflación desbocada, que las cifras oficiales estiman en un 9,7% pero que los analistas internacionales, PriceStats, por ejemplo, estiman en un 30%.

Y a pesar del enorme gasto público (político), el país no invierte en infraestructuras, que están en estado ruinoso, carreteras, oleoductos, los trenes tienen accidentes constantes con víctimas mortales,… Ante tal situación, el gobierno decide no buscar soluciones, sino buscar cabezas de turco, o excusas: las Malvinas, las petroleras, YPF…

Aun recuerdo hace una década cuando, encerrado en el Hotel Alvear de Buenos Aires entre protestas masivas, corralitos y cambios mensuales de gobierno, una escritora comentaba en la televisión local “Argentina tuvo la oportunidad de elegir entre ser y parecer, y decidió parecer”. Y como todos los sistemas subvencionados, cuando se acaba el dinero de los demás hay que buscar alternativas. Re-nacionalicemos lo que vendimos.

La tentación de nacionalizar YPF para seguir alimentando la máquina de subsidios era fuerte, pero no soluciona nada.

La retórica anti-Repsol escondía  cifras que no concuerdan con la versión oficial de que “las petroleras no invierten y se lo llevan crudo”. Por ejemplo, YPF era quien más invierte en Argentina de todas las empresas industriales, y, entre las petroleras, Pan American Energy tiene un 20% de reservas superior a YPF pero produce un 50% menos. ¿Quién es el que no produce o no invierte?. Si añadimos que YPF vendía, por ley, un 40% de su gas a $0.60/mmbtu, o $3.70/barril equivalente, o sea, a perdidas, ¿Quién exprime a quien?

Ni Argentina se podría permitir las inversiones necesarias para desarrollar los descubrimientos recientes en petróleo no convencional, más de $20.000 millones además de los $3.000 millones que YPF invierte cada año, ni podría realizarlas junto a otras petroleras si no permite generar una rentabilidad aceptable a las empresas.

YPF ya invertía anualmente una cifra equivalente al 100% de su resultado operativo y pagaba un dividendo que se acordó con las autoridades para que la familia Eskenazi, cercana al gobierno, pudiese comprar su 25,4%, que estaba soportado por un préstamo, operación acordada para mantener “la argentinidad” de YPF, pero también para hacerlo atractivo a los fondos de pensiones locales.

Si YPF invierte por encima de sus posibilidades, en una empresa que genera un margen neto inferior al 11%, y ya es una empresa muy endeudada  (79% deuda sobre capitalización 2012), utilizar a YPF como maquina de subsidios es hundirla aun más, y la llevaría a estar en quiebra técnica en 2015. Con un precio del gas y del petróleo limitado por ley y la imposibilidad de exportar, las inversiones en petróleo en Argentina son ya ruinosas, un 10% de ROCE (rentabilidad sobre el capital empleado) comparado con un coste de capital medio del 9%. Y el ejemplo de nacionalizadores compulsivos tipo Venezuela ha demostrado como la producción y la inversión caen exponencialmente cuando un ente estatal opera los campos y las cuentas estatales no mejoran.

Aerolíneas Argentinas se quejaba de que las petroleras “cobran por el fuel más que el coste de extracción”. Toma ya. Las petroleras como ONG.

Cristina Fernández de Kirchner sufre una crisis y no sólo económica, que ha paralizado prácticamente al Gobierno. Marzo y abril se perfilan como meses muy complicados económicamente hablando, e YPF es un buen golpe de distracción. Buscar cabezas de turco.

El problema con el que se encuentra Repsol es decidir qué política tomar. Mano dura, al estilo Exxon o Chevron o continuar con el  estilo diplomático utilizado hasta ahora. Para Repsol, Argentina ha sido un problema desde que se decidió en altas estancias de nuestro gobierno, hace ya más de una década, que era una estupenda idea mantener más del 50% de cuota de mercado en dos países de “alto crecimiento”, España y Argentina, en vez de seguir la idea original cuando se compró YPF, recordémoslo, en un proceso abierto y competitivo por el que el estado argentino ingresó 15.000 millones de dólares y, sobre todo, se aseguró un crecimiento de inversiones. La idea era reducir parte de la posición en YPF, el llamado “modelo Shell”, que es no tener más de un 20% de cuota de mercado en ningún país, para que no te usen los gobiernos como una ONG forzada. Desde entonces, la empresa ha intentado mantener una línea muy política de apoyo a los gobiernos de Argentina, ha reducido su participación en YPF al 57%, y ha intentado apaciguar, trayendo ejecutivos cercanos al gobierno. Pero es complicado, porque la máquina de tragar subsidios no para, y reniega ahora de apoyar hasta a los propios accionistas argentinos y sus aliados, la familia Eskenazi.

Actualización:

Finalmente Argentina entregaba en mayo de 2014 a Repsol en compensacion por la expropiacion títulos de deuda pública argentina («Bonos») por un importe nominal total de 5.317,3 Mn USD , con el siguiente detalle: Valor norminal : 1) BONAR X 500.000.000 USD , 2) DISCOUNT 33 1.250.000.000 USD, 3) BONAR 24 3.250.000.000 USD, 4) BODEN 2015 317.361.184 USD. A los efectos de determinar el paquete complementario de Bonos a entregar por la República Argentina (Títulos Públicos Adicionales), se ha tomado en cuenta el valor de  mercado de los Bonos a 30 de abril de 2014 – calculado por referencia al valor promedio de los mismos durante los 90 días anteriores en función de cotizaciones proporcionadas por cinco bancos internacionales de primer orden–. El conjunto de los Bonos entregados alcanza así el valor de mercado promedio de 4.670 millones de dólares previsto en el Convenio.

En ese marco, Repsol entregó además los escritos de desistimiento de las acciones judiciales, administrativas y arbitrales iniciadas en relación con la expropiación y cuestiones vinculadas. Por otro lado, Repsol anunciaba la venta de su remanente de acciones en YPF, que equivalía a un 11,86%.

Repsol anunció el viernes 9/5/2014 tras el cierre de mercado la venta del Bonar 24 a Morgan Stanley por un importe incluido el cupón corrido de 2.813,6MnUSD. El cierre de la transacción está previsto para mañana martes 13 de mayo, y queda sujeto al cumplimiento de los términos y condiciones habituales en este tipo de operaciones. Asimismo, conforme al  acuerdo suscrito con el comprador, Repsol tendrá restringida la venta a terceros de los restantes bonos entregados por la República Argentina durante un período de 7 días, con ciertas excepciones